Por Norma Gonzalez

La Estrella de Tucsón

Carlos Merancio finalmente regresó con su familia después de mudarse de su hogar en Hermosillo, Sonora, cuando tenía 12 años.

Bueno, casi.

El portero del FC Tucson primero se mudó a Monterrey, en el noreste de México, para ingresar a una academia de futbol. Pasó la mayor parte de los últimos seis años con la Reserva y la Academia de los Monarcas de Morelia.

“Para mi madre, especialmente, fue difícil dejarme ir a los 12 años”, dijo Merancio.

Merancio, de 20 años, firmó con el FC Tucson para su temporada inaugural en la USL League One. Merancio vive aquí con su padre; el resto de su familia está a poca distancia en coche. Visitó a su familia en México unos días después de que Los Hombres de Negro derrotaran a Toronto FC II el 3 de julio.

Merancio comenzó a jugar fútbol a una edad temprana, pero era el único atleta en su familia.

Cuando se presentó la oportunidad de ser parte de una academia de la liga de futbol, la familia de Merancio sabía que tenía que irse.

La primera semana fue dura. Merancio dijo que lloraba casi todas las noches por lo mucho que extrañaba a su familia.

Después de superar el choque cultural inicial, comenzó a adaptarse a su nuevo entorno. Comenzó a darse cuenta de que no podía llamar a casa por cualquier pequeña preocupación o para hablar sobre lesiones menores o enfermedades porque solo preocuparía a su familia, y no había nada que ninguno de ellos pudiera hacer.

Él piensa que esa experiencia lo ayudó a madurar a una edad más temprana.

“Ahora disfruto mucho jugando al futbol y valoro mucho más a mi familia porque ... no tuve la oportunidad de pasar mucho tiempo con ellos”, dijo Merancio.

Antes de mudarse a Tucsón, Merancio solo podía ver a su familia dos veces al año. Ahora ve a su padre a diario cuando el equipo está en casa.

El padre de Merancio ha vivido y trabajado en Tucsón para ayudar a mantener a su familia.

Por lo general, viajaba a Hermosillo los fines de semana para ver a su esposa e hijos.

Ahora, cada vez que Merancio tiene una oportunidad, él hace el viaje a Hermosillo o su familia viene a Tucsón.

“Es muy diferente, porque ya me había acostumbrado a vivir solo”, dijo Merancio acerca de vivir con su padre. “Pero estoy muy contento, porque después de todo el tiempo que pasé sin ellos, lo aprovecho al máximo, porque no sé cuánto tiempo los tendré o cuánto tiempo estaré cerca de ellos”.

El año pasado, mientras estaba de descanso con Morelia, Merancio vino a Tucsón para pasar un tiempo con su padre. Queriendo mantenerse en forma, Merancio fue a entrenar al complejo Kino.

No sabía inglés. Afortunadamente, Alex Rangel, el entrenador de porteros del FC Tucson, fue la primera persona a la que vio. Rangel lo invitó a venir un día a practicar y de allí se mantuvieron en contacto.

Cuando Merancio fue liberado de Morelia, vino a hablar con Rangel, quien lo alentó a probar en Phoenix. Durante los cinco días de pruebas, Merancio se reunió con el entrenador del FC Tucson, Darren Sawatzky, quien le pidió a Merancio que se uniera al equipo.

En cuatro apariciones, Merancio ha permitido cinco goles.

En cuanto a su futuro, Merancio estaría feliz jugando al nivel más alto en la MLS o Liga MX. Ni siquiera le importaría jugar en Europa.

Su último sueño sería representar a Estados Unidos o México -tiene doble ciudadanía- en la Copa del Mundo.

“Sé que suena un poco loco”, dijo.

Si sus sueños se hacen realidad en el futuro y a Merancio se le ofrece un puesto tanto en el equipo nacional de EE. UU. Como en el mexicano, bueno...

“Mi país es México, nací en México y crecí en México, pero también me encanta Estados Unidos por la oportunidad que me brindó y porque mi padre ha trabajado aquí durante tanto tiempo”, dijo Merancio. “Siento que también se lo debo a EE. UU., así que sería una decisión muy difícil”, dijo.

“Sería genial estar en esa posición”.

Contacta a la reportera Norma González al 520-262-3265 o en ngonzalez@tucson.com.