Especial para La Estrella de Tucsón

Tenga la edad que usted tenga, seguramente está consciente de los cambios profundos que han traído a la vida actual los avances tecnológicos.

Los hábitos del ser humano moderno están determinados por elementos que nunca antes intervinieron en su entorno: smartphones, videojuegos hiperrealistas, redes sociales que difunden lo que ocurre en el mundo en el momento preciso, realidades virtuales que reproducen nuestro entorno de manera asombrosa, autómatas con inteligencia artificial listos para sustituir al humano, dispositivos electrónicos que satisfacen las necesidades del hogar con tan sólo pedírselos, toda la música, los libros y las películas del mundo disponibles en una sola plataforma, personas que actúan en sociedad según una tendencia de internet y que enjuician y condenan o defienden a muerte una postura surgida al vapor.

Pues en ese nuevo mundo, a “Black Mirror” podríamos llamarlo el lado oscuro de la tecnología.

No cabe duda de que Black Mirror es uno de los productos surgidos en la televisión más interesantes en la actualidad. Es una serie con argumentos inteligentes, cuyos temas tienen que ver con las situaciones antes mencionadas. La serie nació en Inglaterra, desde donde comenzó a dar de qué hablar, pero al ser adquirida luego por Netflix logró un alcance global mucho mayor.

Sus capítulos narran historias independientes en donde sus protagonistas son víctimas de estos mismos avances, representados a través de artefactos o de invenciones futuristas que ya existen o que están muy cercanos a existir: juegos de videos que invaden la realidad, autómatas con la capacidad de desarrollar emociones humanas, dispositivos electrónicos que controlan la vida cotidiana, el poder de influenciar fácilmente a la sociedad por medio de los recursos a la mano, extraer nuestra identidad para trasplantarla en otro cuerpo o realidad, entre otras inquietantes premisas.

Pero no se engañe, las historias que Black Mirror cuenta no son bobas lecciones morales ni críticas sociales simplonas, y mucho menos son guiones para enfocarse sólo en la ciencia ficción de la sociedad del futuro, pues la tecnología y el entorno futurista son una especie de experimento para ver cómo reacciona el ser humano ante estas situaciones.

Cinco inquietantes temporadas

La serie cuenta ya con cinco temporadas. La primera con tres episodios, la segunda con 4, la tercera con 6, la cuarta también con 6 y la quinta con sólo 3. Cada capítulo es como una película distinta. A continuación le enlistaré mis episodios preferidos.

De la temporada uno me inclino por “Fifteen Million Merits” y “The Entire History of You”. De la segunda le recomiendo “Be Right Back” y “White Christmas”. De la tercera, “Nosedive” (mi preferido) y “San Junipero”. De la cuarta, “USS Callister”, “Crocodile”, “Hang the DJ” y

Metalhead”, y de la quinta “Rachel, Jack and Ashley Too”.

Mención aparte merece “Bandersnatch”, un experimento revolucionario con opciones múltiples en donde usted mismo, con un simple clic, podrá decidir por el protagonista y controlar lo que éste hace.

No lo dude y atrévase a verse reflejado en Black Mirror, este espejo negro que hace referencia, también, a las pantallas de cualquier dispositivo (celulares, tabletas, televisores, computadoras, etc.) en que puede ver esta enigmática y excelente serie.

José María “Chema” Rodríguez es crítico de cine y TV radicado en Guadalajara, Jalisco, México. Contáctalo en chema16sep@hotmail.com.