Los ojos de Delphine Saraficio brillan cuando habla sobre el tejido de cestas.
Su tía abuela le enseñó el arte de tejer cestas cuando era niña. Saraficio recuerda cuando iban al pueblo de Oracle para juntar las hierbas para hacer las tradicionales canastas.
Durante los meses de invierno se cosecha la yuca cóncava y durante los meses de verano la planta de la yuca. La garra del diablo, o harpagofito de semilla blanca, la cual es una vaina de semillas negras, se cosecha en el mes de agosto.
A la edad de 52 años, Saraficio continúa pasando la tradición a sus cuatro hijos y hay familias quienes se inscriben a las clase de cestería que ella imparte en el Centro Educativo del Distrito de San Xavier, donde también da clases del idioma O'odham a estudiantes antes de que la clase de tejido de cestas dé inicio.
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Saraficio está dentro de las más de 28 mil personas quienes son miembros de la Nación Tohono O'odham, incluyendo a los miembros del Norte de Sonora, México. Su reserva se extiende 2.85 millones de acres; es más o menos del tamaño del estado de Connecticut. Es la segunda reserva más grande de los Estados Unidos.
En los años ochenta, este arte revivió después de que se impartió en las escuelas, informó Saraficio, una tejedora de cestas de tercera generación quien estará vendiendo cestas esta temporada navideña en la Tienda de Regalos Indígenas de las Creaciones de la Reserva en la Plaza San Xavier, ubicada en el 1959 al Oeste de la Calle San Xavier. La plaza está justo enfrente de la Misión San Xavier del Bac.
"Cada cesta es única. Uno no la puede comparar con ninguna otra", les dice Saraficio a sus estudiantes quienes usan herramientas como: punzón, un cuchillo, corta uñas, una roca y un martillo, además de un tazón con agua para remojar hierbas.
La estudiante Gina Ortegas, de 9 años de edad, se siente muy orgullosa de su creación – una tortuga con la cual fue ganadora del tercer lugar en una conferencia celebrada en el Museo Heard en Phoenix el año pasado.
"El hacer cestas es muy divertido y estoy aprendiendo más sobre mi cultura", afirmó Gina, quien toma las clases con su abuela Florence Hernández de 53 años.
Jovanna Peña, de 28 años, maestra de cuarto grado en la escuela de la Misión de San Xavier, se inscribió en las clases hace tres años, también la acompañan varios de sus parientes. Ella también vende sus canastas en la tienda de regalos de la misión.
"Mis antepasados hicieron esto y mis padres siempre me enseñaron a recordar de dónde vengo", explicó Peña. "Quise aprender este arte porque no quiero que desaparezca. Yo lo disfruto mucho. Me relaja y si mi destino es llegar a ser una maestra del tejido de cestas, ya se me dará".
Tienda de Regalos
Carole J. García ya está lista para recibir a los turistas y a los compradores esta temporada navideña, para ella, la época favorita del año.
En un buen día, 2 mil turistas visitan la Misión de San Xavier del Bac y cerca de 200 llegarán a la tienda de García. Los visitantes de invierno empiezan a llegar a Arizona en noviembre y se quedan hasta mayo.
García, de 57 años de edad, abrió su tienda en 1990 en la Plaza San Xavier. Está abierta todos los días de las 9:30 a.m. a las 5:30 p.m.
"Me gusta esta época del año porque todos están de buen humor. La gente es más amigable entre sí", comentó García, quien creció en el Rancho Saint James rodeada de ganado, caballos y tierras agrícolas, justo al Sur de Sells.
García visita las casas de los artistas para comprar las piezas, o los artesanos le traen sus creaciones a la tienda. En ocasiones se encuentran en las ferias comerciales.
Los compradores pueden encontrar piezas de los indígenas americanos como tapetes navajo, anillos, pulseras, aretes y collares. Hay piezas hechas de oro y plata con coral, ópalo, turquesa, amatista y madre perla. Hay cestas Tohono O'odham y canastas de carga de los Apaches de San Carlos.
El solecito de diciembre también atrae a los consumidores y turistas quienes también vienen a comer pan frito, tortillas, cocido y carne con chile recién hecho y el cual se prepara bajo las grandes ramadas cerca de la misión o en la Tienda Wa:k Snack. En el idioma O'odham, wa:k significa "donde entra el agua", o manantial subterráneo.
García, quien se recibió con una licenciatura en educación de la Arizona State University y recibió una maestría en salud pública de la University of California en Berkeley, ha viajado por todo el mundo.
Ella dijo que "se siente bien" estar en casa en la Nación Tohono O'odham. "Me encanta el ambiente y me gusta compartir este lugar tan maravilloso con la gente de todo el mundo".
San Xavier del Bac
Se le conoce como "La Paloma Blanca del Desierto" y ha estado por más de 200 años en la Nación Tohono O'odham. Tohono O'odham significa "habitante del desierto".
