Por años, Charles Kendrick y Shad Blair coleccionaron artículos históricos y reliquias relacionadas a la historia afroamericana. Hace 20 años, unieron sus colecciones y las pusieron en la mitad de un edificio propiedad de Kendrick en South Park Avenue.
Lo nombraron Museo del Patrimonio Afroamericano y lo abrieron a los tucsonenses, sin costo alguno, para que aprendieran lo que la mayoría de los libros de historia no incluyen.
Pero conforme febrero se esfumaba y con él el mes de la historia afroamericana, el museo vivía sus últimos días. Kendrick y Blair quieren vender su colección y dar por terminada su tarea.
“Estoy cansado”, dijo Kendrick, de 86 años, quien probablemente es más conocido entre los tucsonenses por su restaurante de barbecue Mr. K’s, el cual tuvo por muchos años en el espacio contiguo al museo ubicado en el 1830 S. Park Ave., a una cuadra de donde él vivía cuando llegó a esta ciudad hace 70 años.
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No hay ningún letrero que diga que se va a cerrar el museo, tan sólo un pequeño anuncio ya borroso que dice Heritage Museum. Kendrick ya no hace barbecue, pero el restaurante sigue abierto y sirve res y puerco en barbacoa, acelgas y macarrón con queso.
Ha sido una buena carrera, dijo Blair, quien al preguntarle su edad dice “más de 85”. “Queríamos retribuir a la comunidad”, dijo Blair, apodado “Standman”. Empezó su colección en 1956, cuatro años después de llegar a Tucsón como miembro de la fuerza aérea a la Base Davis-Monthan.
Aunque la edad está frenando a ambos amigos, su pasión por el museo se mantiene vibrante. Quieren decirles a sus visitantes todo sobre los miles de artículos del museo, incluso de los relacionados con la historia sobre cómo los japoneses-americanos fueron enterrados en este país durante la Segunda Guerra Mundial.
No pueden recordar cuál fue la primera pieza de su colección, pero sí recuerdan la última: un engrasador para cerdos. Es una bola de acero con pequeñas perforaciones, la cual se llenaba con aceite e insecticida. Los puercos se frotaban contra la bola y untaban así la mezcla en su piel para protegerse de los insectos.
“Lo usábamos en la granja. Ahora ya nadie sabe qué es”, dijo Kendrick, quien nació en Arkansas y creció en Texarkana, Texas, donde trabajó en el campo.
Blair and Kendrick quizá recurran a EBay, a Craigslist y otros sitios web para vender su colección o escuchar ofertas de cualquiera que llegue al museo. Sin embargo, hay partes de su colección que no venderán pieza por pieza. Los compradores tendrían que llevarse el paquete completo.
Uno de sus preciados lotes que quieren mantener intactos está dedicado a los Soldados Búfalo. Eran los soldados afroamericanos del segregado Ejército de Estados Unidos que estaban instalados en Fort Huachuca, al sureste de Tucsón y cerca de Sierra Vista, después de la Guerra Civil y hasta después de la Segunda Guerra Mundial. La colección incluye monturas y otros artículos relacionados con la caballería, carteles, fotos, uniformes y demás.
Una gran parte de la historia de los negros en Tucsón y en el Sur de Arizona está directamente relacionada con los militares. Como Blair, vinieron a Davis-Monthan o a Fort Huachuca y se quedaron aquí a formar sus familias.
Otro componente central del museo es la recreación de una farmacia de un pequeño pueblo. Es la pieza más preciada de la colección para Kendrick, y por una buena razón.
En 1955, Kendrick fue el primer negro en graduar de la Escuela de Farmacia de la Universidad de Arizona. Había llegado a Tucsón en 1948, siguiendo a su padre, quien trabajaba como jardinero de la UA. Después de egresar de Tucson High School, Kendrick entró a la UA enfrentando resistencia.
Tucsón era una ciudad segregada y las políticas racistas promovían las divisiones. Pocos estudiantes de color eran admitidos a la UA. Sólo unos cuantos podían pagar la inscripción. Aun cuando el papá de Kendrick era empleado de la UA, no recibía el descuento que disfrutaban los hijos de maestros blancos.
Después de obtener su título, Kendrick no pudo conseguir empleo en alguna farmacia. Entró a la milicia, y después de su liberación lo contrataron en el Hospital del Condado Pima para trabajar en su farmacia. Hizo eso por más de 40 años.
Es nuestra historia tanto como la de Kendrick y Blair. Simplemente nosotros no la conocemos.
Blair dijo que la misión del museo era educar. Él y Kendrick querían asegurarse de que los tucsonenses entendieran la experiencia de los negros, no sólo en Tucsón sino en todo el país.
“¿Ves este documento?”, preguntó Kendrick. Era un recibo de 1 dólar por el impuesto electoral que su abuelo, quien nació después de que terminó la Guerra Civil, tuvo que pagar para poder votar. “Ganaba 50 centavos diarios, pero tenía que pagar 1 dólar para votar”. El impuesto electoral era uno de los muchos obstáculos impuestos a los negros para evitar que votaran, dijo Kendrick.
“Y lo siguen haciendo”, agregó.
La historia negra se seguirá escribiendo. Pero Kendrick y Blair no seguirán ayudando a documentarla. Pasarán la estafeta, no sin tristeza porque su museo, su ventana a nuestra historia, se cerrará.
Lo que deja una interrogante: ¿Quién tomará la estafeta para continuar con sus esfuerzos?

