Nada, absolutamente nada de lo ocurrido la horrorosa semana anterior en este país debe sorprendernos. Pareciera que es el camino que la nación ha elegido. Sin embargo, tampoco puede ser así, lo sabemos por la multitud de voces que expresan su condena a los sucesos.
La masacre sin el menor sentido donde perdieron la vida cinco oficiales de la ley en Dallas, Texas, siguió a lo que parece un par de ejecuciones más de afroamericanos en Louisiana y Minnesota a manos de la policía, en esa espiral de venganza racial/social que nadie en su sano juicio puede justificar. Por supuesto que no.
La respuesta de la comunidad afroamericana, así como de todos los que creemos que algo está profundamente mal en Estados Unidos en términos de la relación entre el aparato de justicia y las comunidades no blancas, jamás de los jamases debe incluir violencia. Mucho menos violencia racial.
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Sin embargo, una cosa es cierta: alguien que mata a sangre fría a un oficial de policía, ya no digamos a cinco, está desde ese mismo momento en el más serio de los problemas. Si no muere en los hechos mismos, como sucedió con el francotirador en Dallas, se enfrentará a todo el rigor de la ley, y si la culpa es tan evidente –y a veces aun no siéndolo tanto- recibirá penas mayores por su crimen o crímenes.
En cambio, cuando un miembro de minorías raciales muere en circunstancias dudosas a manos de la policía, y todo apunta a prácticas como perfil racial, brutalidad policiaca, etc., en realidad no se espera una verdadera aplicación de la justicia para los representantes de la ley.
¿Por qué? Porque así lo dicen los hechos, porque siempre pareciera haber tecnicismos que permitieran a la policía hacer lo que le venga en gana con las minorías. ¿Que no es así? Bien, tenemos que estar abiertos a escuchar razones de todas partes, pero entonces, ¿por qué parece así? ¿Por qué esa percepción? ¿Es la razón que la comunicación y la exposición de razones es mala, descuidada y francamente irresponsable, como sin ganas de convencer? ¿Por qué se ignora la Historia cuando se explica a los afroamericanos estos temas?
Ahora todo mundo habla de la falta de “una discusión seria y racional acerca de las relaciones interraciales en Estados Unidos”. Claro, suena maravilloso y además es muy cierto.
El problema es que ese llamado al diálogo y al entendimiento viene precondicionado, viene manipulado y es profundamente deshonesto desde al menos un sector de esta sociedad estadounidense actual. Ese sector que busca “investigaciones completas” antes de condenar el abuso policiaco, pero que en el mismo instante culpa a Barack Obama por lo que está ocurriendo. Ese sector que pone toda la responsabilidad en el afroamericano y le pide “cumplir totalmente con las indicaciones de la policía cuando las reciba”, pero que pareciera ignorar que la policía también tiene protocolos que seguir y, sobre todo, que no está por encima de la misma ley.
Ese sector que, expresa o implícitamente, plantea que los agentes de la policía no pueden fallar, no pueden ser abusivos y no pueden cometer crímenes sólo por el hecho de serlo. Ese sector que odia todo lo que tenga que ver con el gobierno y sus intervenciones sociales, pero que paradójicamente idolatra a las agencias de la ley, como si éstas en primer lugar no estuvieran compuestas por hombres y mujeres falibles, y como si no estuvieran sujetas también a los mismos riesgos de ineficiencias, negligencias y corrupción como cualquier otra institución pública.
Claro, hablo de ese radicalismo de derecha que reconoce e incluso alaba en su discurso la igualdad racial por ley, pero que en realidad no la siente y por ello transpira discriminación y abuso sin darse cuenta.
Ahora mismo, esa derecha rabiosa y en realidad enferma está ocupada construyendo, como acostumbra, un falso dilema, un tramposo debate binario, en donde la idea de que las vidas afroamericanas también importan, o al menos deberían importar, implica el que las vidas de la policía o incluso de la comunidad blanca no. O sea, responde con la estupidez de que el reclamo contra el racismo es racista y antiautoridad.
Lo que yo me pregunto es qué está esperando la comunidad latina en Estados Unidos para expresar su apoyo al afroamericano en su búsqueda de una real justicia y no de una que sólo aparezca en libros, para hacer escuchar su voz y condenar inequívocamente todos los crímenes sin sentido. Tanto aquellos contra la policía, como aquellos que comete la policía.
Estamos mucho más cerca de la comunidad afroamericana y sus problemas de lo que a veces recordamos. Claro, los liderazgos hispanos están muy ocupados en ellos mismos, como suele suceder.

