Abuela da a luz a su propia nieta

El regalo de una madre para su hija: prestar su cuerpo y gestar a su nieta
2012-09-13T00:00:00Z 2012-09-13T10:32:27Z Abuela da a luz a su propia nietaThe Associated Press The Associated Press
September 13, 2012 12:00 am  • 

CHICAGO.- Emily y Mike Jordan no podían evitar ponerse nerviosos al entrar a un hospital nuevamente.

Hacía unos dos años a Emily la habían diagnosticado con cáncer cervical a los 29 años. Pero justo cuando se iba a someter a una histerectomía radical, le informaron que estaba embarazada. Cuando se vieron frente a la decisión de salvar su vida o la de su futuro hijo, la joven pareja resolvió por proseguir con la cirugía. Significaba que iban a perder el bebé y toda oportunidad de llegar a tener un hijo. O por lo menos es lo que pensaban.

"No sé cómo describir cómo es enterarte de que tienes cáncer, y de que perdiste la posibilidad de tener un bebé", dice Emily, aún tartamudeando mientras recuerda lo que fue ese día penoso en 2010.

Simple y sencillamente, su cuerpo ya no tenía un lugar donde un bebé pudiera crecer.

Pero ahora, más de dos años después, ella y Mike habían venido desde su casa en las afueras de Chicago a la sala de parto de un hospital en el centro para realizar el sueño que se había pensado perdido -el de ser padres, aunque no de la manera que la mayoría de las personas se lo imaginan.

Junto con ellos ese día estaba la madre de Emily, Cindy Reutzel -una abuela saludable de 53 años, de cabello plateado, a la que de perfil se le veía la barriga de una mujer embarazada.

Reutzel estaba a punto de dar a luz a su propia nieta.

El papel de la ciencia

Hace tan sólo 34 años que nació Louise Brown en Gran Bretaña, quien fue el primer bebé proveniente de un "tubo de ensayo". Como resultado hubo un auge en la fecundación in vitro.

Comenzó con mujeres de 20 y 30 años que querían ser madres. "Pero la gente comenzó a ir más allá", dice la doctora Helen Kim, directora del programa de fecundación in vitro de University of Chicago. "Si podías ayudar a una mujer menopáusica de 30 años, ¿podías ayudar a una mujer menopáusica de 40? Y luego la pregunta era, ¿puedes ayudar a una mujer menopáusica de 50 años?

"Y la respuesta es: sí".

Algunas mujeres mayores estaban teniendo sus propios bebés. Pero la mayoría estaba usando donantes de óvulos para poder tener sus propios hijos, o estaban fungiendo como madres suplentes o "sustitutas gestacionales".

Está el caso de una abuela de 51 años en Brasil, quien dio a luz a sus nietos gemelos en 2007. Ha habido otras, abuelas de 40, 50 y hasta 60 años.

El amor de madre

Cindy Reutzel, la madre de Emily, tenía un recuerdo vago de esas historias. Entonces, cuando los doctores les dieron la buena noticia de que habían quedado intactos los ovarios de Emily, Reutzel inmediatamente se ofreció.

"¿Y si yo tengo a tu bebé por ti?", preguntó.

Emily y Mike no lo tomaron muy en serio al principio. "No pensábamos que eso realmente fuera una opción realista", dice Emily, quien trabaja en el departamento de administración de un hospital. Pero resulta que no era tan imposible, particularmente para una abuela joven y saludable, como Reutzel.

Luego de un proceso que incluyó una evaluación psicológica y una manipulación hormonal para preparar sus cuerpos, Kim implantó en el útero de Reutzel un embrión creado con el óvulo de Emily y el esperma de Mike.

No fue un proceso fácil, e incluyó un régimen de inyecciones. Los horarios de trabajo se tuvieron que interrumpir y las vacaciones se tuvieron que posponer. Pero Reutzel estaba comprometida.

"Tan sólo pensar en que Emily y Mike no iban a poder tener hijos y compartir sus vidas con alguien me partía el corazón", dice Reutzel, quien vive en Chicago y es la directora ejecutiva de una fundación médica. "Yo quiero que Emily tenga esa conexión con otro ser humano como yo la tuve con ella".

A medida que fue creciendo su barriga, la gente comenzó a preguntarle sobre "su bebé". Pero ella les contaba la historia. No era su bebé; ella era la abuela.

Ella admite que le preocupaba el efecto físico que pudiera tener en ella el embarazo, aunque a su cuerpo le fue mejor de lo que esperaba. También se preguntaba qué tan rápido se recuperaría de una cesárea. Así es como había tenido a Emily y a su hermano mayor, pero había sido hace tres décadas.

Aún así, ella alentaba a Emily y a Mike durante el embarazo y les decía que el bebé estaba bien, que ella estaba bien, que todo saldría bien.

El humor les ayudó. Mike frecuentemente bromeaba con su suegra cada vez que la sacaban a cenar o le hacían alguna atención.

"¿Estamos a mano?", preguntaba.

"Todavía no", ella le contestaba riéndose.

La verdad es que Mike y Emily sabían que no había cómo pagarle un gesto como ese.

"Esta es una continuación de todo lo que ella ha hecho por mi toda la vida, de asegurarse de que yo tenga la mejor vida posible", dice Emily.

