HONG KONG (AP) — Cientos de miles de manifestantes marcharon por Hong Kong el domingo para oponerse a un proyecto de ley que permitiría la extradición de personas a la China continental para afrontar cargos allí.

La enorme protesta se llevó a cabo tres días antes de que el gobierno de este territorio semiautónomo presente la propuesta al pleno de la legislatura, en un intento de que sea aprobada a final de mes.

La policía indicó que unas 240.000 personas participaron en la movilización, mientras que los organizadores informaron de la presencia de un millón de manifestantes.

Se trata de una de las manifestaciones más grandes en la historia reciente de Hong Kong, y resalta los temores de la creciente influencia de China sobre la excolonia británica. Aparentemente fue todavía de mayor magnitud que la enorme marcha a favor de la democracia que se realizó en 2003 para oponerse a una propuesta de ley de seguridad nacional, según periodistas de The Associated Press que cubrieron ambos eventos.

Durante la noche, un grupo de manifestantes atravesó las barricadas afuera de la sede del gobierno, donde la manifestación había concluido. La multitud se abrió paso brevemente hacia el vestíbulo, pero policías con equipo antimotines utilizaron toletes y gas pimienta para retirar a los manifestantes del lugar. La mayoría de ellos se dispersaron alrededor de la 1 de la mañana, pero la policía continuó alejando manifestantes por kilómetros durante dos o tres horas.

Aún había una fuerte presencia policiaca en las calles del centro de la ciudad a las 3 de la mañana del lunes.

Un pequeño grupo de manifestantes se sentó con las manos atadas a un costado de Gloucester Road, rodeados por la policía.

Personas de todas las edades participaron en la marcha, algunas de ellas empujando carros para bebé y otras con bastón, todas entonando consignas en la lengua cantonesa local, exigiendo una mayor transparencia del gobierno.

Kiwi Wong, de 27 años, fue uno de los participantes. Es miembro de una generación más joven que creció gozando de relativa prosperidad, pero también de una creciente incertidumbre de lo que muchos perciben como una degradación de los derechos de los que han disfrutado los residentes de Hong Kong.

“Si no hubiera salido ahora, no sé cuándo hubiera tenido otra oportunidad de expresar mis opiniones”, comentó Wong. “Porque ahora hemos llegado a esta instancia, y si no salimos a intentar hacer lo posible, entonces será muy tarde, y no podremos decir o hacer nada al respecto”.

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El periodista Raf Wober de The Associated Press contribuyó con este despacho.

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