MÉXICO, DF.- Mucho más atinado como mano derecha que como cabeza de grupo, Mario Carrillo no puede jactarse tanto de que lo suyo sea el liderazgo como los éxitos desde trincheras más discretas.
Con más frecuencia detrás de los reflectores, el auxiliar de Javier Aguirre en México ha cosechado mucho más títulos como asistente que como entrenador.
Asesoró desde las gradas a Hugo Sánchez para los títulos de Pumas en el 2004, fue auxiliar con el Cruz Azul campeón de 1997 de Luis Fernando Tena, del Necaxa monarca en 1994 con Manuel Lapuente, mientras que su último título fue el de la reciente Copa Oro con Aguirre, además de la clasificación a Sudáfrica 2010.
"Obviamente ayuda mucho, es un gran auxiliar, el mejor que se pudo haber llevado, indiscutiblemente, el Vasco. Además de que es un gran técnico, pero como auxiliar es extraordinariamente bueno", considera Manuel La Puente, uno de sus mentores.
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Aunque como estigma carga sus fracasos en el Puebla del Apertura 2008 (dirigió 9 partidos), o el de Cruz Azul en el Apertura 2003 (no ganó en 9 juegos), Carrillo cuenta con el título del América en el Clausura 2005, o las Semifinales con el Puebla en el Verano 2001, torneo en el que además lo salvó del descenso.
"Sólo nos acordamos del campeonato (del América), pero no se olviden que llegó al Puebla y los salvó del descenso en una temporada muy dura y los metió a las Finales además", agrega La Puente.
"Yo lo llamé como auxiliar en el Necaxa y eso fue un acierto de mi parte porque es un hombre que expresa sus conocimientos y los expresa muy claro".
Conciliador de las 2 "escuelas" más notables del futbol mexicano, Mario puede ser alabado no sólo por La Puente si no también por Ricardo La Volpe, otro de sus maestros.
Casi como a Roma, muchos caminos llevan a Carrillo. Debutó como auxiliar bajo la guía de La Volpe en la temporada 1989-90, en Chivas, un año después de retirarse como jugador en el Puebla.
Desde entonces mostró su valía, ya que sobrevivió el despido del "Bigotón" apenas tras la Fecha 14, para permanecer en el Rebaño y ayudar a Arpad Fékete, Jesús Bracamontes y Miguel Ángel "Zurdo" López.
"Mario es un gran técnico y él se inicia conmigo, aunque no lo ponen como 'lavolpista'", mencionó La Volpe hace un par de semanas.
Un ejemplar padre de familia
Mario Carrillo es un padre amoroso, un esposo ejemplar y detallista que suele sorprender a sus hijas y esposa enviándoles flores o algún regalo cuando tiene que dejar de lado los compromisos familiares para entregarse al futbol.
Lleva 29 años de matrimonio con Laura Márquez, tiene 3 hijos: Ruth, Laura y Mario. Las 2 primeras ya son profesionistas, una tiene licenciatura en Comunicación y la otra en Relaciones Internacionales; el más joven de la familia aspira a ser futbolista en Primera División.
La vida de los integrantes de la familia Carrillo gira 100 por ciento en torno al balompié, pero eso no los afecta ni les molesta, aseguró Ruth, su primogénita.
"Lo extrañamos mucho cuando está trabajando porque lo vemos poco, pero luego vamos a visitarlo a las concentraciones, le llevamos granola que es uno de sus alimentos favoritos, le encanta comerlo con yogurt, y por supuesto platicamos de futbol, nos pregunta de todo", explica Ruth.
Hace unos años, les regalaron un perro, "Rocky", y lo convirtió en un "can futbolista". En sus ratos libres lo entrena con balones, corre con él todos los días y, por la tardes, la mascota se sienta junto a Mario para ver los partidos.
El auxiliar de Javier Aguirre en el Tri es un apasionado de su profesión, es el primero en llegar a las concentraciones y a las prácticas, y dedica horas a analizar futbol.
"A veces se mete tanto en su trabajo que se olvida de comer y dormir. En ocasiones se ha enfermado del estómago porque no se acuerda que debe probar alimento", detalla.
Cuando era DT, pedía a su esposa e hijos que hicieran de los lunes el día de la familia, porque descansaba. Le encanta la comida argentina o italiana, que buscaba consumir en restaurantes con poca gente, porque no le gustan las aglomeraciones. Adora ir al cine o al teatro en su día libre y es sumamente detallista con los filmes.
En las vacaciones familiares tampoco dejan el futbol. En el 2005 viajaron a Alemania, donde disfrutaron de la Copa Confederaciones antes de conocer el País. Han ido a Argentina y Brasil, y por supuesto a sus principales estadios.
"A mi mamá le encantó que fuera un tipo tan diferente a los demás. Ve las cosas de otra manera. Eran vecinos de la Unidad Independencia, ella no sabía nada de futbol hasta que lo conoció, pero sabe darle su espacio y por eso llevan tantos años juntos", relata Ruth.

