Algunos inmigrantes quedan excluidos de atención médica

2013-06-26T00:00:00Z 2013-06-26T16:35:40Z Algunos inmigrantes quedan excluidos de atención médicaThe Associated Press The Associated Press
June 26, 2013 12:00 am  • 

PHOENIX, Arizona.- El presidente Barack Obama promueve dos cambios fundamentales que podrían transformar la vida de la gente en Estados Unidos: la atención médica asequible para todos y una vía hacia la ciudadanía para 11 millones de inmigrantes que residen de forma ilegal en Estados Unidos.

Empero, muchos de esos inmigrantes tendrán que aguardar más de una década para poder recibir cuidados médicos bajo el proyecto de reforma inmigratoria que se debate actualmente en el Congreso, por lo que un amplio sector de quienes viven en Estados Unidos seguirá careciendo de seguro médico al entrar en vigencia la piedra angular de la ley de salud el año próximo.

Los legisladores que defienden ese proyecto de ley sostienen que agregar más pacientes encarecerá y hará imposible una prestación ya costosa.

Los analistas del seguro médico y partidarios de la reforma inmigratoria sostienen que negar la cobertura obligará a los gobiernos locales a costear a los inmigrantes sin seguro médico.

Temen además una crisis a medida que los inmigrantes puedan recibir esas prestaciones médicas, ya que los de mayor edad y los enfermos más graves requerirán cuidados más costosos.

Los que queden enmarcados en una situación migratoria temporal formarán el segundo grupo del país sin seguro médico, el 25 por ciento, según un estudio del 2012 del Urban Institute.

"Todas las investigaciones indican que uno se enferma más a medida que envejece, por lo que esas personas verán empeorar su salud y serán una carga mayor para el sistema", dijo Matthew O'Brien, gerente de una clínica para inmigrantes en Filadelfia e investigador sobre las tendencias médicas en la Universidad Temple.

A partir de enero, la Ley de Cuidado Médico Asequible facilitará el acceso a la atención médica a millones de personas que carecen de seguro, mediante pólizas privadas subvencionadas por el erario para las familias de clase media y ampliará el acceso al Medicaid, el seguro médico de personas con bajos ingresos financiado con impuestos federales y estatales.

El proyecto de reforma inmigratoria dice explícitamente que los inmigrantes no pueden recibir el Medicaid o adquirir pólizas en los nuevos centros de seguros de salud durante más de una década tras estar en situación de legalizar su estancia, y solamente tras cumplir ciertos requisitos financieros y de seguridad que han sido establecidos.

Los inmigrantes con un estatus migratorio provisional podrán adquirir seguros médicos a través de sus patronos una vez que legalicen su posibilidad de trabajar, aunque muchos carecen de capacitación laboral y suelen trabajar en empleos de bajos salarios y pequeños negocios que no están obligados a aportar beneficios bajo la ley de cuidados de salud.

Los inmigrantes que residen sin autorización en Estados Unidos podrán acudir a los centros de salud comunitarios, pero las personas que regentan esos centros dijeron estar abrumados por la demanda.

"No podemos ayudar a todo el mundo", dijo Bethy Mathis, directora del Centro Comunitario Wesley, en Phoenix. La clínica asiste a siete mil pacientes al año, que acuden tanto para vacunarse y tratarse de dolencias menores como para recibir cuidados para males crónicos como la diabetes.

El debate sobre si los inmigrantes que están de forma irregular en el país deberían recibir subsidios federales casi hundió la reforma de salud de Obama antes de que fuera aprobada en el Congreso en 2010. Para los legisladores que impulsaban la reforma migratoria, no había duda de que los inmigrantes seguirían excluidos.

"Ese es uno de los privilegios de la ciudadanía", dijo el senador republicano John McCain, uno de los integrantes del llamado Grupo de los Ocho que apoyan la reforma migratoria, durante una conferencia telefónica con reporteros.

"Es lo que es, no sé por qué habríamos de darle el Obamacare a alguien que no es ciudadano de este país", agregó, utilizando el apodo que se le ha dado a la reforma impulsada por el presidente Obama.

El asunto se ha vuelto más importante en las últimas semanas. Algunos representantes republicanos han amenazado con terminar con la reforma migratoria a menos que los inmigrantes estén obligados a pagar los costos de su atención médica, incluso después de que reciban su tarjeta de residencia permanente o se vuelvan ciudadanos de EU.

La senadora demócrata Barbara Boxer ha dicho que quiere que el gobierno distribuya al menos 250 millones de dólares para los gobiernos locales y estatales, porque son los que resentirán el costo financiero cuando los inmigrantes se queden sin atención médica.

Las embarazadas, los niños, los ancianos y las personas con discapacidad pueden recibir servicios médicos de emergencia de Medicaid, sin importar su situación migratoria.

Las políticas detrás de la iniciativa de ley ofrecen poco consuelo a las familias de inmigrantes que luchan con el aumento de los costos médicos.

Isabel Castillo fue traída por sus padres en forma irregular cuando era niña. Tiene ahora 28 años y no se ha sometido a un examen médico anual desde el 2007. Siempre que sufre un dolor se debate entre ir al médico o no.

"Una se pregunta, '¿debería ir o debería esperar?' Me va a costar muy caro", dijo Castillo. "Nada más esperas hasta que no puedes tolerar el dolor y entonces llegas a la sala de emergencia".

Los inmigrantes que son ciudadanos estadounidenses también se ven afectados por los límites del acceso al sistema de salud si son el sustento de familiares que se encuentran de manera irregular en el país.

La estudiante de preparatoria Jacqueline García, de Phoenix, tiene dos trabajos para mantener a su hermano de 13 años y a su abuela de 52, quien padece diabetes. La abuela no se puede mover bien y está perdiendo la visión y la memoria, además de que a veces sufre convulsiones.

Los chicos nacieron en Estados Unidos y fueron criados por su abuela, que no puede tener acceso al Medicaid por residir en el país sin autorización.

"Cada vez que se pone mal la tengo que llevar al doctor, es muy caro", dijo García. "¿Qué pasará si mi abuela no vive para ver esos 10 años (de la reforma)? Siempre estaré batallando, es mucho tiempo".

Los oponentes dicen entender las preocupaciones de los inmigrantes sin atención médica, pero se trata de un asunto de gastos extraordinarios.

"No decimos que la gente no debería recibir atención médica. La cuestión es ¿quién va a pagar por ello?", dijo Ira Mehlman, vocero de la Federación para una Reforma Migratoria Estadounidense, un grupo nacional que se opone a la reforma migratoria. "Todos estarán bajo el Medicaid o recibirán muchos subsidios de otra manera".

Los detractores de esta decisión dicen que los inmigrantes están dispuestos a pagar un seguro de salud asequible y que ya aportan a los subsidios federales al pagar impuestos sobre sus ingresos y los productos que adquieren.

También subrayan que los adultos que no pueden superar emergencias de salud tienen menos posibilidades de contribuir a la fuerza laboral del país.

"El riesgo de que no tengan seguro si están ilegalmente en el país es el mismo que el de cualquier otra persona que no tenga seguro en el país", dijo Stephen Zuckerman, economista de salud del Urban Institute. "Siempre resulta más caro proteger a la gente en un estado avanzado de enfermedad".

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