Mi papá, Don Marcelo Ureña, fue una persona maravillosa. Si bien ésto no tiene nada de particular, la mayoría de los papás (y las mamás) son maravillosos y esto hace que los hijos nos sintamos justamente satisfechos.
El caso es que mi papá, en las postrimerías de su vida, había desarrollado una cualidad o talento social muy peculiar; se preocupaba por los desafortunados y llevaba a cabo diversas actividades en la búsqueda de satisfacer al menos algunas de las necesidades de la gente menos afortunada.
Papá fue conductor de televisión en el Canal 6 de Hermosillo, hoy Telemax. En 1962 —si la memoria no me falla— creó y condujo el programa "Mundo Infantil", en el cual la chiquillada de la Capital de Sonora se complacía y se proyectaba en la ciudad, con el agrado de los padres de familia. Desde entonces se ganó el mote de "Tío Marcelo", que aún hoy muchas personas recuerdan con entrañable cariño. Canal 6 se encadenó a Televisa a finales del año 1968 a causa de las Olimpiadas, y permaneció así hasta 1978, recuperando su libertad para las transmisiones locales. Papá inició, entonces, un nuevo programa infantil que se llamaba "Vidrios Rotos", en el que diversas escuelas primarias colaboraban compitiendo por premios que les que permitirían reponer los vidrios —gracias a los patrocinadores—, de los salones de clase que los tuvieran quebrados.
People are also reading…
También ese tiempo, mi papá realizaba una serie de programas especiales de Navidad a lo largo de los cuales distribuía gratuitamente varios cientos de despensas que le proporcionaban sus amigos comerciantes. Gracias a este esfuerzo, muchas familias de escasos recursos podían tener una Feliz Navidad, que de otra manera hubieran sido punto menos que imposibles.
Pidiendo y solicitándoles a sus amigos (entre quienes se encontraban los Supermercados VH), el Tío Marcelo obtuvo ayuda para organizar y apoyar a los paraplégicos de Hermosillo, para quienes logró instalar y equipar talleres en los que pudieran realizar trabajos manuales en madera y de esta manera, sobrevivir dignamente en una sociedad que pocas oportunidades les ofrecía.
Consiguió para ellos, asimismo, numerosas sillas de ruedas, muletas, prótesis y otros diversos artículos que facilitaban un poco la dura vida de estas olvidadas personas.
En los últimos años de su vida, Don Marcelo Ureña se abocó a ayudar a los viejos, que ahora son llamadas elegantemente "personas de la tercera edad". Se puso en contacto con los asilos de ancianos y con algunas otras organizaciones que ya estaban en marcha, y a través de la televisión —Telemax, pues—, desarrolló y condujo el programa "Nunca es Tarde", el cual probablemente fue, es y ha sido el primero y único programa de televisión en su género en la República Mexicana.
Así, "Nunca es Tarde" proyectó a numerosas pesonalidades de edad mayor, promovió temas de salud especiales, difundió sus actividades y les dio voz e imagen en un mundo que lamentablemente se ha olvidado de los viejos valores que nos han precedido.
Pero la obra que más amó y disfrutó mi padre fue la de los "tirabichis".
"Tirabichis" es un modismo sonorense que en el pasado se aplicaba a los recolectores de basura. Con franqueza no se de dónde procede esta curiosa palabra, ni se si realmente se aplicaba en todas las ciudades de Sonora o solamente en Hermosillo. El caso es que los tirabichis —junto con los paraplégicos—, fueron los "hijos" más amados de mi padre, Don Marcelo Ureña.
La ingrata labor que les ha tocado en suerte atender, moviéndose todos los días y por muchas horas entre los desperdicios que produce la población, los recolectores de basura estuvieron siempre olvidados por la sociedad. Su vital labor, que puede ser el más importante elemento para proteger la salud pública, no era reconocida por nadie, excepto cuando faltaba.
Papá intentó resolver esta falta de memoria social y lo logró con éxito. Sin pedirle permiso a nadie ni solicitar la ayuda de nadie, optó por designar un día del año para recompensar a estos trabajadores.
Por eso, en Sonora el día 1º de Febrero es el "Día de los Recolectores de Basura"; es decir el día en que se festeja a los trabajadores que recogen la basura casa por casa en la mayoría de las poblaciones de nuestro Estado. En esta fecha, los hombres que desempeñan esta heróica labor, reciben de una buena parte de la población una multitud de obsequios que en algo alivian sus necesidades y recompensan su indispensable trabajo.
Así fue mi papá: un hombre comprometido que hizo por los demás más de lo que estaba en su mano.

