La noche del domingo fue una noche redonda para los mexicanos en la ceremonia del Oscar por varios buenos motivos: se escuchó el “¡Viva México!” un par de veces, Coco (2017) se llevó los galardones a la Mejor Película Animada y Mejor canción con “Recuérdame”, además de que pudimos ver el escenario lleno de bailarines vestidos de mariachi y bailarinas con las típicas faldas largas y coloridas en el performance de la ya popular canción compuesta por Roberto López y su esposa Kristen.

Por si lo anterior fuera poco, también vimos presentar un premio a la sonorense Eiza González (ataviada con un vestido amarillo americanista que ya dio para muchos memes), a Eugenio Derbez echándose un chiste que nadie entendió y escuchamos (con algo de pena ajena) lo desafinado que canta Gael García Bernal (lo bueno es que Natalia LaFourcade salió al quite).

Eso sí, nada lució tanto como el acto que cerró la ceremonia con broche de oro: ver a Del Toro, nuestro tapatío universal, subir (no sin cierta dificultad) las escaleras que daban con el escenario para recoger dos de las estatuillas más importantes de la noche: la de Mejor Director y Mejor película por The Shape of Water (2017).

Como ya es una costumbre, la ceremonia (que es uno de los eventos más glamorosos y exclusivos del mundo) fue el lugar perfecto para que los famosos, enfundados en sus carísimos atuendos de diseñador, le hablaran a los presentes y al mundo entero sobre equidad de género, oportunidades para todos, integración y otros temas que hacen ver tan bien a las personas que los proclaman.

Pero la entrega número 90 de los Premios de la Academia tuvo otros momentos protagónicos más, como cuando Sam Rockwell (injustamente desconocido para las masas) se alzó merecidamente con la estatuilla al Mejor Actor Secundario por Three Billboards Outside Ebbing, Missori (Martin McDonagh, 2017), en donde interpretó a un policía racista simpático y de buen corazón.

Para la tendencia de moda cayó muy bien el discurso de integración que dio una emocionadísima Frances McDormand (que estuvo magnífica en Three Billboards…) cuando subió a recoger su premio como Mejor Actriz Protagónica, a quienes los presentes aplaudieron hasta que sus palmas se les pusieron coloradas, al igual que cuando Gary Oldman fue reconocido como Mejor Actor Protagónico (¡Pobre! las inmisericordes redes sociales no tardan en acribillarlo por viejos rumores de maltrato doméstico).

Por cierto, la triunfadora de la noche (The Shape… aunque sólo haya ganado en 4 de sus 13 postulaciones), también recibió el Oscar por Mejor Diseño de Producción y Mejor Score, pero vio, con algo de desconsuelo, que otros le arrebataban de las manos (con toda justicia, la verdad) el resto de las estatuillas.

En lo personal creí que Dunkirk de Nolan iba a ganar como Mejor Película y Director, pero la verdad celebré como goles del Tri en el mundial las dos veces que escuché el nombre Guillermo Del Toro; y es que, aunque sabemos que Alemania, Brasil o Argentina son mejores que México en el fut, si les ganamos no nos importa quién haya jugado mejor.

Cerraré con dos cosas dignas de comentar: 1) ahora sí cada uno de The Three Amigos (junto con Cuarón e Iñárritu) tiene Oscar en casa y, 2) el hecho de que Una mujer fantástica (Sebastián Lelio, 2017) haya recibido el Oscar a la Mejor Película Extranjera, lo cual es un premio al cine latinoamericano.

Hasta la próxima.