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ScholarshipsA-Z se renueva y redobla su apoyo a los "soñadores" durante la crisis del COVID

ScholarshipsA-Z se renueva y redobla su apoyo a los "soñadores" durante la crisis del COVID

Ha distribuido desde mayo más de 45,000 dólares a casi 100 familias de estudiantes indocumentados de Tucsón

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Este reportaje fue creado por La Estrella de Tucsón con el apoyo de Solutions Journalism Network, una red que capacita y conecta a periodistas para reportar cómo responde la gente a los problemas. Esta entrega es una de varias que exploran cómo el COVID-19 está impactando a la comunidad Latina de Tucsón y qué soluciones están surgiendo para ayudarla.


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Una organización dirigida por jóvenes inmigrantes que impulsa el acceso equitativo a la educación superior en Arizona sigue extendiendo su apoyo a la juventud migrante durante la crisis de COVID-19.

Con base en Tucsón y más de 11 años de trabajo en la comunidad, el equipo de ScholarshipsA-Z ha distribuido desde mayo más de 45,000 dólares a casi 100 familias de estudiantes indocumentados de Tucsón y migrado su programa de aplicación de becas a plataformas virtuales.

“Siempre ha sido una organización de la comunidad para la comunidad”, dijo Carolina Silva, quien en junio de este año llegó a Tucsón para fungir como la nueva directora ejecutiva de ScholarshipsA-Z.

Silva dijo que la mayor parte de los jóvenes indocumentados a quienes sirven ha perdido su trabajo, visto sus horas recortadas o se ha vuelto el principal sostén económico de su familia. Además, estos estudiantes fueron excluidos tanto de los fondos de la Ley de Ayuda, Alivio y Seguridad Económica del Coronavirus (CARES, por sus siglas en inglés) de sus colegios o universidades como de los cheques de estímulo, y 80% de ellos declararon preocupaciones por inseguridad alimentaria.

Gracias a campañas de recaudación en línea y a su alianza con el Fondo de Acción de las Redes de Protección, la Iniciativa de Defensa de la Gente y el Fondo de Emergencia para los Trabajadores Indocumentados de Arizona, la organización entregó entre uno y dos cheques de $300 al centenar de familias beneficiadas en Tucsón, ayudándoles a cubrir necesidades básicas de renta y alimentación. Se preparan para distribuir 20,000 dólares más a fines de septiembre.

Desde la izquierda, Jaynelle Granados, Lucero A. Barraza, Jesús Lucero, Zobella Vinik, Rodrigo Dorador y Dario Andrade, miembros de ScholarshipsA-Z, han dirigido desde 2019 un programa de reestructuración para integrar nuevos liderazgos y ampliar la búsqueda de financiamiento para estudiantes indocumentados.

Rodrigo Dorador, presidente de la mesa directiva y tesorero de ScholarshipsA-Z, dijo que las fuertes relaciones que por años han establecido con redes locales y estatales, así como con educadores, facilitaron el acceso a subvenciones y ayudaron a identificar y contactar a las familias que necesitaban más ayuda a raíz de la crisis por el coronavirus.

ACOMPAÑAMIENTO Y GUÍA

Además de dar apoyo económico durante la pandemia, la organización no ha detenido su trabajo de fomentar liderazgo en los jóvenes indocumentados, ayudarlos a acceder a la educación superior y encontrar financiamiento.

Desde 2017, ScholarshipsA-Z ofrece un programa intensivo de preparación para la aplicación de becas denominado Immigrant Scholarship Hustle (ISH) en colaboración con la organización ALAS (Academic and Leadership Accelerator for Service). En julio lo ofrecieron por primera vez de manera virtual para 15 estudiantes del área de Phoenix y tendrán un segundo grupo de 30 estudiantes del área de Tucsón el 17 de octubre. El proceso de aplicación para ISH cierra el 25 de septiembre.

“Creemos que es uno de los mejores programas que hemos tenido, porque ya es la cuarta vez que hacemos este programa y cada vez lo vamos perfeccionando”, dijo Dorador, quien a un año de su ingreso a la organización inició el programa piloto de ISH y desde 2018 se dedica a desarrollar su contenido, materiales y evaluación.

Jessica Rubio, directora ejecutiva de ALAS, Rodrigo Dorador, presidente de la mesa directiva de ScholarshipsA-Z y las organizadoras independientes Brielle Giesemann y Dania Sandoval dirigieron el programa virtual Immigrant Scholarship Hustle con estudiantes de Phoenix en julio para entrenarlos en la búsqueda y aplicación de becas. Se realizará para estudiantes de Tucsón en octubre.

ISH ha servido de manera gratuita a más de 150 estudiantes. El año pasado, cada participante obtuvo en promedio 23,000 dólares en becas. Este es un apoyo fundamental, considerando que los 2 mil estudiantes indocumentados que se gradúan anualmente de las preparatorias de Arizona no tienen acceso a ninguna clase de apoyo federal o estatal para continuar sus estudios y dependen exclusivamente de fondos privados.

