Fíjese usted que en esta ocasión, y para de una vez ponernos a tono, se me ocurre comenzar mi reseña con un breve listado de las anécdotas más memorables que he vivido junto a ciertos amigos en algunas de nuestras borracheras inolvidables. Sin más preámbulo, ahí van.
La primera que me viene a la memoria es una legendaria caminata por mi pueblo (Juchipila, Zacatecas) luego de habernos tomado una botella completa de Presidente de a litro y cenado muchísimos tacos dorados de frijol con harto repollo y salsa. El resultado era de esperarse: como para algunos era la primera vez que tomábamos (tendríamos algunos 15 años), antes de media hora ya estábamos borrachos, con náuseas y vomitando.
La segunda y tercera pueden concentrarse en una sola, pues consistieron en salir juntos el mismo grupito de inexpertos a llevar serenata a nuestras mamás y a una que otra novia; debido a nuestro escandaloso aliento alcohólico, la cosa terminó mal: con regaños por parte de nuestra progenitora y mentadas a la misma por parte de nuestros desmañanados suegros.
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Hay muchas más, por supuesto, todas ellas dignas de mención, que por falta de espacio omitiré. Aun así, no quiero abandonar el asunto sin antes hacer un par de recomendaciones:
1.- Nunca hacer el examen final de bachillerato en estado de ebriedad y, 2.- Cuando tu novia te presente finalmente a sus papás, no sigas los consejos de tus "compas" y tomes dizque para "agarrar valor".
Obviamente estas peripecias no les llegan ni a los tobillos a las que se narraron en el hitazo "The Hangover" (2009) y su secuela "The Hangover Part II" (2011), ambas de Todd Phillips, en donde sus protagonistas no sólo vivieron la parranda de sus vidas sino que en plena cruda y sin recordar absolutamente nada se vieron en la necesidad de armar el complicadísimo rompecabezas que apareció frente a ellos en cuanto despertaron al día siguiente.
Para cerrar la saga y dejar la aventura en trilogía (¡ah!, y de paso embolsarse algunos millones de dólares más), llega a las carteleras comerciales un capítulo más de esta serie que repite el elenco que se ha convertido (casi todo) en imán de taquilla, sobre todo en los casos de Bradley Cooper y Zach Galifianakis.
"The Hangover Part III" (2013), del mismo director, cuenta un episodio más de las aventuras de estos cuatro "adultos" que se niegan a decirle adiós a sus juergas de adolescencia. Lo curioso aquí es que, por una u otra cosa, el mentado grupo al parecer no puede tener una resaca decente, como cualquier mortal.
Esta vez no hay boda ni despedida de soltero, hay un velorio: el del padre de Alan (Galifianakis), motivo por el cual el resto de grupo, preocupado por la estabilidad del dolido, decide llevarlo a una institución para tratar sus muy particulares problemas mentales.
Como era de esperarse, el traslado no está libre de situaciones bizarras: primero un asalto inesperado al grupo y, segundo, el secuestro del que es víctima nada más y nada menos que Doug (Justin Bartha), quien ha servido antes como pretexto para someter a sus amigos a las peores pruebas a fin de rescatarlo.
RECOMENDABLE para divertirse con una trama más sobre adultos que añoran una juventud que se aleja cada vez más, premisa a la que este director ha recurrido antes en "Road Trip" (2000) y "Old School" (2003).
¡Hasta la próxima!

