TUCSÓN.- La imitación quizá sea la forma más sincera de recibir halagos, pero esto le costará a un hombre de Tucsón más de un millón de dólares.
Fernando Gándara había estado vendiendo bolsas piratas de diseñadores por Internet hasta que gente de las reconocidas compañías de Chanel, Gucci y Balenciaga se enteraron.
Las tres marcas demandaron a Gándara en el tribunal federal en el 2005, y a principios de agosto pasado el Juez de Distrito de Estados Unidos, Frank Zapata, ordenó a Gándara pagar.
Las casas diseñadoras buscaban conseguir 1 millón de dólares por cada producto falsificado vendido, pero en su lugar, Zapata le ordenó a Gándara que pagara en total 1 millón de dólares.
La mayor parte de este dinero, 959 mil 283 dólares, irá a Chanel. A Gándara también se le ordenó pagar 47 mil 684 dólares a Gucci, 56 mil 420.01 dólares a Balenciaga y 34 mil 312 en honorarios de abogados e investigadores.
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Se trató de contactar a Gándara o al abogado registrado como su representante pero fue en vano y, los mensajes que se dejaron a los abogados que representan a las empresas diseñadoras no fueron contestados.
En su orden, Zapata anotó que anteriormente había ordenado a Gándara que le demostrara por qué un fallo no debería presentarse a favor de las empresas diseñadoras.
Gándara no pudo hacerlo, así que Zapata dictaminó a favor de las empresas, ordenándole a Gándara y a cualquier asociado dejar de fabricar los productos de diseño exclusivo falsificados.
Según las declaraciones en el juzgado, las tres empresas diseñadoras acusaron a Gándara y a 10 asociados no identificados de vender las bolsas en cuatro sitios Web: mynewbag.com, mynewbag-wholesale.com, eluxurystore.com y eluxuryfactory.com.
Gran parte del juicio, el cual originalmente se presentó en el 2005, se basa en cómo los artículos falsificados podrían dañar, potencialmente, la reputación de Chanel, Gucci y Balenciaga.
Mientras que los artículos pirata son "virtualmente idénticos en su apariencia… los productos falsificados son inferiores en calidad", alega el juicio.
"Estos artículos se confundirán por los productos genuinos de alta calidad que venden los demandantes. El efecto neto de las acciones de los acusados serán el resultado en la confusión de los consumidores quienes creerán que los artículos falsificados de los acusados son los genuinos".
La violación a la marca de fábrica es persistente, sobre todo con la Internet, y está presente de mil maneras, no nada más en accesorios y bolsa, dice Kart Young, director de Net Enforcers, una compañía con sede en Phoenix la cual encuentra y desacredita artículos falsificados.
Los productos pirata les cuestan a los negocios de Estados Unidos más de 250 mil millones de dólares al año, informó Young, además, muchos de los artículos falsos están hechos en China.
Sin embargo, uno de los giros inesperados del comercio pirata es que no todas las compañías toman medidas drásticas contra los productos falsificados.
"Es un arma de dos filos", opina Young. "Mucha de esta gente permite que se vendan los productos piratas porque éstos pueden llegar a manos de la gente que normalmente no podría comprar estos productos".
Por otro lado, el no hacerle caso a los artículos pirata puede dañar irreparablemente la marca, sobre todo si el artículo falsificado se vende a un precio alto.
Con frecuencia, el consumidor no necesariamente sabe que compró un producto falso, y cuando no es lo que debería de ser, abandona la marca.
"La mala propaganda circula mucho más rápido que la buena", advirtió Young.
Lo mejor es no meterse a los sitios Web con nombres dudosos, sugirió, pero los consumidores también deberían estar conscientes que un número de productos falsos se venden en sitios Web de intercambio como eBay.
"Como dice el viejo dicho, si es demasiado bueno para ser verdad, no es verdad", asegura Young.
"Si usted piensa que va a comprar algo a mitad de precio de lo que todos los demás en el mundo lo están comprando, no es real", dijo Young.