Incluso para aquellos que son beneficiarios del Programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) — el cual protege temporalmente de deportación a algunos jóvenes indocumentados y les da permiso legal para trabajar y tramitar una licencia de conducir — los obstáculos son grandes.

Arizona tiene una de las legislaciones más restrictivas hacia los jóvenes migrantes: es tan solo uno de tres estados -junto con Missouri y Georgia- que cobra a los beneficiarios de DACA 150% más en colegiatura que a residentes legales.

A pesar de que en 2019 la Junta de Regentes aprobó una medida para extender esta misma tarifa en las tres universidades públicas del estado a los estudiantes indocumentados sin DACA que egresen de una preparatoria estatal, Arizona sigue siendo el único estado del Oeste, y tan sólo uno de ocho en el país, sin equidad total de colegiatura.

Arizona también es uno de solo tres estados que aplica esa tarifa más alta a los beneficiarios de DACA. En los colegios comunitarios, los estudiantes indocumentados pagan hasta 3 veces más que otros residentes.

“(Arizona) Es exactamente donde este trabajo necesita ocurrir para que podamos ver cambios a mayor escala”, dijo Silva, quien lleva más de 10 años como líder estudiantil y organizadora comunitaria. Silva participó en 2017 en las campañas legales de Washington D.C. que buscaban, entre otras cosas, otorgar residencia legal a los beneficiarios de DACA.

Silva inició su camino universitario como estudiante indocumentada antes de conseguir la residencia y posteriormente la ciudadanía. Al igual que todos los integrantes de ScholarshipsA-Z, ha experimentado las dificultades de navegar a través de un sistema educativo que carece de suficiente información y apoyo para los estudiantes indocumentados.

Su ingreso a la organización refuerza la trayectoria de ScholarshipsA-Z en la construcción de liderazgo y abogacía en los jóvenes migrantes, haciéndoles saber que hay opciones para ellos.

EL ORIGEN

ScholarshipsA-Z nació en 2009, cuando DACA aún no era una realidad y bajo condiciones quizá más adversas que las actuales.

En noviembre de 2006, los votantes de Arizona aprobaron una ley conocida como Proposición 300 (Prop300), que niega la tarifa de residente en los colegios y universidades públicas del estado a los estudiantes que no sean ciudadanos, residentes legales permanentes o cuenten con un estatus migratorio legal. De un día a otro, la colegiatura de miles de jóvenes se triplicó y varias universidades vieron una reducción inmediata en su población estudiantil.

Pero la Prop300 también avivó los movimientos que encabezan la lucha por una educación igualitaria.

“Se volvió muy evidente que teníamos que hacer mejor las cosas”, dijo Matt Matera, doctor en educación superior de la Universidad de Arizona y coordinador del Centro de Recursos para Estudiantes Inmigrantes (ISRC, por sus siglas en inglés) de la UA desde 2017.

Mat Mattera, coordinador del Centro de Recursos para Estudiantes Inmigrantes (ISRC) de la UA en una sesión de entrenamiento en enero de 2019 en la universidad. La capacitación del ISRC se dirige a administradores y profesores de la UA para desarrollar conocimiento y capacidades en el apoyo a estudiantes refugiados, DACA e indocumentados.

Matera, originario de Nueva Jersey, había llegado a Tucsón tres años antes de que la Prop300 entrara en vigor. Cuando la noticia llegó, él fungía como coordinador de vida estudiantil dentro del Colegio Comunitario Pima (PCC). Una estudiante indocumentada que trabajaba con él se encargó de pulir una base de datos con todas las becas que pudieran ser de uso para jóvenes como ella y que ahora se enfrentaban a cuotas de inscripción más altas y falta de apoyo estatal:

“Esta es la lista para estudiantes de Arizona que son indocumentados. ¿Cómo se la hacemos llegar a la gente?”, le dijo.

Fue así como en 2009, bajo la iniciativa de esta joven y Matera, nació ScholarshipsA-Z. Lo que empezó como una página web con información de becas se convirtió rápidamente en una asociación sin fines de lucro conforme otros estudiantes se unían.

Matera dijo que no tardaron en darse cuenta de que el apoyo que los estudiantes inmigrantes necesitaban iba más allá de una lista de becas sino que necesitaban un apoyo holístico para navegar a través de instituciones que no estaban preparadas para servir a esta comunidad.

Desde sus orígenes, la organización se constituye casi exclusivamente de jóvenes migrantes. Sosteniendo su trabajo con donaciones, cenas de recaudación y trabajo voluntario, comenzaron a dar atención especializada a las familias de sus beneficiarios, a liderar campañas legales y procesos de cabildeo y a colaborar con otras organizaciones para entrenar durante estos años a más de 580 educadores con información y herramientas de apoyo para los estudiantes indocumentados.

TRABAJO A FUTURO

Lo últimos cambios en la política migratoria nacional, suman al vaivén de medidas legales que desde hace décadas han dificultado el avance de los jóvenes migrantes.

A pesar de que la Suprema Corte declaró hace unos meses que la terminación del programa DACA por el actual gobierno federal en 2017 había sido “caprichosa y arbitraria”, el Departamento de Seguridad Interna (DHS) desafió la decisión. Instruyó que, por ahora, la renovación del programa ser porque toda la atención está sobre DACA”.

