Un nuevo programa de la Universidad de Arizona está ayudando a las personas en riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 a dar un paso hacia una vida más saludable.

Ofrecido a través del servicio de Extensión Cooperativa de la UA, el Programa de Prevención de Diabetes es un programa gratuito de 12 meses que fomenta las modificaciones en el estilo de vida que han demostrado reducir el riesgo de diabetes tipo 2.

La UA ofrece el programa en siete condados del estado, entre ellos el Condado Pima, que aún acepta solicitantes para su próximo curso de un año (ver recuadro). También está disponible en los condados Cochise, Pinal y Santa Cruz, entre otros.

El programa de prevención es parte de una iniciativa nacional liderada por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y está diseñado para aquellos que tienen un alto riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 o que han sido diagnosticados con prediabetes.

Según los CDC, hay casi 30 millones de estadounidenses que viven con diabetes y hay 80 millones de estadounidenses con prediabetes, pero nueve de cada 10 de esas personas no saben que están en riesgo.

“En Arizona, estimamos que hay alrededor de 2 millones de adultos con alto riesgo de desarrollar diabetes. Esa información muestra que es un gran problema, y es un problema oculto, porque la prediabetes no presenta síntomas”, dijo Vanessa da Silva, directora del programa y profesora asistente de ciencias nutricionales.

Los grupos étnicos / raciales en Arizona, como los hispanos y afroamericanos, se ven desproporcionadamente afectados por las tasas más altas de diabetes en comparación con los homólogos blancos no hispanos, según el reporte del 2018 del Departamento de Servicios de Salud de Arizona.

Según Da Silva, la prediabetes a menudo no se diagnostica porque hace que el azúcar en la sangre se presente más alto de lo normal, pero no lo suficientemente alto como para ser diagnosticado como diabetes. Incluso, en estas primeras etapas existe un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y otros impactos negativos en la salud.

“Lo alentador es que la prediabetes es reversible, por lo que podemos llevar el azúcar en la sangre de estos participantes a un nivel normal, lo que reduce el riesgo a la mitad para los adultos”, dijo Da Silva.

En 2017, la UA capacitó a 13 empleados de extensión cooperativa para servir como entrenadores de estilo de vida para el programa, incluida Bernice Scobie, quien funge como entrenadora para el Condado Pima. Durante sus 12 meses en el programa, los participantes aprenden a comer de manera saludable, a agregar actividad física a su rutina, controlar el estrés, mantenerse motivados y resolver problemas que pueden interferir con los cambios saludables.

Según los CDC, las personas que participan en este programa reducen su riesgo de diabetes en un 58% y las personas mayores que participan en el programa reducen su riesgo en más del 70%.

CAMBIOS EN EL ESTILO DE VIDA

Para los participantes en el Condado Pima, este programa fue más que una solución temporal.

“Era muy informativo y realista”, dijo Mike Ronquillo, de 73 años. “Eran cosas que eran muy alcanzables. Podrías marcar la diferencia simplemente cambiando la forma en que comes y aprendiendo a leer las etiquetas y haciendo un seguimiento de lo que estás comiendo”.

Como veterano que fue diagnosticado con prediabetes, Ronquillo dijo que el programa lo ayudó a concentrarse en cuánto estaba comiendo y cómo controlar sus porciones. Durante el programa, Ronquillo perdió 10 libras y dijo que tenía mucha más confianza en su capacidad para mantener un estilo de vida saludable.

Otra participante, Frances Díaz, de 67 años, dijo que sus médicos la instaron a tratar de perder peso antes de continuar con una dolorosa cirugía de rodilla. Después de perder 22 libras en el programa y 32 libras en general, Díaz dijo que la experiencia era lo que necesitaba.

“Finalmente comencé a escuchar. Este programa era más que querer verse mejor. Era algo médico y se trataba de estar saludable”, dijo. “No me asustaron, pero me hicieron darme cuenta de que no tenía que hacerme esta operación si solo perdía algo de peso”.

