En el corazón musical de Cuba palpita el son.
El son cubano es el sonido de la Isla. Pero más que un sonido y estilo musical, el son se encuentra profundamente arraigado en la cultura cubana, así como en la vida cotidiana. Es historia y vida.
"El son es sabor, cadencia y melodía que llega al corazón", dijo vía correo electrónico Frank "El Matador" Oropesa, del reconocido grupo cubano Septeto Nacional de Ignacio Piñeiro.
Uno de los intérpretes más importantes del son cubano es el Septeto Nacional, además de ser de los embajadores culturales más duraderos. El grupo se presentará el Miércoles 30 de Marzo en el UA Centennial Hall de University of Arizona.
Ignacio Piñeiro creó su Septeto en 1927. Basándose en la música tradicional del Oriente de Cuba, tocada primordialmente por tríos con guitarra y percusión, Piñeiro cambió la estructura y sonido al añadir otros instrumentos, incluida la trompeta.
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"Con letras poéticas, esto hizo que el son se enriqueciera y fuera más bailable. Desde ese momento, el Septeto Nacional pasó a ser el más popular y universal con temas que han hecho historia como 'Échale salsita', 'Suavecito', 'Dónde andabas anoche' y muchos más", escribió Oropesa.
La canción "Échale salsita" es considerada por algunos musicólogos como la primera que menciona la palabra "salsa", que hoy día abarca varios tipos de música afrocubana.
Sin embargo, el Septeto Nacional no es un grupo contemporáneo que esté de moda, es lo original.
"El poeta del son fue el creador de géneros como la guajira son, el guaguanco y otros géneros. Compuso más de 400 temas", agregó El Matador Oropesa.
Esta es la cuarta generación del Septeto. La edad de sus miembros oscila entre los 44 y 70 años. En el escenario tucsonense, el grupo se presentará junto con un bailarín y cantante.
Y aunque las leyes estadounidenses de comercio e inmigración dificultan que artistas cubanos vengan al País, el Septeto se presentó en el 2009 y 2010.
La evolución del son ocurrió paralela al surgimiento de la herencia africana en Cuba.
Antes del florecimiento del son, la música popular en la Isla era dominada por los músicos blancos. Ellos tocaban con influencia francesa y española.
A principios de siglo 20, al son se le incorporaron ritmos cubanos del Oriente, el género migró a la Habana y se mezcló con la rumba. El son pasó de ser popular en aldeas y las calles de la capital, a los salones de baile y clubes nocturnos.
Mientras el son se popularizó, también lo hicieron los músicos cubanos negros, por lo que encontraron trabajos y oportunidades artísticas. La llegada del son también coincidió con el arribo de la radio que popularizó el nuevo género.
El son resultó tener un efecto unificador: ayudó a eliminar la división racial.
Luego de que Piñeiro estableciera el Septeto, el son se esparció a nivel global.
En 1930, Don Azpiazú y su grupo Havana Casino Orchestra grabó "El Manicero", escrito por el compositor cubano Moisés Simón. La canción está basada en el son y se convirtió en una superventa internacional.
Hoy en día, músicos latinos, ya sean de jazz latino, salsa o orquesta grande, consideran al son como el timbre central de su sonido.
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