Dr. Skenka no hace mella de los temas sobre los que cantan él y su banda.
“Defendemos a la gente y su ambiente”, dijo el vocalista del grupo mexicano de fusión de ska latino Panteón Rococó.
El mes pasado, la banda, que se presenta en el Teatro Rialto el domingo 8 de julio, lanzó el sencillo “Tonatzin”, vocablo náhuatl para referirse a la diosa azteca de la Madre Tierra.
Dr. Shenka dice que el nombre del nuevo sencillo se les ocurrió gracias a la población de un pequeño pueblo de México en donde se estaban presentando. El pueblo había formado una resistencia a una mina cercana que estaba contaminando la fuente de agua del pueblo.
“Nos dimos cuenta de que teníamos que aumentar la energía para ayudar a defender a la gente y sus recursos naturales”, dijo Dr. Shenka, cuyo nombre real es Luis Ibarra, en una entrevista telefónica reciente desde la Ciudad de México.
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Panteón Rococó nació hace más de 20 años, a mediados de los 90’s, inspirado por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, que anunció su presencia en Chiapas el 1 de enero de 1994, el día en que entró en efecto el Tratado de Libre Comercio con América del Norte.
Conforme la banda ha ido evolucionando musicalmente, expandiéndose más allá de sus raíces en el ska, mantiene como un componente clave sus canciones y conciertos con tintes políticos.
Ibarra recita una sarta de onerosas crisis políticas en ambos lados de la frontera, incluyendo, por supuesto, el continuo llamado del presidente Trump a extender la multimillonaria valla en la frontera. Entonces, el vocalista pregunta, “¿A dónde vamos?”.
Hace notar que muchos de los asuntos sociales y políticos que prendieron a la banda en sus inicios persisten.
La postura política de la banda no parece desanimar a sus fans. Con los años, han atraído a un público más y más grande, tocando ante más de 20 mil asistentes. La banda comenzó en junio su gira por 16 ciudades de Norteamérica en el Victoria Ska Festival en Victoria, Canadá, y concluye en agosto en Los Ángeles.
Aunque el grupo es descaradamente político, en su centro está la música. Panteón Rococó, con ocho integrantes, ha crecido para ser más que una banda de rock ska. Incorpora sonidos del tango, punk, pan-caribeño y el bolero, con una fuerte presencia de percusiones y trompetas.
“No somos un one-hit-wonder”, dijo Ibarra, de 44 años.

