SAN DIEGO – Estimados opositores de Trump:
Hay algunas cosas que he querido decirles ya por varios meses y he decidido finalmente sacármelas del pecho en esta carta pública.
El momento es el indicado, dado el caos que explotó recientemente en Alburqueque y en San Diego cuando activistas como ustedes mostraron oposición al mensaje, tono, candidatura y tácticas de Donald Trump al intentar perturbar los actos de campaña del presunto candidato republicano.
Dado el modo en que se han conducido ustedes, tengo que preguntarme: ¿Están trabajando en secreto para Trump? Realmente, ¿están intentando ser aprendices? ¿Es posible que simplemente estén realizando una buena actuación, pretendiendo protestar a Trump, cuando en verdad su objetivo es asegurarse de que él sea el cuadragésimo quinto presidente de los Estados Unidos?
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Porque eso es lo que están haciendo, ayudando a su campaña de forma desmedida con estos estallidos de desobediencia civil — que de civil no tienen nada.
En Alburqueque, los manifestantes se enfrentaron con la policía que estaba equipada para los disturbios, arrojando a los oficiales y a sus caballos lo que las autoridades dicen eran piedras, botellas llenas de orina y artefactos incendiarios que se asemejaban a bombas Molotov. Más tarde, algunos de ellos rompieron vidrios, destruyeron propiedades e incluso dispararon armas.
Seis oficiales resultaron lesionados, así como también uno de los caballos de la policía. La policía ha ofrecido una recompensa y está en busca de los sospechosos.
Muchos de los manifestantes también ondearon banderas mexicanas, un gesto deliberadamente provocativo que —cuando se realiza en demostraciones políticas en territorio de Estados Unidos— siempre es de mal gusto. No se puede exigir el respeto de un país mostrando lealtad a otro. ¿Por qué no ondear la bandera de Estados Unidos?
Estoy seguro de que ustedes probablemente dirán que los agitadores son una pequeña minoría. El alcalde de Alburqueque, Richard Berry, estimó que sólo 30 de los manifestantes fueron responsables de la violencia.
Pero tengo que preguntar: ¿Qué hicieron los manifestantes pacíficos para evitar que los violentos contaminaran todo el evento?
Unos días más tarde, en San Diego, mientras miles de personas se presentaban al Centro de Convenciones de San Diego para escuchar a Trump, otro grupo de unos mil manifestantes se enfrentaron con la policía y con partidarios de Trump en la calle. Algunos de los activistas antiTrump actuaron como matones. Acosaron con preguntas e insultaron a quienes asistían al evento, llamándolos “racistas” e “intolerantes”.
Arrojaron botellas de agua y otros objetos. Una persona logró incendiar una gorra roja de Trump con el eslogan de su campaña “Hagamos América grande otra vez”. Por supuesto, hubo más banderas mexicanas.
Los manifestantes permanecieron en el lugar por unas pocas horas luego de que el acto de Trump terminara, alterando la paz y desobedeciendo las órdenes de los policías para que se dispersaran hasta el punto en que las autoridades designaron la protesta como una “reunión ilegal”. La policía avanzó y arrestó al menos a 35 personas.
Así que, manifestantes, entiendo que su objetivo era enviar un mensaje a Trump y a los que lo apoyan de no meterse con ustedes. Pero en cambio, en el proceso, hicieron un lío.
Lo que hace esto más frustrante de observar es que, ya sea que ustedes lo crean o no, estoy de su lado. Pienso que Trump es un bravucón sin clase, cuyo mensaje es tóxico. Pienso que él le ha dado permiso a la gente para ser racistas, intolerante, incluso violenta. Pienso que sería un desastre como presidente, incluso peligroso.
Y pienso que Trump y todo su aparato de campaña – habiendo esparcido su marca barata de demagogia por meses durante el centro, noreste y el sur del país – están recibiendo un llamado de atención. Esto se ve ahora que el candidato está haciendo actos por todo California, donde 39 por ciento de la población del estado es hispana y donde las personas ya han tratado con demagogos raciales en el pasado.
Pero también reconozco que Trump ha llegado tan lejos en contra de todas las predicciones al fomentar la idea de que Estados Unidos está fuera de control, que muchas personas no respetan la ley y el orden, que lo políticamente correcto suprime el debate y que a menudo no hay quien sea más intolerante que el que predica la tolerancia.
A través de sus acciones, ustedes le dan la razón, le dan votos y lo fortalecen. Buen trabajo.
Y pueden estar seguros de que Trump está observando. Sabe exactamente qué hacer para obtener un ascenso de ustedes y ustedes siempre responden.
Luego de las protestas en San Diego, Trump tuiteó un mensaje especial agradeciéndoles a los efectivos policiales: “¡Muy buen trabajo al manejar a esos matones que intentaron perturbar nuestro mitin pacífico y tan bien asistido. ¡Se los agradezco!”.
No se preocupen manifestantes en contra de Trump. Estoy seguro de que el candidato también se los agradece a ustedes.
La dirección electrónica de Rubén Navarrette es ruben@rubennavarrette.com. © 2016, The Washington Post Writers Group.

