En junio del año pasado, Jorgito terminó el tercer grado en una escuela primaria en Arizona; en algunas semanas Jorgito empezará el cuarto grado.
Sus papas, ambos de México, estaban bastante sorprendidos, pero felices. Estaban sorprendidos, pues Jorgito sólo lee algunas palabras, y sus destrezas en las matemáticas también son bastante débiles. Pero estaban contentos, pues si estuvieran en México Jorgito seguramente hubiera reprobado. Eso quiere decir que Jorgito tendría que hacer el tercer grado otra vez.
En México, si los estudiantes no demuestran que han aprendido lo que les enseñaron en el año, se quedan en el mismo grado hasta que lo pasen.
Aunque Jorgito demuestra tener las destrezas que se espera de un estudiante en el segundo grado, él va a empezar el cuarto grado. En las escuelas de Estados Unidos eso no es raro.
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Muchos niños, como Jorgito, pasan de año, todos los años aunque estén académicamente atrasados. En ocasiones los maestros sugieren que se repita el Kinder, por cuestión de desarrollo, pero es muy raro que sugieran que los estudiantes sean reprobados.
El "pasar de año" en la escuelas de este País no quiere decir que sus hijos han dominado las habilidades particulares de aquel grado.
Un maestro mexicano, que hace muchos años enseña en una escuela preparatoria aquí en Tucsón, me dijo que muchos padres de familia hispanos en su escuela piensan que sus hijos van bien en los estudios, por una simples razón: si estuvieran en México sus hijos serían reprobados.
Hace poco me habló una madre de una estudiante de sexto grado. La madre estaba muy preocupada con el bajo nivel de lectura de su hija. Me dijo que la joven no estaba al nivel de sus clases. "Me parece que cada año ella anda un poco más atrasada, pero nunca la reprobaron". Al principio la madre no se preocupó, pero sospechaba que su hija no estaba al nivel del grado.
¿Qué pueden hacer los padres de familia?
Las escuelas esperan a que los padres de familia compartan con los maestros la responsabilidad del éxito escolar de los estudiantes. Aunque las escuelas no lo dicen directamente el País no ve la preparación académica como una asociación.
Se espera que los padres de familia ayuden a sus hijos en los estudios. También que estén pendientes y se aseguren que sus hijos desarrollen el habito de leer y estudiar.
Las familias de clase media-alta pagan a tutores para que ayuden a sus hijos, y puedan continuar estudiando en las mejores universidades. Pero, si no pueden pagar a un tutor pueden averiguar quién en su vecindario tiene la capacidad para ayudarlos con la tarea.
Muchos estudiantes en U of A quieren aprender español en una casa de familia. Un anuncio gratis en Internet podría ayudarles a contactar a un estudiante para que ayude a sus hijos, mientras ustedes le prepara una cena con su familia, donde ellos puedan practicar el español.
Sus hijos deben saber desde chicos que fallar en los estudios no es una opción viable, aunque pasen de año todos los años.
El hábito de estudio no es responsabilidad de los maestros y tampoco se desarrolla en un día. Si usted nunca insistió que su hijo completara sus tareas, será difícil hacerlo cuando él esté en el séptimo grado.
Si su hijo no va bien en la preparatoria, no tiene que darle permiso para trabajar. Pueden proponerle que primero recupere sus notas. El "trabajo" de los alumnos debe ser el estudio. Esto permitirá que tengan oportunidades profesionalmente.
En resumen: ¡no tiren la toalla! La educación de sus hijos y la preparación para una vida sana y productiva no sólo depende de las escuelas.
Y si ustedes piensan que sus hijos deben repetir el grado porque no han aprendido, hable con el director de la escuela. Es su derecho exigir que sus hijos aprendan.

