Explicar por qué me cae mal el actor Samuel L. Jackson no es nada sencillo, porque, verá usted, aunque reconozco que es un excelente actor y que el trabajo que hizo en “Pulp Fiction”, “Django Unchained” (Quentin Tarantino 1994 y 2012, respectivamente) y “Unbreakable” (M. Night Shyamalan, 2000) es de verdad muy bueno, simplemente no lo trago.
Alguna vez decidí que todo se debía a su tono de voz, pero después sospeché que lo que me molestaba era que le había arrebatado el papel de Elijah Price (en la mencionada cinta de Shyamalan) a Philip Seymour Hoffman.
Luego de pensarlo un poco más encontré (y creo que esta es la causa principal de mi rechazo) que, en el fondo, lo que me molesta del actor es que estoy seguro de que se empeña demasiado en proyectar una personalidad cool frente a las cámaras.
Todo eso que leyó usted en el párrafo anterior sobre Jackson lo puede aplicar de igual manera en el actor Ryan Reynolds. Y es que, a pesar de que cuando lo vi en “The Amityville Horror” (Andrew Douglas, 2005) y “Blade: Trinity” (David S. Goyer, 2004) intuí que el susodicho iba que volaba para convertirse en un protagonista recurrente en muchos proyectos en Hollywood, no tardó en hacer algo similar a Jackson: actuar el papel de tipo cool en cada oportunidad que tenía (si no me cree vea entrevistas y su actividad en redes sociales).
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Declarado lo anterior, puedo ya proceder a hablarles de la cinta de la semana, la cual, como ya lo habrá usted adivinado, se trata de una historia protagonizada por ambos: “The Hitman’s Bodyguard” (Patrick Hughes, 2017).
La cinta será, en mi opinión, un duelo bastante interesante de ver, pues los dos actores suelen imprimir su lado cool en cada uno de sus personajes, aunque más en el caso de Reynolds. Vea Green Lantern y la chocante “Deadpool” para comprobarlo.
“Bodyguard” cuenta las aventuras de un tal Michael Bryce (Reynolds), quien tiene la fama de ser uno de los guardaespaldas más habilidosos que existen, al cual se le ha asignado la tarea más complicada de su carrera: proteger a un tal Darius Kinkaid (Jackson), uno de los asesinos a sueldo más peligrosos del mundo, el cual está a punto de declarar en una corte de justicia internacional.
Lo particular del caso es que el mentado sicario y el guardaespaldas ya tienen una historia en el pasado, debido a que el matón ha intentado asesinar al agente en innumerables ocasiones, razón por la cual uno y otro se consideran su némesis.
Será a partir de entonces que ambos deberán limar asperezas y hacer equipo para llegar a salvo hasta el día del juicio. Lo malo es que el sicario pondrá muy poco de su parte para facilitarle el trabajo al agente Bryce, quien no sólo tiene que lidiar con el difícil personaje para intentar protegerlo, sino también con una serie de asesinos que utilizarán todos los recursos para impedir que Darius llegue a declarar.
Completan el elenco Salma Hayek, Richard E. Grant y Gary Oldman.
Hasta la próxima.

