Por Patty Machelor

La Estrella de Tucsón

Hablar sobre la muerte no es fácil, pero para miles de personas en Arizona estas conversaciones suelen ser aún más desgarradoras debido a lo que podría significar para un niño.

Aproximadamente 200,000 niños en Arizona viven con parientes, casi la mitad con un abuelo o abuelos, porque sus padres no pueden hacerse cargo de ellos debido a la adicción, encarcelamiento, abuso o negligencia.

Según datos de Arizona’s Children’s Action Alliance, a partir del verano pasado, el 18% de los cuidadores familiares tenían 61 años o más, mientras que el 44% de los niños involucrados tenían 6 años o menos.

El temor de estos niños a perder a otro cuidador es familiar para Andrea Zukowsky, de 68 años de edad, quien adoptó a cuatro de sus nietos en Tucsón.

Dice que el mayor de sus nietos es un adolescente y se preocupa constantemente por la salud de Zukowsky.

Recientemente, Zukowsky sufrió una caída, y su nieto se alarmó aún más, e incluso le llama varias veces al día para asegurarse que se encuentre bien.

Para ayudar a abuelos como Zukowsky, una coalición llamada Arizona Grandparent Ambassadors celebra una conferencia anual en Phoenix. El grupo se formó en Tucsón en el 2010, después de que los cuidadores familiares perdieran asistencia financiera debido a los recortes presupuestarios.

Uno de los talleres de la coalición en la conferencia de este septiembre será sobre cómo establecer planes de seguridad para que los menores cuyos cuidadores se enfermen o mueran no acaben en hogares de guarda o en un hogar grupal.

Zukowsky ya tiene un plan: su hermana y cuñado se harán cargo de sus nietos, dijo.

Laura Jasso, de 72 años de edad, quien cuida de sus nietas gemelas, también está planeando con anticipación.

Jasso dijo que su trabajo anterior en una junta de revisión de cuidado de crianza, junto con el consejo de un asistente social, la llevó a establecer un plan para que sus hijos ayuden con las niñas si es necesario.

Pero no todos los abuelos planean con anticipación, o no todos tienen un hijo o una hermana a quién recurrir si se enferman o sufren de alguna enfermedad terminal.

Kelly Griffith fue criada por sus abuelos hasta los 11 años, y luego fallecieron con un año de diferencia.

En su caso, no había ningún plan establecido, y su dolor se agravó por el horror de ver a sus familiares pelear por quién la tomaría bajo custodia.

Griffith, directora ejecutiva de Southwest Center for Economic Integrity, ahora trabaja para ayudar a los abuelos a criar a sus nietos y a otros cuidadores familiares.

Cuando se les pide a los abuelos cuidar de sus nietos, dijo Griffith, su salud no es una prioridad y usualmente todo se complica por estrés financiero, horarios ocupados y falta de recursos.

La pregunta de dónde vivirán los niños que viven con sus abuelos si ellos se enferman o se mueren es muy estresante, dijo Griffith, tener un plan es vital.

“Lo ideal es planear eso con tiempo, a pesar de que no nos guste pensar en ello”, dijo Griffith.

Griffith, de 55 años, dijo que si el niño es lo suficientemente mayor, él o ella deben saber que hay un plan en marcha.

“No tener un plan no es fácil para un niño que ya ha vivido con dolor, pérdida y abandono”, dijo.

Elaine Cauley, consultora que ayuda a las personas a dejar planes hechos para después de la muerte, dirigirá una charla sobre planes de seguridad en una conferencia de septiembre.

“Los niños deben saber que hay un plan. Conozco casos donde los abuelos fallecieron y no había plan”, dijo Cauley. “Los niños han terminado en hogares colectivos o de regreso al sistema”.

A veces lleva meses encontrar a un amigo de la familia o a un pariente que acepte ayudar.

Este tipo de planes también son importantes para los cuidadores que son “parientes ficticios”, un término que se usa cuando el adulto y el niño no son parientes biológicos pero se relacionan como familia.

Eso es lo que sucedió con Ann Nichols, quien ayudó a criar a cinco hermanos y ahora cuida a la hija de uno de sus queridos hijos adoptivos.

Recientemente, Nichols, de 77 años de edad, fue diagnosticada con cáncer de hígado. Los primeros tratamientos han sido pesados, dijo, pero se ha estado sintiendo mejor.

“No conozco completamente el pronóstico y tengo que hacer un buen plan para mi nieta”, dijo.

Nichols ha estado involucrada con Arizona Grandparent Ambassadors por más de seis años, y desde entonces dos miembros han fallecido, y en uno de los casos no había un plan de seguridad.

Eso no es lo que uno desea para las personas que ama.

La mayoría de los abuelos y cuidadores no son ricos, dice Nichols, por lo que no hay fondos fiduciarios para establecer.

Ahora se les está pidiendo ayuda a vecinos, familiares y amigos para establecer un plan de seguridad.

A veces es difícil encontrar el tiempo para preguntar y planificar.

Mary Glenn Hoge y su esposo, Carl, comenzaron a cuidar a sus tres nietos hace más de tres años y planean adoptarlos este otoño. Los niños tienen 7 años y menos.

La pareja tiene poco más de 60 años y esperan completar pronto un plan de seguridad.

“No hubo aviso, no hubo planificación avanzada”, dijo Mary Glenn sobre la llegada de sus nietos a casa. “Un día escuchas tocar la puerta”.

El hijo de la pareja se encuentra tras las rejas y la madre de los niños ha desparecido. La adicción es el problema, dijo Mary Glenn, y aunque ellos tienen la esperanza decque los niños regresen con su padre cuando salga de la cárcel, él ha renunciado a sus derechos parentales.

Mary Glen dijo que es muy difícil pensar en el futuro y en cómo serán los niños si ella y su esposo llegan a faltar.

“Es un problema que siempre esta en nuestras mentes”, dijo. “Nos consideramos bastante jóvenes y saludables, pero en los próximos de 15 años, nunca sabes lo que pueda pasar”.

Contacta a Patty Machelor en pmachelor@tucson.com o al 806-7754. En Twitter: @pattymachstar