Díaz dijo que aprender a leer las etiquetas y pesar los alimentos fueron algunos de los aspectos más útiles del programa para ella, y se sorprendió de lo mucho que comía a diario.

“Honestamente, no te das cuenta de cuánto comes hasta que pesas todo y miras el conteo de calorías. En nuestros registros de alimentos, tuvimos que documentar todo”, dijo. “En realidad lloré la primera vez que medí mi comida, porque no podía creerlo”.

Díaz dijo que recibió una sugerencia simple de Scobie sobre llenar su plato con dos tazas de vegetales y una taza de cualquier plato principal que estaba haciendo.

“Les dije en clase: ‘Todos los mexicanos que conozco se han de estar revolcando en su tumba ahorita. Le puse ejotes al menudo’. Y todos nos reímos. Pero una taza de menudo fue suficiente”, dijo Díaz.

Ronquillo y Díaz también dijeron que una de las mejores cosas del programa era obtener el apoyo de otros participantes.

“Nos animamos mutuamente, nos alimentamos y nos emocionamos mucho cuando alguien tenía un gran avance”, dijo Ronquillo. “Fue realmente un gran apoyo”.

Para Díaz, el programa no solo ayudó a crear hábitos saludables para ella sino también para toda su familia. Cuanto más lograba ella, más quería su familia unirse.

Josh Galemore / La Estrella de Tucsón

Bernice Scobie habla sobre la importancia de medir las porciones de alimentos durante la primera clase del Programa de Prevención de la Diabetes.

“Todos cambiamos nuestros hábitos. Toda la familia ha comprado y todos nos apoyamos mutuamente “, dijo. “Cocino las cenas y hago las compras, así que cuando dejé de comprar todas las cosas malas, todos se beneficiaron. Afectó a toda la familia “.

EN COMUNIDADES MARGINADAS

Según Da Silva, el programa también sirve como un recurso para comunidades desatendidas en todo Arizona. El servicio de Extensión Cooperativa de la UA tiene la capacidad de enviar personas a todo el estado, lo que ayuda a eliminar algunas barreras para que las personas asistan.

“La necesidad de programas como estos es enorme en Arizona, pero específicamente en lugares que están desatendidos”, dijo Da Silva. “Tenemos la capacidad de viajar para impartir estas clases a lugares como Ajo o Green Valley y realmente tener un impacto en las partes marginadas de nuestro estado”.

Los condados de La Paz, Greenlee y Apache enfrentan la mayor carga de diabetes en el estado, situándose en 17.4%, 15.6% y 15.2%, respectivamente, según el Departamento de Servicios de Salud de Arizona.

La mitad de los entrenadores de estilo de vida del programa también son bilingües, lo que Da Silva dice que es importante dentro de las diversas comunidades de Arizona. Esperan agregar un segundo entrenador de estilo de vida en el Condado Pima que sea bilingüe para el próximo año.

Después de obtener el estado de reconocimiento total de los CDC y cumplir con los criterios de su programa, la UA también puede solicitar convertirse en un proveedor de Medicare para el programa de prevención de la diabetes y obtener un reembolso por sus servicios.

“Nos ayuda a continuar ofreciendo el programa de forma gratuita a quienes tienen seguro insuficiente o no tienen”, dijo Da Silva.

En general, Da Silva y su equipo dijeron que esperan eliminar tantas barreras como sea posible para que las personas puedan participar en el programa sin preocuparse por los viajes o los costos.

“Eran muy fáciles de escuchar y escuchaban lo que nosotros decíamos”, dijo Díaz sobre los entrenadores del programa. “No nos juzgaban. Estaba bien si no perdías peso cada semana. Estaba bien si no sabías cuáles eran los alimentos correctos o cómo hacer ejercicio. Los instructores realmente hicieron que este programa fuera genial”.

Contacta a la reportera Jasmine Demers en jdemers@tucson.com.

Reporter

Jasmine joined the Star in 2019. With a master’s degree in journalism, Jasmine served in a variety of leadership roles, including The Daily Wildcat's editor-in-chief. She was also named Outstanding Newsperson of the Year by the UA School of Journalism.