MÉXICO, DF.- Tener el Alma de Hierro no significa ser fría, insensible o amargada, y eso lo sabe de sobra Blanca Guerra. Desde su nombre, se bosqueja una mujer apasionada, sin miedo a dar la batalla al destino y a sus azares; por el contrario, pelea con todas sus armas para salir victoriosa.
La ausencia de su padre, la fortaleza de su madre y la crianza al lado de su abuela forjaron el carácter tenaz e independiente de la actriz, quien actualmente muestra muchos rasgos de su propia personalidad a través de Elena, el personaje que interpreta en la telenovela de Televisa.
"Mi padre, Hildegardo Guerra, murió antes de que yo naciera; mi madre tuvo que salir a trabajar, y como mi abuela también acababa de parir, entre las dos nos amamantaban a mi tía y a mí", recuerda.
Así, puede decirse que se alimentó con la fuerza de dos mujeres, quienes con su ejemplo le enseñaron a no perder el tiempo lamentando las pérdidas.
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"Esas cosas te van fortaleciendo, conformando tu espíritu. Creo que la ausencia de mi padre algo tiene que ver en cómo soy ahora", considera, "pero no nada más por el dolor y la sensación de abandono, sino porque un papá a veces te facilita muchas cosas".
Aun sin esa figura protectora en su infancia, Blanca asegura que desde siempre ha sabido valerse por sí misma y hacerse respetar, hasta por sus propios familiares.
"No me dejaba nunca de nadie, recuerdo que una vez un tío estaba arreglando un coche, me regañó y me jaloneó. Para desquitarme, llegué a pegarle con un palo que encontré, tendría como cuatro añitos, pero fue una forma de defenderme", recuerda entre risas la actriz.
En la toma de decisiones, la protagonista de películas como "Un Embrujo" también es contundente, y en ocasiones hasta impulsiva. Pero gracias a ello, asevera, ha llegado al lugar en el que se encuentra, si bien es cierto que el camino que eligió no fue el más directo.
"Mi madre era enfermera, y por ella tenía la intención de estudiar medicina para dar un servicio a la humanidad, irme a las comunidades rurales", comparte, "pero luego decidí seguir a todas mis amigas a odontología, y a la mitad del primer semestre, me di cuenta de que no era lo que quería".
Pese a que todavía no descubría su verdadera vocación, al menos ya sabía para qué no estaba hecha. Y el "llamado" le llegó cuando menos lo esperaba.
"En el ínter, un novio me llevaba a tomar clases de actuación, disciplina en la que él estaba muy interesado; ahí conocí a la gente que trabajaba en las compañías y se detonó mi deseo de ser actriz.
"Estuve en la facultad de filosofía y letras, donde me topé con Héctor Mendoza, que era el director del Centro Universitario de Teatro (CUT), y me fui con él", cuenta.
Una vez que descubrió la magia del teatro, Blanca quiso cambiar el mundo a través de las obras en las que actuaba; claro que, con el tiempo, aprendió que lo único que podía transformar era a sí misma.
Entonces, amplió sus horizontes hacia el cine, donde participó en cintas como "Pedro Páramo" (1978), "Mojado Power" (1979), "En la Trampa", "Estas Ruinas que Ves", "Las Siete Cucas" (1981), "El Caballito Volador", "Lo que el Cielo no Perdona" (1982), "Nocaut" (1984), "El Billetero" y "¿Cómo Ves?" (1985). Conforme fue adquiriendo tablas, la actriz consideró la posibilidad de prepararse en el extranjero, pero trámites burocráticos se lo impidieron.
"Mi intención no era irme, sólo quería estudiar en otro País; tenía toda la posibilidad de hacerlo en Leningrado, en la ex Unión Soviética, por ahí del 85; pero en Relaciones Exteriores me negaron la posibilidad del financiamiento".
A cambio, la vida y su esfuerzo la compensaron ampliamente en México, donde ha realizado más de 120 películas, ha sido premiada con el Ariel en seis ocasiones y ha recibido dos veces la Diosa de Plata.
A la par, ha cosechado triunfos en telenovelas, como "Yara", "Un Nuevo Amanecer", "Amarte es Mi Pecado", "Si Dios Me Quita la Vida", "La Mentira", "Valentina" y "Velo de Novia", casi siempre como antagonista.
A principios de los noventas, experimentó otra faceta de su vida: la maternidad, y entonces se vio ante una de las encrucijadas más importantes.
"En televisión el ritmo es diferente, cuando mi hijo estaba recién nacido, me llamaron para la telenovela 'Al Filo de la Muerte', y me pasé dos semanas fatales en Valle de Bravo", cuenta, "por un lado, quería ver a mi hijo; por el otro, quería darle continuidad a mi profesión y no sentirme frustrada".
Y es que debía educar sola a Emiliano, quien ahora tiene 18 años y cursa la preparatoria, ya que no contó con el apoyo de su pareja (de quien prefiere no dar detalles).
En cuanto a sus romances, la actriz comparte que ha tenido varios, aunque admite que hasta ahora no ha encontrado al hombre ideal.
"Mis parejas han sido maravillosas conmigo, yo he aprendido a no mezclar, a ser respetuosa de su ámbito y del mío; e igual es con mi hijo, cada quien su lugar", señala.
Actualmente, Blanca no tiene más compromiso que su carrera; ama viajar a New York y a Puerto Escondido y aunque ha recibido ofrecimientos para incursionar en otros ámbitos, como la política, sencillamente no le interesa.
"Hay muchas cosas en qué trabajar por el País, pero eso no. Yo ando libre, me gusta no deberle nada a nadie para poder decir lo que se me antoje".
» Como estudiante del CUT, compartió clases con Rosa María Bianchi y Julieta Egurrola, entre otros.
» Debutó con la obra "Los Insectos", en el teatro Arcos Caracol.
» Considera que los personajes que han marcado su carrera son Santa (en el CUT), Agnes de Dios ("Agnes of Good"), 'La Caponera' ("El Imperio de la Fortuna"), Electra ("Secretos de Familia").
» Admira los textos de Darío Fo y las interpretaciones de Marga López.
» Entre sus películas mexicanas actuales favoritas están "En el Hoyo", "Ladrones Viejos" y "Luz Silenciosa".
» Emilio, su hijo, incursionó en el cine con las cintas "El Zorro" y "La Mexicana".

