Era el 20 de febrero de 1997 y como cualquier día, el mexicano Horacio Llamas se presentó a entrenar con su equipo Skyforce de Sioux Falls, de la Continental Basketball Association.
Sin embargo, su entrenador Mo McHone lo recibió con una extraña pregunta.
"¿Que haces aquí?", le cuestionó McHone. "Deberías estar en Phoenix, qué, ¿no sabes?"
Poco después, Llamas se fue de Dakota del Sur para nunca volver. Los Suns de Phoenix lo habían firmado por diez días y el 2 de marzo hizo historia al convertirse en el primer mexicano en jugar en la NBA. Eduardo Nájera, quien juega actualmente con los Nuggets de Denver, le siguió los pasos años más tarde.
"Ya son 10 años de haber cumplido mi sueño, de haber jugado en el mejor básquetbol de todo el mundo, no a muchos se les pueden cumplir ese tipo de sueños", dijo Llamas en entrevista con la AP. "Estoy orgulloso de haberlo hecho, de ser mexicano y de haberlo logrado".
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Llamas, un pívot de 2.13 metros de estatura nacido en Rosario, Sinaloa, llegó a la NBA por un camino sinuoso. Estudió en la universidad de Grand Canyon, en Arizona, donde a pesar de ser de la División II de la NCAA, llamó la atención de buscadores de talento de la NBA que lo invitaron a campamentos de verano.
Despues de debutar con Phoenix, Llamas jugó poco en la NBA. Apenas 28 partidos entre las temporadas 1996-97 y 1997-98. Lesiones en las rodillas y el talón de Aquiles acabaron con su sueño, pero los recuerdos permanecen.
El canastero de 33 años, quien ahora es parte de los Soles de Mexicali de la liga local, no olvida la ocasión que jugó como titular ante los Rockets de Houston, que entonces contaban en sus filas con Charles Barkley y Hakeem Olajuwon, sus ídolos de la infancia.
"Barkley comenzó a decirme cosas, jugué más fuerte y él me respetó más. Al final del juego todos en el vestidor me felicitaron", recordó Llamas.
Igual felicitación se llevó cuando enfrentó a Shaquille O'Neal por primera vez. Phoenix tenía 24 juegos sin ganar en Los Angeles, pero en ese partido los Suns se impusieron.
"Yo no metía puntos, pero ayudaba a mis compañeros a ganar", narró.
Y aunque esos juegos fueron importantes en lo deportivo, Llamas recuerda con más cariño un encuentro ante Dallas, después de firmar su segundo contrato por 10 días con Phoenix, porque su padre estaba en las gradas.
El gigante mexicano piensa en lo que pudo ser su carrera en la NBA si hubiera tenido un mentor que lo ayudara.
"Me hizo falta que alguien que me guiara fuera del basquetbol, que me dijera como entrenar, como manejar mi vida", afirmó el jugador. "A mí nadie me ayudaba, yo me ponía a hacer cosas extras, trataba de llegar antes y aprender".
Llamas también piensa en el futuro de los mexicanos en la NBA, una vez que llegue la hora del retiro de Nájera.
"Espero que haya alguien cuando se vaya Eduardo, pero es algo muy difícil, México tiene jugadores que tienen el talento, pero no se van a Estados Unidos por que ya están jugando (profesionalmente) aquí", indicó Llamas.
"Eduardo se fue por el draft, yo llegué por la CBA. A cada uno nos tocó diferente camino a la NBA, de la manera que sea no es lo que importa, el chiste es llegar y competir", afirmó.
Su madre recuerda el momento
Su madre Ana Luisa Grey aún se emociona al recordar el momento. Él, Horacio Llamas, siente que fue ayer, cuando se convirtió en el primer mexicano en jugar en la NBA.
"Ese momento no se me olvida. Dijeron en la arena, 'Horacio Llamas', en inglés y mal pronunciado, y se me nubla la vista. Luego veo que se baja el pants desabrochándolo de los lados y se escucha un 'Viva México', y sale una Bandera de quién sabe dónde", recuerda la señora Ana Luisa.
La madre de Horacio se remonta al domingo 2 de marzo de 1997, cuando su hijo se convirtió en el primer mexicano en llegar a la NBA. Ese día debutó con los Soles de Phoenix.
Quién mejor que la mujer que tardó tres días en dar a luz al oriundo de Rosario, Sinaloa, para recordar la fecha histórica la cual presenció al lado de su esposo Horacio Llamas Tirado, ya fallecido.
"Llamas you get in (Llamas, entra)", le gritó Danny Ainge, entonces coach de los Soles a Horacio. En el Reunion Arena de Dallas, el centro mexicano jugó cuatro minutos, hizo dos puntos y un rebote en lo que fue un triunfo 109-108, en tiempo extra, sobre los Mavericks.
"Es el sueño de todo basquetbolista en el mundo, y yo lo logré. Jugar en la NBA", recuerda Llamas, hoy de 33 años, casado con Iskra, y padre de dos niñas.

