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Desde Tucsón: Regresando al día que se fundó Tucsón

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El pasado viernes Tucsón celebró el aniversario número 235 de su fundación. Me pareció que sería una buena ocasión para regresar en el tiempo y entrevistara a alguien que ha estado aquí desde aquellos primeros días.

Fue el 20 de agosto de 1775 cuando un grupo pequeño de soldados españoles, encabezados por el irlandés Hugo O'Conor, colocaron la bandera de España para establecer el presidio de San Agustín del Tucsón, justo al Este del Río Santa Cruz. Al otro lado de la ribera se encontraba el pueblo de Pima el cual, unos 80 años antes, lo había visitado el padre jesuita Eusebio Francisco Kino nacido en Italia.

O'Conor y sus soldados salieron del presidio de Tubac. Tucsón ampliaría el alcance de la corona española hacia el Norte en la Pimería Alta, en la provincia de Sonora.

De haber estado presente un reportero ese memorable día, el escribano hubiera entrevistado a O'Conor, al fraile Francisco Garcés y al teniente Juan Fernández Carmona, quienes acompañaban a O'Conor. Otra de esas personas hubiera sido Juan Bautista de Anza, el comandante de Tubac desde 1758.

Me imagino entrevistando a Anza. Y poniendo mi imaginación en vivo está Donald T. Garate, un historiador del Servicio Nacional de Parques en Tumacácori. Garate es el autor de una rica biografía del padre de Anza y al presente está por terminar el volumen 2 dedicado al joven Anza.

Durante muchos años, Garate ha realizado presentaciones en público sobre la vida de Anza, se ha vestido como el explorador de la realeza española del siglo 18. Garate se encuentra en Kansas recuperándose de una cirugía debido a un tumor cerebral.

Él me ayudó a viajar un poco en el tiempo y a entrevistar a Anza al convertirse el personaje y dar respuestas a mis preguntas. Si hubiera escrito yo mi historia en esos días de antaño, hubiera sido algo así:

Tucsón, a una distancia de un largo día a caballo de Tubac, es un buen lugar para un nuevo presidio, comenta el comandante de Tubac, Juan Bautista de Anza.

Hay una aldea muy grande de nativos.

"Ellos quieren protección de los Apaches, por supuesto. Hemos estado enviando tropas a San Xavier del Bac durante años. Pero es muy lejos para mandarlos desde Tubac", comentó Anza.

Además, ahí hay agua y todo lo que el nuevo presidio va a necesitar para sobrevivir, agregó Anza.

Anza no estaba en Tubac cuando Hugo O'Conor llegó a la aldea que la gente nativa llamaba Chuk Shon, que quiere decir "manantial en la base de la montaña negra". El soldado y los exploradores se encontraban en Horcasitas, la capital de la provincia de Sonora, acampados con otros soldados y colonos.

Anza se preparaba para una expedición mayor, más ambiciosa y atrevida.

Él nació en el presidio de Fronteras, Sonora. Anza, cuyo nombre es el mismo que su padre, el bien conocido explorador vasco, tenía el permiso de encabezar un contingente de colonos hacia el Oeste a la Alta California. Anza, el joven, que se unió al ejército español en 1751 y se ganó el galón como teniente de caballería en 1756, quiere establecer una colonia en una bahía cara de nombre San Francisco.

A principios del año pasado, en 1774, él y un grupo pequeño exploraron un camino por el desierto, a través del Río Colorado, y hacia arriba de la costa de California tan al Norte donde se encuentra el presidio Monterey.

Su nueva aventura, la cual tiene pensado lanzar en tres meses desde Tubac, necesitará contar con muchísimos recursos.

"Nos vamos a llevar unas 300 cabezas de ganado maduro y con los becerros serán un total de 500. Probablemente vayamos a necesitar entre 150 y 200 caballos y unas 100 a 150 mulas de carga", dijo Anza.

Ya reclutó a las 30 familias - Bernal, Moraga, Peralta, González, Hernández, Gutiérrez, Sánchez - quienes se establecerán en San Francisco. En total, tiene planes de llevar consigo unas 300 personas, un tercio de éstas son niños.

Anza señaló que él piensa que es el grupo de colonos más grande que jamás ha lanzado en Nueva España. Aunque está seguro de que su grupo llegará a San Francisco, sabe que el viaje estará expuesto a peligros graves.

"Sé bien que sucederá, pero es un largo camino para hacerlo con familias, niños, madres que darán a luz en el camino", dijo Anza, quien está casado con Ana María Pérez Serrano. Ellos no tienen hijos.

Además del desierto y el río, el grupo tendrá que enfrentarse a ataques de los Apaches. Y él no está cierto de cómo nativos de California recibirán este gran contingente de colonos.

Además, Fernando Javier Rivera y Moncada, gobernador en turno y comandante de tropas en California se opone a la expedición de Anza.

Anza cree que Moncada, nacido en España, está celoso que el virrey le dio a él y no a Moncada, la tarea de la colonización.

"Él ha estado en el militar mucho más tiempo que yo, pero yo tengo un cargo superior a él", dijo Anza, un teniente coronel. "Y no sólo eso, yo crecí en la frontera y tengo la experiencia", agregó Anza, quien fue herido dos veces mientras se enfrentaba a los Seris y a los guerreros Apaches.

