Aunque no es de los superhéroes más famosos ni tenga el calibre de un Batman, Superman, Wonder Woman, Iron Man o Spider-Man, Hellboy se las ha arreglado para contar con una fiel base de seguidores que ha seguido devotamente las novelas gráficas sobre este demonio rudo y temerario que en el fondo no es otra cosa que un monstruo bonachón que lucha por el bien.

Creado apenas en agosto de 1993 por Mike Mignola, este demonio de aspecto impresionante, de piel totalmente roja y ojos amarillos, además de unos cuernos (aunque los usa cortados) y una cola que hace obvia su procedencia satánica, se ha dedicado a investigar hechos paranormales y a combatir a los entes sobrenaturales que amenazan a la raza humana.

Su origen tiene que ver con ciertos experimentos nazis en donde los seguidores de Hitler mezclaron tecnología e invocaciones satánicas, buscando con ello encontrar un arma letal que pudiera ser utilizada a su favor durante la Segunda Guerra Mundial.

El resultado fue un bebé demonio al que intentarían formar según sus intereses, sin embargo fueron los Aliados los que, finalmente, lo encuentran y, poco tiempo después, comienzan a criarlo con miras a combatir a las fuerzas del mal.

La primera adaptación cinematográfica estuvo a cargo del tapatío Guillermo del Toro, quien en 2004 escribió y dirigió un guion bastante aceptable pero que, a pesar de que el resultado fue bastante bueno, no tuvo el éxito esperado en taquilla: costó 66 millones de dólares y en E.E.U.U. obtuvo menos de 60 (a nivel mundial no llegó ni a los 100).

De la segunda parte se puede comentar exactamente lo mismo: guion y dirección aceptables a cargo de Del Toro, pero un resultado apenas arriba de lo mediocre en taquilla; hay que reconocer, eso sí, que en ambas cintas sobresale la estética del cineasta y la caracterización hecha por Ron Perlman, quien le dio vida al rojizo personaje.

Pensada inicialmente como una tercera entrega, “Hellboy” (Neil Marshall, 2019) se convirtió en un reboot cuando Del Toro declinó involucrarse si no era él quien escribía y dirigía la tercera parte (Perlman se hizo a un lado por la misma razón); fue entonces que entró en escena Neil Marshall, director de ese maravilloso festín gore llamado “The Descent” (2005), para iniciar todo de nueva cuenta.

Protagonizada por David Harbour (Stranger Things) en el papel del héroe demoniaco, hay que aclarar que esta producción ignora todo lo que el oscareado director tapatío narró en sus dos entregas sobre el personaje, por lo que veremos una nueva recreación del origen del protagonista y de la conformación de su equipo de colaboradores.

En este primer capítulo que, curiosamente, llega a la pantalla con una atrevida e interesante clasificación R, seremos testigos de nuevo del hallazgo del ejército aliado hacia esta criatura demoniaca y su posterior adopción a cargo del profesor Broom (Ian McShane), quien lo reclutará y entrenará para combatir a las fuerzas oscuras.

La primera gran misión de Hellboy será, en esta ocasión, enfrentarse a una hechicera medieval llamada Nimue (Milla Jovovich), quien quiere destruir el mundo actual y, mientras lo hace, intentará seducir y convencer a Hellboy para que le haga caso a su naturaleza infernal y se le una en sus propósitos.

Hay que decir que Marshall tiene la ardua tarea de lograr algo que el mismísimo del Toro, con todo y su prestigio y genialidad, no consiguió: convertir este producto en una franquicia redituable; pronto veremos si esto fue posible.

Completan el elenco Sasha Lane como Ganeida, Daniel Dae Kim como Ben Daimio y Thomas Haden Church en el papel de Lobster Johnson.