John Locher / AP

Personas oran frente a un altar improvisado en honor a las víctimas de una masacre en un centro comercial de El Paso, Texas, el lunes 5 de agosto de 2019.

Por Morgan Lee y Amy Guthrie

The Associated Press

Estas son las historias de algunas de las 22 víctimas fatales del tiroteo el 3 de agosto en El Paso, Texas:

Javier Amir Rodríguez: Alumno de secundaria

Javier Amir Rodríguez, de 15 años, iniciaba su segundo año en la escuela secundaria cuando fue asesinado a tiros dentro de la tienda.

El Distrito Escolar Independiente de Clint, que el lunes 5 de agosto identificó al estudiante como una de las víctimas, indicó que era alumno de la escuela secundaria Horizon en El Paso.

Valeria Chávez, prima del joven, dijo a la televisora KFOX-TV que Rodríguez estaba en el Walmart con uno de sus tíos, quien describió lo sucedido.

“Me dijo que mi primo hizo contacto visual con el agresor y que estaban en el banco y que tan pronto como el agresor ingresó, sujetó a mi primo. Dice que vio como le dispararon”, relató Chávez.

Iván Manzano: práctico y amigable

Iván Manzano, quien tenía una hija de 5 años y un hijo de 9, era originario de Ciudad Juárez, México, y tenía un negocio de distribución de implantes ortopédicos.

Su esposa, Adriana Manzano, se enteró de parte del FBI que su marido había sido asesinado en la masacre del Walmart. Ella viajó el lunes al Consulado Mexicano en El Paso para repatriar el cuerpo de su esposo, y dijo que todos lo conocían como un hombre amigable y tranquilo.

Adriana Manzano señaló que les dijo a sus hijos que su padre murió en un “accidente”, porque cree que darles una explicación detallada podría generar resentimientos.

Jordan Anchondo: “Dio su vida” por su bebé

Jordan Anchondo fue una de las personas asesinadas en El Paso, contó su hermana, y aparentemente murió mientras protegía a su bebé de 2 meses de edad de la lluvia de balas.

Leta Jamrowski, de El Paso, habló con The Associated Press mientras recorría incesantemente la sala de espera del University Medical Center de El Paso, en donde su sobrino de 2 meses de edad fue hospitalizado por las fracturas que sufrió cuando su madre cayó.

“Con base en las lesiones del bebé, dijeron que lo más probable es que mi hermana estaba tratando de protegerlo”, relató.

Jordan, madre de tres, y André Anchondo, acababan de dejar a su hija de 5 años en su entrenamiento para animadoras antes de ir a comprar útiles escolares al Walmart. Nunca regresaron.

André Anchondo: Había renacido

André Anchondo —el esposo de Jordan— recientemente había transformado su vida después de superar sus adicciones a las drogas y algunos encuentros con la policía, recordó un amigo.

Su amigo Koteiba “Koti” Azzam, lo recuerda con cariño.

“Lo adoro”, dijo en una entrevista telefónica desde San Marcos, Texas. “Tenía la personalidad y el carisma”.

Azzam dijo que André había iniciado un negocio en El Paso, construyendo cosas con piedra y granito, y logró tener éxito gracias a su empeño.

“Casi te hace cuestionar tu fe”, dijo Azzam, quien es musulmán. “Pero Dios no tuvo nada que ver. Las manos del hombre alteraron la vida de mi amigo de forma drástica”.

Mario de Alba: Un padre herido

Mario de Alba, de 45 años, había venido de compras a El Paso junto a su familia.

Su hermana, Cristina de Alba, lo describió como un “gran padre” y una “persona decente y trabajadora”, se encontraba el domingo en estado crítico después de que le dispararan por la espalda, la bala salió por su diafragma.

Su esposa, Olivia Mariscal, y su hija Erika, de 10 años, parecen recuperarse después de que ambas resultaran heridas, dijo De Alba desde el hospital de El Paso en el que su hermano está internado.

La familia vive en la ciudad de Chihuahua, a cuatro horas por carretera al sur de El Paso, y estaban comprando material escolar en Texas. El Paso es un popular destino de compras para los habitantes del Norte de México.

Lee reportó desde El Paso y Guthrie desde la Ciudad de México. Los reporteros de AP Jamie Stengle en Dallas; Andrew Selsky en Salem, Oregon; Lisa Cornwell en Cincinnati, Ohio; Becky Bohrer en Juneau, Alaska; y Jay Reeves en Birmingham, Alabama, contribuyeron con este despacho.