Los miembros del grupo bilingüe de funk rock Spigga, aprendieron el antepasado lunes en la noche en el Red Room del Centro de la ciudad, dos que tres cosas sobre lo que se merecen.

De las 30 personas que asistieron al pequeño local lleno de humo de cigarro, ninguna de ellas estuvo ahí para ver a la banda de Los Ángeles.

La mayoría de la gente son asiduos del Red Room, roedores del centro de la ciudad, pantalones a la cadera, tatuajes, piercings y barba de varios días, todos ahí celebrando el cumpleaños de uno de ellos.

Para empeorar las cosas, por un conflicto de horario, el sexteto de California tuvo que esperar una hora para que el trío local de jazz Beatnik Dream Vacation terminara su presentación.

En lugar de armar un escándalo, el grupo, todos vestidos completamente de rojo, esperó pacientemente, pidiendo bocadillos para comer.

Ellos estuvieron en el Grill, un restaurantito junto al Red Room el cual está abierto las 24 horas.

Fue hasta que el trío terminó su presentación y ellos se terminaron la última papa frita con sus refrescos, que la banda empezó a tocar en el antro su rock con un funk ardiente del tipo que el Red Room probablemente nunca había visto.

"Nosotros somos Spigga y somos estrepitosos", exclamó el guitarrista y quien toca el teclado, Jaswho, con trencitas largas por debajo de los hombros justo antes de que el grupo empezara con su explosiva canción, "Don't Silence Me" de su más reciente álbum "06105: the Mixtape."

Lo que siguió después de la primera canción de Spigga fue un viaje surrealista, el escenario, el bar decorado con escenas sacadas de la película "Blues Brothers".

A los escandalosos clientes del Red Room no solo les gustó la banda y su estilo único de funk spanglish, si no que les encantó, sin importar qué tanto los rebeldes veinteañeros trataban de que no fuera así.

Durante las primeras canciones, "Don't Silence Me", la parecida canción New Wave de los años ochenta "Bionic" y la canción más bien con pura guitarra "Lastnite", los asistentes al bar en general ignoraron al grupo, el cual intentaba tomar los ritmos de bajista John "El Maestro" Cornelius y la voz sensual de Carla Pereira.

Para cuando el grupo empezó con su éxito bien conocido "People of the Sun", la mayoría de la gente estaba ya de pie, inclusive el cantinero y el cocinero de The Grill's Kitchen, organizando una fiesta improvisada de baile entre las mesas y las sillas del antro.

La banda hasta se echó una o dos canciones con el director de la música de KXCI, Duncan Hudson, y el resto del grupo Dream Vacation mientras que el vocalista Giovanny Blanco de repente le cantaba "Feliz Cumpleaños Sarah" a la festejada especial de la noche.

Después de un viaje de 7 horas de Las Vegas, Spigga recibió más muestras de cariño de las que esperaban de un antro tan pequeño en una noche de lunes en Tucsón.

"Fue importante para la banda verdaderamente divertirse en esta ciudad tan decaída en comparación con Phoenix", comentó Jaswho al día siguiente en su foro de MySpace.

"Pero Tucsón es como Austin, Texas, para mí: Un gran lugar con gente genial".

Además dijo: "Regresaremos a este maravilloso pueblo funky".

Members of the bilingual funk rock group Spigga learned a thing or two about paying their dues the Monday night before last at the Red Room, Downtown.

Of the 30-or-so people packed into the tiny, smoke-filled venue, not a single one was there to see the L.A.-based band.

Most were Red Room regulars, downtown rats in hipster trucker hats, tattoos, piercings and stubble, celebrating a birthday of one of their own.

To add insult to injury, bar officials double booked the space. The California sextet had to wait an hour for local jazz trio Beatnik Dream Vacation to finish up its set.

Rather than kick up a fuss, the group — dressed entirely in red for the occasion — waited patiently, ordering up late night snacks and hanging out at the Grill, the Red Room's adjoining 24-hour eatery.

It was only when the trio finished up and the last french fry was washed down with soda that the band proceeded to rock the joint with a fiery funk the likes of which the Red Room has probably never seen.

"We are Spigga and we are loud," guitarist and keyboardist Jaswho, sporting dreads well past his shoulders, exclaimed right before the group exploded into the opening track, "Don't Silence Me" off of its latest album, "06105: the Mixtape."

What followed Spigga's opener was a trip into the surreal, the country and Western bar scene straight out of "Blues Brothers" the movie.

Not only did the rowdy Red Room patrons take to the band and its unique brand of spanglish funk, they loved them, no matter how hard the rebellious twentysomethings tried not to.

For the first few songs, "Don't Silence Me," the '80s New Wave throwback "Bionic" and guitar-laden "Lastnite," bargoers largely ignored the group, attempting to talk over the rhythms of bassist John "The Master" Cornelius and Carla Pereira's sensuous backup vocals.

By the time the group hit its signature song and encore, "People of the Sun," most of the crowd was up on its feet, including the bartender and cook from The Grill's kitchen, forming an impromptu dance party between the venue's tables and chairs.

The band even jammed on a song or two with KXCI music director Duncan Hudson and the rest of Dream Vacation as lead vocalist Giovanny Blanco passed on the occasional "Happy Birthday Sarah" to the evening's special guest.

After a seven-hour trip from Las Vegas, Spigga received more love than they probably expected from a tiny little venue on a random Monday night in Tucson.

"It was crucial to the band to have some real fun and this town may pale in comparison to Phoenix," Jaswho noted in his MySpace blog the next day. "But Tucson is like Austin, Texas, for me: A great place with great people."

He added, "We will be back to this beautiful funky town."

● Contact reporter Gerald M. Gay at 573-4137 or ggay@azstarnet.com.