MÉXICO, DF .- "La banda del carro rojo" cruzó la frontera de El Salvador, se apoderó de Colombia y amenaza los territorios de Venezuela y Brasil.
Oculta en casetes y películas, al primer narcocorrido, compuesto en 1955 por el mexicano Paulino Vargas, se le unieron "La camioneta gris" y "Contrabando y traición", para cruzar aduanas y consolidar un género musical que lo mismo aborda a las FARC que a los capos brasileños.
"Aquí el corrido prohibido está muy chévere", dice "La reina de los corridos prohibidos" en Colombia, Mariluz Grajales, luego de una gira nacional donde interpretó su éxito "La Diva", sobre Virginia Vallejo, ex pareja de Pablo Escobar:
"De familia distinguida / hermosa, bien estudiada / Pablo Escobar le echó el ojo / pa'ser su amante y esclava".
"El auge ya es incontrolable, existen más de 600 agrupaciones", agrega su manager Alirio Castillo, creador de "Corridos prohibidos", la principal disquera colombiana de ese género.
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Castillo conoció los narcocorridos en los setentas con "La banda del carro rojo". En 1996 le llegaron cinco temas de grupos colombianos e inició la serie con los cuatro grupos que había entonces y el nombre tomado de un disco de Los Tigres del Norte. Vendió 200 mil copias, más el amplió número de la piratería.
Así, las antologías "Corridos prohibidos" se convirtieron, desde el 2002, en álbumes dobles con 40 canciones.
Hasta el sexto volumen, el 40 por ciento eran covers; en el más reciente, el 12, y en el que saldrá en noviembre, no hay ninguno.
"Tenemos más material para escribir y cantar que los mismos mexicanos; tenemos corrupción, paramilitares, la guerrilla más criminal del mundo, somos la primera potencia exportadora de coca, tenemos los mejores cultivos y laboratorios y las mafias más discretas", describe Castillo.
El fenómeno ha sido estudiado en el libro El cártel de los corridos prohibidos (2006), del venezolano Carlos Valbuena.
"Siendo Colombia el mayor productor-exportador de cocaína, ni una sola canción, ni un sólo artículo de prensa tocaba el tema salvo para criticarlo como 'apología del delito'.
A los cultivadores se los consideraba cómplices del narcotráfico, los corridos prohibidos eran la única expresión en que podían verse representados cientos de miles de personas involucradas en el tráfico", dijo.
De la Universidad Centroamericana "José Simeón Cañas", la investigadora salvadoreña Amparo Marroquín también se ha preguntado sobre el éxito del narcocorrido entre los latinos.
En su País, la canción "Tres veces mojado" se ha vuelto un himno para los migrantes y los narcocorridos proliferan desde los setentas con grupos como La Fórmula Norteña o Tex Bronco; programas de radio como "Las prohibidas de la chévere".
Si en México existe el Grupo Juda, que interpreta "corridos cristianos", en su País están Oscar Ovidio "El Águila de Guatemala", y Los Redimidos de Cristo, entre otros grupos musicales-religiosos.
"Y borracho y cantinero/ a Cristo se convirtieron. / Uno cerró la taberna, / el otro se ahorró el dinero, / y ahora los dos se dedican / sólo a hablar del Evangelio / ¡Aleluya!, Cristo es grande mi amigo", cantan Los Redimidos...
"Los corridos tienen una estética musical y una manera rápida de contar, breve, concisa y utilizando muchas imágenes, mucho humor, mucho doble sentido o albur. Además cumplen la función social de rescatar y contar sobre los héroes locales que no necesariamente han sido reivindicados por las crónicas oficiales de la historia", afirma Marroquín.
En el 2006, Valbuena fue entrevistado por todas las televisoras colombianas, docenas de emisoras de radio, y el grupo Nuevo Texas le grabó el corrido Valbuena Jones.
"¿Las ventas? Pregúntele a los piratas. Yo apenas vendí unos 300", dice Valbuena de su libro.
La piratería acabó con el auge de los discos originales y llevó al género del campo a las ciudades con los casi 3 millones de desplazados por la violencia, añade el investigador.
El aterrizaje del corrido a Colombia es algo turbio. Hay quien dice que lo llevó el capo colombiano Gonzalo Rodríguez Gacha "El Mexicano", pero Valbuena desecha esa hipótesis y reconoce el impacto que tuvo la música y el cine mexicano en los ochentas.
Ya para 1998, Oscar Escobar cantaba "música de despecho", y la gente pedía corridos prohibidos. Seis años después grabó con Los Explosivos del Norte, el primer tema en portugués: "El corrido de Fernandinho".
Este año, "La primerísima de los corridos prohibidos" en Colombia, Lina Fernández, incluirá en su próximo disco "Comando Vermelho" y "El corrido de Marcola", en portugués, y prevé una gira a Brasil en el 2009. A donde ya ha viajado es a Venezuela.
"Allá hay grupitos como en colombia en el 97", señala Fernández, que pertenece al Coro Filarmónico de Bogotá.
El éxito del corrido en Colombia puede verificarse también en los números de Uriel Henao "El rey de los Corridos Prohibidos": 8 volúmenes, 3 sencillos y 1 doble, 4 discos de oro por más de 50 mil copias vendidas; giras a Panamá y España, sus canciones son usadas en la telenovela de mayor rating en su País, "El Cartel de los 'Sapos'", y varios videos en Youtube.
"Nosotros arrancamos con el narcocorrido, por copiar a México, y porque en ese momento Colombia vivía una oleada de narcotráfico; después salieron otros problemas, ya cambiamos a la temática social", dijo Henao.
Pese a que no están oficialmente prohibidos ni en Colombia ni en El Salvador, existe un acuerdo entre los grandes consorcios de comunicación de no transmitirlos, aunque se escuchan en las estaciones pequeñas de las zonas rurales. "El 80 por ciento de Colombia", dice Castillo.
En Colombia existe el corrido del secuestro de Ingrid Betancourt: "El 23 de febrero, en el año 2002, / la política en Colombia un duro golpe sufrió, / cuando Ingrid Betancourt en manos de las FARC cayó".
"Los escuchan el pueblo raso, campesinos, guerrilleros, paramilitares, soldados, policías, prostitutas y catedráticos: a los maricas no los aceptamos", dice irónico Alirio Castillo, que recientemente inició una gira de 35 días con sus artistas por las regiones "más calientes de su País": Cauca, Nariño, Putumayo y Caqueta, entre otros departamentos".
Las bandas colombianas han consolidado temas propios de 1998 a la fecha.
» Rey Fonseca: "El Sapo", "Mañana me matan" y "La última Flor".
» Uriel Henao: "Historia de un guerrillero y un paraco", "Prefiero una tumba en Colombia", "El hijo de la coca".
» La Pandilla del río Bravo: "Líneas de a metro" y "El corrido de Virginia Vallejo".
» Lina Fernández: "El Pipiloco" y "En memoria de Rafa".
» Mariluz Grajales: "La Celda 23" y "La propia prepago".
» Los Mercenarios: "El Perseguido".
» Oscar Escobar: "La Mula".
» Héctor Herrera: "Poniendo la torta".