Y es ahí donde mi historia de ese día hubiera terminado. Mas no es donde termina la historia de Anza. Él se iría de Tubac el 23 de octubre de 1775. El 28 de marzo de 1776 él fundó el presidio de San Francisco.

Virtualmente todo el grupo de viajeros, menos unos cuántos muertos y más unos cuántos nacidos, llegó intacto a su destino.

Sin embargo, cuándo él regresó a la Pimería Alta, a Tubac le quitaron su estatus de presidio y fue reemplazado por Tucsón.

Anza llegó a ser gobernador de New Mexico en 1777 y en el Otoño de 1788 fue nombrado comandante del presidio de Tucsón. Murió a la edad de 52 años el 19 de diciembre de 1788 en Arizpe, Sonora.

Contacta a Ernesto Portillo Jr. a netopjr@azstarnet.com o al 573-4187.

English Version

Tucson celebrated the 235th anniversary of its founding last Friday. It seemed a good occasion for me to go back in time and interview someone who was there from the early days.

It was on Aug. 20, 1775, when a small group of Spanish soldiers, led by Irishman Hugo O'Conor, planted the Spanish flag to establish the presidio of San Agustín del Tucson, just east of the Santa Cruz River. Across the bank sat a Pima village that some 80 years earlier was visited by Italian-born Eusebio Francisco Kino.

O'Conor and the soldiers departed from the Tubac presidio to the south. Tucson would expand the Spanish crown's northward reach in Pimería Alta, in the province of Sonora.

Had a reporter been present that eventful day, the scribe would have interviewed O'Conor, Friar Francisco Garcés and Lt. Juan Fernandez Carmona, who accompanied O'Conor. Another person would have been Juan Bautista de Anza, the commandant of Tubac since 1758.

I imagine interviewing Anza. Bringing my imagination alive is Donald T. Garate, a National Park Service historian at Tumacácori. Garate is the author of a rich biography of Anza's father and is finishing his second volume dedicated to the younger Anza.

For many years, Garate has made public presentations on Anza, dressed as the royal 18th-century Spanish explorer. Garate is in Kansas convalescing after surgery for a brain tumor.

He helped me do a little time-travel and interview Anza by getting into character and answering my questions. Had I written my story back in those early days, it would have gone like this:

Tucson, a long day's hard horse ride from Tubac, is a good location for a new presidio, Tubac commandant Juan Bautista de Anza says.

There is a large native village.

"They want protection from the Apaches, of course. We have been sending troops to San Xavier del Bac for years. But that is a long, long way to send them from Tubac," said Anza.

In addition there is water and everything the new presidio will need to survive, Anza added.

Anza was not in Tubac when Hugo O'Conor arrived in the village the native people called Chuk Shon, meaning "spring at the base of the black mountain." The soldier and explorer was in Horcasitas, the Sonoran province capital, encamped with soldiers and colonists.

Anza was preparing for a major, ambitious and daring expedition.

Born in the presidio of Fronteras, Sonora, Anza - the namesake son of the late, well-known Basque explorer - had permission to lead a contingent of colonists west to Alta California. Anza the younger, who joined the Spanish army in 1751 and earned his stripe as cavalry lieutenant in 1756, wants to establish a colony in an expansive bay called San Francisco.

Early last year, in 1774, he and a small party explored a trail through the desert, across the Colorado River and up the California coast as far north as the Monterey presidio.

His new venture, which he expects to launch in three months from Tubac, will require vast resources.

"We are taking over 300 head of grown cows and with calves there will be 500 cattle. We will probably need 150 to 200 horses and 100 to 150 pack mules," said Anza.

He has recruited the 30 families - Bernal, Moraga, Peralta, González, Hernández, Gutiérrez, Sánchez - who will settle San Francisco. In all, he expects to bring about 300 people, one third of them children.

Anza said he believes it's the largest colonization group ever launched by Spain in the New World.

While he is confident his group will reach San Francisco, the trip won't be without grave danger.

"I know it will happen but it is a long way to go with families, children and mothers giving birth along the way," said Anza, who is married to Ana María Pérez Serrano. They have no children.

In addition to the desert and river, the group will have to contend with attacks by Apaches. And he is unsure how the California natives will receive the large contingent of colonos.

Moreover, Fernando Javier Rivera y Moncada, acting governor and troop commander in California, is opposed to Anza's expedition.

Anza believes the Spanish-born Moncada is jealous that the viceroy gave him, not Moncada, the colonization assignment.

"He's been in the military longer than I have but I outrank him," said Anza, a lieutenant colonel. "Not only that, I was raised on the frontier and I have the experience," said Anza, who was twice wounded while fighting Seris and Apache warriors.

That's where my story that day would have ended. But it's not where Anza's story ended.

He would depart Tubac Oct. 23, 1775. On March 28, 1776, he founded the San Francisco presidio. Virtually the whole travel group, minus a few deaths and plus a few births, made it intact.

However, when he returned to the Pimería Alta, Tubac was stripped of its presidio status and replaced by Tucson.

Anza would become governor of New Mexico in 1777 and in the fall of 1788 was made commander of the Tucson presidio. He died at the age of 52 on Dec. 19, 1788, in Arizpe, Sonora.

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