Con su cámara, el videógrafo y ex periodista Daniel Buckley captó lo que él llama "El corazón y alma de Tucsón".
Inspirado por sus recuerdos de los buenos momentos y la historia colorida de El Casino Ballroom, localizado en East 26th Street y South Second Avenue, Buckley estrenará su nuevo documental a las 2 p.m. este Domingo 5 de Agosto en el Fox Theatre, y marcará el aniversario número 65 de El Casino.
Buckley se mudó a Tucsón en 1971 de Catskill, New York, para estudiar geología en University of Arizona. En su segundo día en el campus, su amigo lo llevó a una fiesta en El Casino.
"Me encontraba allí, un muchacho blanco del Norte de New York, y fui bien recibido por las personas y lo pasé muy bien", dijo Buckley. "Los músicos fueron increíbles y nunca había escuchado algo por el estilo. Fue una primera experiencia excelente".
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Buckley continuó compilando recuerdos de El Casino a través de los años. Tenía la pista de baile más grande que había llegado a ver, comentó.
"Vi tantos grupos musicales aquí", dijo Buckley. "Vi grupos tejanos aquí. En los ochentas, (la radio, 91.3-FM) KXCI trajo grupos cajún, grupos de jazz de New Orleans y muchos otros grupos".
Buckley trabajó en una tienda de discos por un tiempo y después escribió para el Tucson Citizen hasta que se cerró en 2009.
Durante su época en el Citizen escribió varios artículos sobre El Casino.
"Cuando empecé a escribir historias, me enteré de que había todo un mundo de baile en Tucsón para los latinos", dijo Buckley. "Años atrás, cuando existía la segregación, no se les permitía entrar a los clubes (para blancos)".
El Casino se construyó en 1947 por Ramón Siqueiros, Benjamín Jacobs y Adolfo Loustaunau y trajo a todos los grandes actos de la música latina - Little Joe y La Familia, Sunny Ozuna y Los Sunliners, Ray Camacho y Los Teardrops, Tito Puente, Los Lobos. Grupos no hispanos también se presentaron en El Casino, como Little Richard, Ike y Tina Turner y James Brown, dijo Buckley.
"Desde el principio fue un lugar que nunca se fijó en el color, negro, blanco, lo que fuera, para discriminar a las personas", dijo Buckley. "Todos eran bienvenidos. Se convirtió en el centro comunitario para la cultura latina".
Yvonne Siqueiros tenía cuatro años cuando se inauguró El Casino.
"Para mí era un gran lugar cuando niña", dijo Siqueiros, la hija de uno de los fundadores. "Me encantaría verlo nuevamente como era antes".
Fred Martínez, el administrador del lugar que ahora es propiedad del Latin American Social Club (Club Social de América Latina), dijo que el proyecto de Buckley es un "tesoro" y un servicio a la comunidad, que capta recuerdos que de lo contrario serían olvidados.
El Latin American Social Club compró el edificio en 1968. El club necesitaba un nuevo lugar luego de que su local en un barrio central de la ciudad fuera demolido durante la renovación urbana de Tucsón.
"Yo siempre bromeo que los echaron del centro para que se pudiera construir el centro comunitario, y resultaron comprando el verdadero centro comunitario de Tucsón", dijo Buckley.
Hasta la fecha, El Casino continúa ocupado con reservaciones hasta el 2015. Ya sea una boda, una quinceañera o cualquier otro evento, Buckley está ahí grabando recuerdos. Es un lugar que todavía tiene mucha actividad, comentó.
Buckley ahora trabaja por su cuenta. Comenzó filmando en Junio del año pasado El Casino y es un visitante frecuente. Su cámara, su barba blanca y sus lentes de armazón negro lo hacen un poco difícil de ignorar.
"Cuando creen que perteneces al sitio, la gente te cuenta cosas que probablemente no le contarían a un viejo blanco", dijo Buckley, quien tiene 59 años.
Buckley ha compilado más de 400 horas de video, las cuales donará al Arizona Historical Society (Sociedad Histórica de Arizona), comentó. Pero no ha sido barato filmar tantas horas.
El proyecto le ha costado a su director unos 30 mil dólares, y la mayor parte ha sido financiada por él mismo.
Este es el quinto documental de Buckley. Los anteriores fueron sobre el antiguo El Cine Plaza y los barrios Hollywood y Viejo.
Algunos de los costos para su nuevo proyecto fueron pagados por donaciones de la comunidad, incluyendo del Tucson Pima Arts Council (Concejo de Artes de Pima en Tucsón).
También recibió ayuda con material por parte de la Sociedad Histórica de Arizona, la fundación del Fox Theatre, y Ralph Gonzales, un historiador local.
"Este es un lugar significativo que tiene resonancia e historia", dijo Buckley. "Tenía que hacerlo. Aunque me esté costando dinero. ¡Qué importa! Es una experiencia única en la vida".
"Es mi historia", dijo Siqueiros. "Es mi alma. Realmente fue, como él dice, 'el corazón y alma de Tucsón'".
Marcella Corona es estudiante en University of Arizona y aprendiz en The Arizona Daily Star. Contáctala al 573-4117 o en starapprentice@azstarnet.com

