SAN DIEGO – Ahora que los latinos han comenzado a dar su opinión en las primarias, he aquí 15 cosas que los estadounidenses deben recordar sobre este importante electorado.
- Diez estados cuentan con grandes poblaciones latinas. Tras votar en Nevada, Colorado y Texas, los latinos irán a las urnas en Florida e Illinois el 15 de marzo, en Arizona el 22 de marzo, en Nueva York el 19 de abril, y en California, Nuevo México y New Jersey el 7 de junio.
En tres de esos estados generalmente no se sabe quién ganará y a menudo los latinos deciden las elecciones presidenciales: Colorado, Nevada y Florida. No es una exageración decir que los latinos escogen presidentes.
La mayoría de los electores latinos (alrededor del 60 por ciento) son demócratas registrados, y un subgrupo mucho menor (menos del 20 por ciento) son republicanos registrados. El resto se describe más que nada como independiente.
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Sin embargo, cuando se trata de ideología, la mayoría de los latinos no son liberales. Una encuesta realizada por Latino Opinions en 2013 halló que los latinos están divididos en forma bastante pareja, con un 32 por ciento que se identifica como conservador, un 31 por ciento como liberal y un 30 por ciento como moderado.
Y, aunque no son exageradamente partidistas ni ciegamente ideológicos, los latinos mostraron repetidamente una tendencia a votar por el individuo y no por el partido, y a apoyar a republicanos moderados que pueden sobrevivir el proceso de nominación de su partido.
La inmigración no es el tema principal para los latinos ... hasta que lo es. Cuando no soplan vientos nativistas, a los latinos les importan la educación, los puestos de trabajo, la economía y la asistencia médica. Pero cuando el asunto de la inmigración está candente, el tema se vuelve más importante para los latinos.
-El necio enfoque de la inmigración del Partido Republicano, por el que a menudo hace demagogia con racistas y equivocadamente echa la culpa a los inmigrantes del sistema de inmigración fallido, mantiene a distancia a muchos latinos que, de lo contrario, votarían por candidatos republicanos.
El cínico enfoque de la inmigración de los demócratas, por el que el partido complace a los sindicatos llevando a cabo deportaciones y después explota perezosamente las meteduras de pata de los republicanos para ganarse a los electores latinos, asegura que el apoyo de la comunidad a los demócratas sea de una milla de ancho pero una pulgada de profundidad.
Aunque a menudo se los compara con los afroamericanos, los electores latinos son más parecidos a otras comunidades inmigrantes católicas, como los irlandeses e italianos. Ferozmente patrióticos e integrados en la corriente dominante, son totalmente estadounidenses pero también étnicamente distintos.
El voto latino no es monolítico. Hay diferencias significativas sobre la base de la edad, la clase, la educación, la división entre los habitantes rurales y urbanos, el país de origen y otros factores. A veces, parece, la mitad de la comunidad no puede relacionarse con la otra mitad.
Los patrones electorales latinos son complicados, matizados, impredecibles y difíciles de definir. Eso explica el motivo por el que los medios o bien no cubren suficientemente a la comunidad o la comprenden mal, puesto que los medios prefieren historias simples y personajes unidimensionales.
Aunque no pueden votar, los “Soñadores” están sacudiendo el proceso político. Estos jóvenes indocumentados son agentes libres que critican a políticos de todo tipo y colocan sus objetivos antes de los intereses de los partidos políticos.
-Los líderes políticos latinos en el nivel local, estatal y federal son generalmente irrelevantes porque, tanto si son republicanos como demócratas, tienden a poner su partido antes de su gente. Impulsados por la ambición, no están dispuestos a criticar a la organización que los mantiene.
Los electores latinos se potencian cuando son parte del juego. En lugar de que uno u otro partido los tome por descontados o prescinda de ellos, son más efectivos cuando ambos partidos creen que pueden ganarse su apoyo y están dispuestos a trabajar para obtenerlo.
Si los candidatos de ambos partidos se aventuran a los barrios y buscan el apoyo latino, lo encontrarán. Pero si se esfuerzan por fastidiar, demonizar o ser paternalistas con los latinos y buscan problemas, también los encontrarán.
En cuanto a 2016, los latinos probablemente no voten por Ted Cruz, pero podrían respaldar a Marco Rubio, a quien se percibe más como un moderado.
Si el candidato republicano es Donald Trump, podemos esperar que los latinos voten contra él con entusiasmo. Pronostico que Trump obtendrá alrededor del 20 por ciento del voto latino, que sería un nuevo récord bajo. En 1996, Bob Dole obtuvo el 21 por ciento.
Por supuesto, la revulsión latina del Partido Republicano favorecerá a Hillary Clinton. La presunta candidata demócrata tiene fuerte apoyo de los latinos —a pesar de que ha descuidado a la comunidad y apoyado leyes que restringen la inmigración y alimentan la encarcelación masiva.
Dicho en otras palabras: Trump quiere construir una muralla en la frontera EE.UU.-México. Mientras estaba en el Senado, Clinton votó por financiar las cercas fronterizas y alardeó de eso con los electores.
Oigan, dije que este electorado es importante. No dije que fuera valorado, respetado ni tratado bien por ninguno de los dos partidos.
La dirección electrónica de Rubén Navarrette es ruben@rubennavarrette.com © 2016, Washington Post Writers Group.

