Por Gabriela Rico
La Estrella de Tucsón
El edificio más colorido del centro de Tucsón podría ser derribado para finales de este año.
Los desarrolladores están en las primera etapas de planeación de un complejo de departamentos en el lugar donde se sitúa la icónica La Placita Village, en el 110 S. Church Avenue con Broadway.
Es uno de varios proyectos para crear vivienda en el oeste del centro de la ciudad, en lo que los proponentes dicen que es la última y más significativa parte de la revitalización del centro de la ciudad. Más de mil departamentos llegarán en línea o empezarán a ser construidos este año, que van desde vivienda accesible para adultos mayores y veteranos a lujosos condominios.
“Aún hay muchas piezas moviéndose, pero es un proyecto muy emocionante”, dijo Omar Mireles, presidente de HSL Properties, propietario de La Placita Village.
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Si se construyen los departamentos, serán parte de un grupo de unidades. Del otro lado de la calle se planea un edificio de siete pisos con 75 unidades habitacionales para adultos mayores en donde se ubica el Bishop Moreno Pastor Center, en el 111 S. Church Ave. Otros departamentos para adultos están planeados en Marist College.
La construcción de un complejo de 40 unidades ya se inició en 1 W. Broadway. Y se espera que varios otros proyectos surjan este año.
“Esto es tan emocionante desde el punto de vista urbanístico”, dijo Michael Keith, director general de Downtown Tucson Partnership.
Dijo que el proyecto de La Placita es especialmente emocionante porque “sorpresivamente, hay muy poco apoyo para mantener La Placita ahí”.
Inaugurada en 1973, La Placita tiene más de 18,500 metros cuadrados en oficinas y restaurantes y un estacionamiento para 500 autos. Los desarrolladores planean mantener la Casa Samaniego en el lado sureste de La Placita y, con la afluencia de los residentes, podrían asegurar a un nuevo operador de restaurante.
El complejo ha cambiado de manos varias veces en sus 43 años de vida, y la idea de convertirlo en departamentos de lujo o condominios siempre ha estado adelante en la lista de posibles usos.
Ahora, la perspectiva se ve con más posibilidades que otras unidades residenciales surgiendo en el área.
“Ahora mismo, si lo construyes ellos vendrán”, dijo Keith. “Hay una gran demanda por una variedad de vivienda en el centro, y cuando ves qué se ha estado construyendo, es diverso desde el punto de vista del precio y el concepto”.
ENGLISH VERSION
Downtown’s most colorful office complex may be razed by year’s end.
Developers are in the early stages of planning an apartment complex on the site of the iconic La Placita Village, at 110 S. Church Ave. at Broadway.
It is one of several projects to bring housing to the west side of downtown, in what proponents say is the latest — and most significant — phase of revitalizing downtown. More than 1,000 apartment units will come online or begin construction this year, ranging from affordable housing for seniors and veterans to luxury condominiums.
“There are still many moving pieces, but it’s a very exciting project,” said Omar Mireles, president of HSL Properties, which owns La Placita Village.
If the apartments get built, they will be among a new cluster of units. Across the street from La Placita, developers are planning a seven-story complex with 75 units for senior housing at the site of the Bishop Moreno Pastor Center, 111 S. Church Ave. Another eight senior apartments are planned at Marist College.
Construction is already underway for a 40-unit complex at 1 W. Broadway. And several other projects are expected to break ground this year.
“This is as exciting as it gets from a city-planning point of view,” said Michael Keith, CEO of Downtown Tucson Partnership.
He said the La Placita project is especially exciting because “surprisingly, there’s very little support for keeping La Placita in place.”
The complex, which opened in 1973, has more than 200,000 square feet of office and restaurant space and a 500-car parking garage. Developers plan to maintain the Samaniego House on the southeast side of La Placita and, with the influx of residents, could secure a new restaurant operator.
The complex has changed hands several times in its 43 years and talk of it becoming home to high-rise apartments or condominiums has always topped the list of possible uses.
Now, the prospect seems more likely as other residential units pop up around the area.
“Right now, if you build it they will come,” Keith said. “There’s huge demand for a variety of housing downtown and when you look at what’s being built, it’s diverse from price point and concept.”

