Pues ya está más que puestísima la taquilla de fin de año para exprimir los bolsillos del que se deje; obviamente su servidor, que pa' eso soy bien dejadote, ni voy a meter las manitas, pues la neta ya se me cuecen las habas por ver lo que hizo Peter Jackson con el más famoso de los primates que el cine ha dado hasta el momento: King Kong (2005).
Y es que para como pinta, éste podría ser uno de esos remakes que hacen honor al original, sobre todo por la firma que lleva en la dirección, aunque pensándolo bien, eso no es ninguna garantía, ya ven las cochinadas que hizo Tim Burton con el argumento de The Planet of the Apes. Tal vez esto no ocurra con Jackson quien, por lo que se ve en los cortos, parece haber res-petado la historia original de Merian C. Cooper, incluso se rumora que los efectos son tan espectaculares, que hasta podrían superar en hechura los de la versión de 1933.
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En la otra esquina está The Chronicles of Narnia: The Lion, The Witch and The Wardrobe (Andrew Adamson, 2005), que amenaza con iniciar una franquicia más (ya ven cómo hacen tanta falta en la vida), tipo Harry Potter o The Lord of The Rings, aunque puede que le suceda lo que a Lemony Snicket's A Series of Unfortunate Events (2004), porque a mí se me hace que desde la uno se les cebó el chistecito.
El caso es que The Chronicles… no se quieren quedar atrás de ninguna de las anterio-res en el elemento fantástico, ni de la del famoso Kong en la taquilla, pues lueguito se le ven las negras intenciones de cerrarle el paso a los desmanes del gigante chango peludo y, aunque dirigida a un público más infantil, no oculta que en el fondo viene también a entrarle a las guerritas en el asunto de los efectos especiales.
A esta cinta yo la ubicaría en un lugar intermedio entre las aventuras del aprendiz de mago Potter y del hobit patón Frodo, pues en The Chronicles… también son chavitos los protagonistas. En este caso son cuatro hermanos quienes, al estar jugando a las escondidas en la casa de un profe que ya rasguña la ancianidad, descubren un ropero mágico que los transporta a las mágicas tierras de Narnia donde, entre otras cosas, conocen a una serie de animales sabios, bien platicadores (centauros, faunos, gigantes, etc.). Ellos, al igual que el par de personajes de las franquicias mencionadas arriba, también viven sus aventuras en un universo alterno, lleno de seres fantásticos, y cuya misión consiste también en enfrentarse a sus respectivos villanos, en este caso Jadis, la terrible bruja blanca (Tilda Swinton), que ejerce su influencia maléfica en donde quiera que la dejen. Así que ahí tiene al cuarteto de hermanos, decididos a sortear todo tipo de peligros, pero no están solos, pues el león Aslan estará ahí para asistirlos.
La cosa está poniéndose buena: por un lado, Kong pertenece a la selecta élite de iconos cinematográficos mundiales, por el otro, el universo de Narnia ha pasado la prueba del tiempo desde que C.S Lewis parió la historia hace muchos años (se oye retebonito, pero pa' qué me hago maje, la neta es que ni la hacía en el mundo sino hasta que hicieron la película).
Hablando de antigüedades, sabrá ustedes, pero a mí el primer King Kong me sigue emocionando, sobre todo por el trabajazo artesanal de hacer que el changote se moviera a fuerza de estarle tome y tome fotografías por cada gesto o postura, pero más que nada porque quién no alucinó con tener su Fay Wray en la mano, mientras le partía el queso a unos aviones, trepado en el Empire State. Hasta eso que la Naomi Watts no está nada mal para el papel de Ann Darrow, aunque la más buenísima de todas será por siempre Jessica Lange, en esa mediocre versión de los 70's, donde la presentación del gorila gigante se limitaba a un compa enfundado en un disfraz (que parecía comprado en Wal Mart), con casi el cierre de fuera y que caminaba entre edificios hechos de cartulina, al más puro estilo Godzilla.
Oiga, yo ya me compré la cachucha que dice KONG, además le bajé unos tomos de Narnia a mi sobrina, y usted… ¿ya está preparado?
PALOMEANDO RECOMIENDA- Si no le apetece tanto la fantasía esta semana, vaya y réntese Cinderella Man (Ron Howard, 2005), con Rusell Crowe, ya verá que le conmueve esta historia del mundo del boxeo sacada de la vida real. ¡Ah!, pero prepárese con sus clínecs, porque va a moquear.

