Por décadas, un campesino con sombrero llamado Pancho ha estado durmiendo contra un saguaro, aparentemente sin darse cuenta de la controversia de que si es o no un estereotipo racista.
Ahora, él está abriendo los ojos y las mentes del público en la Biblioteca Principal de Tucsón.
Hasta el 30 de Junio, la biblioteca del centro en 101 N. Stone Ave. está exhibiendo imágenes del Mexicano Dormido, conocido como el "Sleeping Mexican", que aparece en innumerables souvenirs y avisos de moteles y restaurantes.
Para algunos, él es un símbolo políticamente incorrecto, como lo es el del jockey negro para jardines, al insinuar que los mexicanos son perezosos.
Otros ven a Pancho de la forma opuesta, como un tributo a los jornaleros que trabajan hasta que los vence el cansancio, y que luego toman una siesta para poder levantarse y trabajar más.
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Los administradores de la biblioteca por poco y no permitían que se realizara la exhibición del Mexicano Dormido, por miedo de que algunos visitantes se ofendieran, dijo la dueña de las figuras expuestas.
"Pensaron que sería demasiado controversial", pero después cambiaron de parecer, dijo Jill Janis, de Tucsón, quien ha estado coleccionando los figurines desde la década de los setenta.
Janis, una organizadora profesional, tiene unos mil 300 artículos con la imagen, probablemente una de las colecciones más grandes del mundo.
Ella le prestó aproximadamente 160 de sus piezas a la biblioteca, que ahora están expuestas en vitrinas. "No importa qué pienses de esta imagen controversial -odiada y querida-, te impresionará la cantidad de objetos que fueron decorados con ella", dice la página Web de la biblioteca.
"Tengo varios hermosos broches de plata, y así como hay gente que los admira, también hay gente que se siente ofendida por ellos", comentó.
Puede ser porque algunas figuras del Mexicano Dormido son un poco distintas. Algunas que Janis ha visto han sido modificadas de una manera vergonzosa.
"No todos son inocentes. Algunos los muestran borrachos completamente, alguien tomó la imagen y la convirtió en algo muy negativo".
Maribel Álvarez, antropóloga cultural de University of Arizona especializada en el folklore y la cultura del Suroeste, ha investigado al Mexicano Dormido por 10 años. Ella y Janis recientemente se conocieron y están colaborando en varios proyectos, incluyendo un libro de mesa y una exhibición itinerante.
Álvarez dijo que la primera referencia que se hace al "Sleeping Mexican" se encuentra en los diarios de viajes de finales del siglo 19, de americanos que visitaron a México y vieron a los jornaleros indígenas descansando.
Con el tiempo, a medida que los viajes en carro incrementaron, los vacacionistas tuvieron más acceso a las áreas fronterizas y la imagen se popularizó en souvenirs, avisos de hoteles y restaurantes de comida mexicana.
"Es interesante cómo la gente le asigna diferentes significados que son tan opuestos", dijo Álvarez.
Algunos encuentran la imagen inquietante, mientras otros la consideran un homenaje al trabajo duro, comentó Álvarez.
Ella dijo que el significado de la imagen continúa evolucionando.
Algunos artistas y activistas chicanos le están dando una nueva imagen al Mexicano Dormido al mostrarlo leyendo bajo la sombra de su sombrero, en vez de durmiendo.
"No creo que haya una forma correcta o incorrecta de verlo", dijo sobre Pancho, quien se dice que fue nombrado así por el revolucionario mexicano Pancho Villa.
"Nada en la cultura es de una sola dimensión, ni todo bueno ni todo malo".
Contacta a la reportera Carol Ann Alaimo en calaimo@azstarnet.com o al (520) 573-4138.
English version
For decades, a sombreroed peasant named Pancho has been sleeping against a saguaro, seemingly unaware of any controversy over whether he's a racist stereotype.
Now, he's opening eyes -and minds - at Tucson's main library.
Until June 30, the downtown library, at 101 N. Stone Ave., is showcasing images of the so-called Sleeping Mexican, depicted on countless kitschy souvenirs and motel and restaurant signs.
To some, he's as politically incorrect as a black-skinned lawn jockey, a stinging insinuation that Mexicans are lazy.
Others see Pancho in the opposite light, as a tribute to manual laborers who work themselves to exhaustion, then catnap so they can get up and work some more.
Library officials almost didn't allow the Sleeping Mexican exhibit, fearing some visitors would be offended, said the owner of the items on display.
"They thought it would be too controversial," but later reconsidered, said Jill Janis of Tucson, who's been collecting the figure since the 1970s.
Janis, a professional organizer, owns about 1,300 items bearing the image, likely one of the world's largest collections.
About 160 of her pieces are on loan to the library, arranged in glass display cases inside the front door.
"No matter what you think of this widespread, controversial image - reviled and beloved - you'll be impressed by all the different kinds of objects that were decorated with it," the library website now says.
"I have a couple gorgeous silver pins and as many compliments as I get, I've also had people tell me they're offended," she said.
Maybe that's because not all Sleeping Mexicans are created equal. A few Janis has come across have been modified in ways that make her cringe.
"They are not all innocent little guys. Some are showing flat-out drunks, where someone has taken the image and made it seem very negative."
Maribel Alvarez, a cultural anthropologist at the University of Arizona who specializes in folklore and culture of the Southwest, has been researching the Sleeping Mexican for 10 years. She and Janis recently became acquainted, and are collaborating on several projects, including a coffee table book and a traveling exhibit.
Alvarez said the first references to the Sleeping Mexican are found in travelogues from the late 1800s, written by Americans who visited Mexico and observed indigenous laborers at rest.
Later, as auto travel grew and U.S vacationers had more access to border areas, the image took hold on tourist souvenirs, motel signs, and eateries offering Mexican food.
"It's interesting to see how people assign different meanings to it that are so opposite, so much at odds," Alvarez said.
Some find it deeply upsetting while others see the image as an homage to hard work, Alvarez said,
Alvarez said the image's meaning continues to evolve.
Some Chicano artists and activists are giving the Sleeping Mexican a cultural makeover - for example, by showing him reading, rather than sleeping, in the shade of his hat.
"I don't think there's a right way or a wrong way to view him," she said of Pancho, who's said to be named after Mexican revolutionary Pancho Villa.
"To assume it's one-dimensional, all good or all bad, nothing in culture is like that."
Contact reporter Carol Ann Alaimo at calaimo@azstarnet.com or at 573-4138.

