Cuando en 1998 apareció la adaptación a la pantalla grande de una de las series de televisión más famosas de todos los tiempos, "The X-Files", (que salió al aire de 1993 al 2002), la gente estaba inmersa en la atmósfera de especulación creada por las investigaciones que los agentes del FBI Dana Scully (Gillian Anderson) y Fox Mulder (David Duchovny), hacían en cada capítulo.
Estas investigaciones incluían una atractiva teoría sobre la conspiración que, según ellos, urdían agencias para-gubernamentales, las cuales, para mayor deleite de los espectadores, estaban dirigidas por entes extraterrestres.
El asunto podría haber parecido un chiste amarillista, sino es porque el creador de la saga, Chris Carter, no se hubiera tomado tan en serio su producto, mismo que pudo sostener con la paranoia natural que todo gobierno le inspira al ciudadano común, el cual (según esta teoría), si se atreviera a obstaculizar a estas agencias de control, sería eliminado con una facilidad abrumante.
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Pero para saber lo anterior, Carter primero realizó una investigación exhaustiva sobre el respecto, y fue de esta manera que entendió que la demanda de historias del americano promedio iba en esta dirección, y la veta de oro la obtuvo al centrar las historias en los (supuestamente existentes) Expedientes Secretos "X", nombre con el que se conocen a las investigaciones realizadas por el FBI, que no pueden explicarse por medio de causar normales naturales. El caso es que, ni tardo ni perezoso, el aguzado periodista (Carter) comenzó a escribir un guión sobre el asunto, mismo que comenzó a ofrecer a varias televisoras… y el resto de la historia ya la conoce usted.
Desde la primera temporada (y gracias a una cuidada mercadotecnia) se desató la "X-manía", sólo equiparable a sagas como "Star Trek", "Star Wars", "Buffy", etc., en donde los apellidos Mulder, Scully, el silbido que daba inicio a los créditos de apertura, la banda sonora, las novelas y los cómics que giraban alrededor de la serie, fueron tema de conversación comunes en toda la nación.
Para quienes hemos seguido la génesis de esta secuela, es sabido que todos los aspectos de la producción se han mantenido en secreto (sobre todo los detalles del guión), y que sólo se dio a conocer al público, como hecho confirmado, la reunión del par de protagonistas (Anderson y Duchovny) con el creador de la saga (Carter), quien esta vez, además de escribir el guión, será el responsable de la dirección.
Anoto aquí lo que pude averiguar de la trama: la cinta ocurre 6 años después del final de la serie, mostrándonos cómo han cambiado las vidas de Scully y Mulder. La dinámica entre ambos permanece igual: Mulder buscando descubrir el gran misterio que justifique su paranoia y Scully, siendo arrastrada por las pesquisas de su compañero.
Es el invierno y todo está cubierto de nieve. Hace frío. En un lugar alejado, comienzan a aparecer ciertos seres misteriosos, mismos que han ocasionado la desaparición de personas del lugar. Mulder es asignado al caso, al cual se agrega Scully, a pesar de intentar negarse al principio, consciente de lo que pudiera descubrir al lado de su compañero.
Hay un científico en el área, el cual sirve de guía inicial en la investigación de los populares agentes del FBI, pero pronto se agregará un numeroso equipo para apoyar la operación. Todos buscan algo meticulosamente, y la búsqueda es intensa, pero… ¿estarán listos estos agentes de la ley (incluidos los mismos Mulder y Scully) para conocer la verdad que está a punto de revelarse frente a ellos?
En fin, que lo anterior sirva para atraerlos al estreno de la cinta y para entender las repercusiones la serie, así como su influencia en otras sagas similares ("Supernatural", "Médium", etc.). La buena confección de su primera adaptación a cine, "The X Files: Fight The Future" (Rob Bowman, 1998), y el estreno de "The X-Files: I Want to Believe" (Chris Carter, 2008), su misteriosa secuela, hará que todos los clubes de seguidores desempolven sus libros, sus cómics, su memorabilia (artículos en venta relacionados con la serie) y vuelvan a entonar el ya universal silbido. Yo, por mi parte, ya lo estoy practicando… ¿Y usted?