En junio de este año, la dirección de la UA se declaró complacida con la continuación de DACA, pero Matt Matera siente que el futuro del ISRC es incierto. Desde la creación del centro, Matera ha sido el único empleado de tiempo completo del ISRC, que funciona gracias a becas de la Cuota de Servicios Estudiantiles y utiliza un espacio prestado por el Centro de Estudios Méxicoamericanos (un antiguo closet de mantenimiento de unos 90 pies cuadrados).

“Es irónico que tengamos un centro, con apoyo del financiamiento estudiantil, para apoyar a otros estudiantes (indocumentados), pero no tenemos a una institución que esté del todo comprometida para apoyar con recursos a que esos estudiantes lleguen a nuestras puertas”, dijo Matera.

Esto contrasta con el modelo de los más de 50 centros de apoyo a estudiantes indocumentados que existen en el país y que se sostienen con financiamiento institucional, entre ellos el Centro de Recursos para Estudiantes Inmigrantes y Refugiados (IRSRC), del Colegio Comunitario Pima.

“A fin de cuentas, para el éxito estudiantil tienes que invertir”, dijo Karla Cruze-Silva, coordinadora de éxito estudiantil en el Thrive Center de la UA y miembro de la mesa directiva de ScholarshipsA-Z. “Creo que los estudiantes están encontrando otras universidades que estén dispuestos a darles más dinero y apoyarlos verdaderamente de la manera en que les sea posible”.

Como estudiante hispana de primera generación (es decir, la primera en su familia en ir a la universidad) y ahora como educadora, Cruze-Silva ha experimentado de primera mano las carencias de un sistema educativo no igualitario.

“El obstáculo más grande (para servir a los estudiantes) es la institución en sí misma, y quien sea que esté en la mesa en términos de liderazgo. Esas posiciones son políticas. A menudo tienen una agenda con cuáles serán sus metas mientras están en esa posición”.

A las generaciones de jóvenes que han sido parte de ScholarshipsA-Z, llegar a la universidad les tomó mucho más que expresar sus dificultades y sueños de alcanzar la educación superior. Por su experiencia con el apoyo incierto de las instituciones educativas y los vaivenes de la política migratoria federal y estatal, los estudiantes se han visto forzados a responder con resiliencia y crear espacios de apoyo que antes no existían. El liderazgo y empoderamiento juvenil se volvió un eje fundamental.

En respuesta a ello, Matera, el único miembro de ScholarshipsA-Z que no es inmigrante, dejó la organización a inicios de 2019 para dar paso a una estructura que fuera más representativa de la comunidad para la que trabajan.

En esta transición, la búsqueda de sustentabilidad financiera también es central.

Tras contratar a Carolina Silva como su nueva directora, el equipo de ScholarshipsA-Z busca que la procuración de fondos les permita pagar a otros miembros del equipo y la mesa directiva, que diseña y ejecuta los programas.

Silva mencionó que la organización perdió a 20% de sus donantes frecuentes durante la pandemia, así que en los últimos meses ha dedicado toda su energía a procurar fondos de emergencia y a encontrar financiamiento de largo plazo.

“Nos queremos asegurar de que, dentro de cinco años, quien sea que se encuentre en nuestra posición, entre a una organización saludable donde cuenten con apoyo”, dijo.

Pero la pandemia es también un espacio de oportunidad para extender su alcance a otras partes del estado.

Al trabajar en la modernización de su página web, ScholarshipsA-Z espera que se puedan convertir en un centro de actividad y acceso a recursos, como talleres en línea, becas y educación en políticas educativas para cualquier estudiante.

Silva espera que los efectos de la pandemia también ayuden a la organización a evidenciar problemas que han estado en la comunidad por mucho tiempo y a generar consciencia de las barreras que enfrentan algunos estudiantes.

“Todos sabemos que esto (el COVID-19) está impactando desproporcionadamente a las comunidades inmigrantes de color”, dijo Silva. “Pero creo que hay un espacio de oportunidad, porque ahora vamos a poder tener conversaciones de justicia social y racial dentro de las aulas, porque los distritos escolares ya no pueden ignorar esto”.

Aclaró que la dirección de la organización, más allá de defender la justicia educativa, siempre estará en función de seguir desarrollando el liderazgo y capacidades de los estudiantes.

“Eso quiere decir que todo lo que hagamos — sea nuestro trabajo alrededor de COVID o entrenando a educadores y consejeros — debe ser liderado por la juventud”, dijo Silva.

“Porque ese es el corazón y alma de quiénes somos como organización”.

Ana Laura Mendoza es egresada del PCC y la UA y beneficiaria de DACA. Como líder estudiantil contribuyó a la creación del Centro de Recursos para Estudiantes Inmigrantes y Refugiados (IRSRC) del Colegio Comunitario Pima.

Clara Migoya, estudiante de maestría en Periodismo y Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Arizona, realizó una pasantía con La Estrella de Tucsón. Contáctala en cmigoya@email.arizona.edu.

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