Lo único que podían hacer es prometerle que criarían bien al bebé. Y eso fue suficiente para Reutzel.

"Yo sé que les hice un regalo", comentó. "Pero también voy a recibir tanto de vuelta".

La semana pasada, unos días después de que Emily hubiera cumplido 32 años, la madre e hija estaban sentadas cogidas de la mano en la sala de parto.

Y Elle Cynthia Jordan nació.

"Es igual a ti! Es igual a ti!", gritaba Emily al correr de la sala de parto para que Mike conociera a la recién nacida.

Reutzel se está recuperando bien. Y hasta dice que consideraría hacerlo de nuevo.

"Cuando los vi a ambos cargando al bebé y mirándole la cara, fue lo que yo había querido para ellos -mejor de lo que me pudiera haber imaginado", dice al llenársele los ojos con lágrimas.

"Yo lo hice por eso".

Grandma gives birth to her own grandchild

CHICAGO.- Setting foot in a hospital again, Emily and Mike Jordan couldn't help but feel anxious.

More than two years before, at age 29, Emily had been diagnosed with cervical cancer. But just before she was to undergo a radical hysterectomy, she was told that she was pregnant. Faced with saving her own life or their unborn child's, the young couple made the excruciating decision to go forward with her surgery. It meant losing the baby, and forfeiting any chance at having their own children.

Or so they thought.

"I can't describe what that was like after finding out you have cancer, after finding out your chance of ever carrying a baby is gone," Emily says, still stammering at times as she recounts that painful day in 2010.

Simply put, her body no longer had a place where a baby could grow.

But now, more than two years later, she and Mike had come from their suburban Chicago home to the labor and delivery department of a downtown hospital to realize the dream they thought was lost - to become parents, though not the way they, or most people, would have imagined.

Alongside them that day was Emily's mother, Cindy Reutzel - a fit, silver-haired 53-year-old grandmother whose profile revealed a round belly, a pregnant belly.

Reutzel was about to give birth to her own grandchild.

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Just 34 years ago, Louise Brown, the first "test tube" baby, was born in Great Britain. The result? A veritable in-vitro baby boom.

It started with would-be mothers in their 20s and 30s. "Then people started pushing the envelope," says Dr. Helen Kim, director of the in vitro fertilization program at the University of Chicago. "If you could help a menopausal woman in her 30s, could you help a menopausal woman in her 40s? And then it became, 'Can you help a menopausal woman in her 50s?'

"And the answer is yes."

Some older women were having their own babies. But more often, they were using egg donors to have their own children, or serving as surrogates or "gestational carriers."

There was the 51-year-old grandmother in Brazil who gave birth to her twin grandchildren in 2007. There've been others, grandmothers in their 40s or 50s and even 60s.

Cindy Reutzel, Emily's mom, had a vague recollection of those stories. So when doctors shared the good news that they had been able to keep Emily's ovaries intact, Reutzel immediately made the offer.

"What if I carried your baby for you?" she asked.

Emily and Mike didn't take it too seriously at first. "We didn't really think that was a realistic option," says Emily, who works in hospital administration.

It turned out, though, that it wasn't really that far-fetched after all, particularly for a young grandmother who's in good health, like Reutzel.

After a process that included psychological evaluation and hormonal manipulation to prepare their bodies, Kim eventually implanted Reutzel's uterus with an embryo created with an egg from Emily and Mike's sperm.

It was no easy process, with a regimen of hormonal shots. Work schedules were interrupted and vacations postponed. But Reutzel was committed.

"The thought of Emily and Mike . not being able to have children and . share that piece of their lives with someone just broke my heart," says Reutzel, who lives in Chicago and is executive director at medical foundation. "I want Emily to have that connection with another human being like I had with her."

As her belly grew, people started asking about "her baby." But she was quick to tell them the story. This was not her baby; she was Grandma.

Admittedly, she says, she worried about the physical toll pregnancy might take, though her body handled it better than she expected. She also wondered how well she'd bounce back from a Caesarean section. That's how she had delivered Emily and her older brother, but that had been three decades ago.

Still, she reassured Emily and Mike throughout the pregnancy that the baby was fine, she was fine, everything would be fine.

Humor helped. Mike often teased his mother-in-law each time they'd take her to dinner or do something nice for her.

"Are we even yet?" he'd ask.

"Not yet," she'd reply, laughing.

In truth, Mike and Emily knew there'd really be no way to repay this kind of gesture.

"This is a continuation of everything that she has done her entire life for me, which is to make sure that I have the best life possible," Emily says.

All they could do, they said, was to promise to raise their baby as best they could. And that was enough for Reutzel.

"I know I gave a gift," she says. "But I'm also getting so much in return."

Last week, a few days after Emily's 32nd birthday, daughter sat next to mother, holding hands in the delivery room.

And Elle Cynthia Jordan was born.

"She looks just like you! She looks just like you!" Emily shouted, running from the delivery room to introduce their newborn to Mike.

Reutzel is recovering well. She even says she'd consider doing it again.

"When I watch both of them hold that baby and look into her face, it's like everything I could have imagined wanting for them - better than I could have imagined," she says, her eyes filling with tears.

"This is what it was all about for me."

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