La misión es una iglesia activa dentro de la Diócesis Católica Romana de Tucsón. Fue fundada por el misionero jesuita Eusebio Francisco Kino, quien puso los cimientos en 1700. Kino visitó por primera vez el área en 1692 y falleció en 1711.
Su arquitectura es una mezcla del Renacentismo Mexicano y los estilos Moros y Bizantinos. Los obreros de la iglesia fueron O'odham y la misión fue construida bajo la supervisión de los sacerdotes franciscanos.
Centro Cultural, Museo
Los niños, ancianos y autoridades de la tribu O'odham estarán entre quienes den la bienvenida a los visitantes tanto en O'odham, Español e Inglés a la entrada del centro cultural y museo de la nación que tiene un valor de $15.2 millones de dólares. Su apertura está prevista para el mes de mayo.
Los saludos se escucharán a través de una presentación de video en la estructura de vanguardia la cual fue construida en el exuberante desierto al Sur del Sells en la comunidad de Topawa. Desde los terrenos del museo se puede ver el Pico Sagrado de Baboquivari, donde se dice vive el creador O'odham, I'itoi.
Los O'odham hacen peregrinaciones a la cueva donde rezan a su creador en la montaña de 7 mil 730 pies de altura.
Con este telón de fondo, la nación se está preparando para traer a casa varios artefactos como alfarería, joyería, herramientas y trabajos en cuentas los cuales pertenecieron a sus antepasados Hohokam desde hace un milenio.
Estos artefactos se guardan en su mayoría en los museos que no son de la tribu, incluyendo el Museo del Estado de Arizona, el cual cuenta con cerca de 3 mil 500 objetos Hohokam los cuales fueron coleccionados a través de las décadas por el ya fallecido Norton Allen.
Allen recogió los artefactos de los campos que fueron despejados para el cultivo de algodón y su deseo fue que los O'odham tuvieran la primera oportunidad de seleccionar el material de su colección para que fuera exhibido en su museo.
En 1994, un acuerdo intergubernamental se concretó e indica que el Museo del Estado de Arizona ofrecerá capacitación técnica a los O'odham para el cuidado de los artefactos, los cuales Allen entregó al museo.
Para Allison Francisco, de 32 años de edad, quien es funcionario de enlace de los servicios artísticos del museo, el museo es un sueño hecho realidad. Ella viene de una generación de artistas. Su abuelo, el difunto Asencio Antone Palma, fue un tallista de madera y el gobernador tradicional de los O'odham en México.
"Cuando mi madre le dijo en O'odham acerca del museo, él estaba muy emocionado. Es como rezar una oración y que sea contestada. ¿Cómo se explica ese sentimiento? Es increíble", exclamó Francisco, de 32 años, quien tiene planeado regresar al Instituto de Artes Indígenas Americano en Santa Fe para obtener una licenciatura en estudios de museos.
En el centro cultural se encuentra un patio circular el cual da a un escenario de teatro. También cuenta con un área para hacer asados a la intemperie el cual se puede usar para celebraciones, como bodas, cumpleaños y reuniones. Se designaron más o menos 30 acres de caminos naturales.
Hay un salón para los ancianos, donde se podrán reunir las personas de la tercera edad. Cuenta con una gran chimenea con una repisa de madera de mesquite, techo de pino y una gran ventana circular con grabado de El Hombre en el Laberinto, un símbolo el cual representa el viaje por la vida de una persona hasta su muerte.
Las ganancias del juego
Los dólares que se generan del juego proveen empleos para los O'odham y otros residentes del Sur de Arizona. Han construido clínicas de salud, el centro cultural y el museo y el Colegio Universitario de la Comunidad Tohono O'odham y proveen más de $36 millones de dólares para becas universitarias. Ahora la nación está celebrando la construcción de $19 millones de dólares de cinco centros de recreación, los cuales incluyen campos de juego con iluminación, sala de pesas, laboratorios de cómputo y gimnasios.
"Nosotros valoramos a nuestra gente y como una tribu, creceremos juntos", afirmó April Ignacio, de 25 años de edad, coordinadora de las instalaciones del centro de Sells. "Hemos podio reunir a la comunidad. Es impresionante. No hay límites de lo que podemos hacer y lograr".
Casinos Desert Diamond
Mientras que miles juegan bingo, blackjack, póker y a las máquinas, o asisten a eventos deportivos, conciertos y banquetes, el Chef Ejecutivo J. Ramón Delgado está enfocado en las operaciones culinarias del Desert Diamond. Delgado, de 37 años, y su equipo de chefs trabajan para complacer a sus comensales en el restaurante Agave, un establecimiento para comidas formales el cual atrae a viajeros de todo el mundo.
Además del restaurante Agave, los cocineros prepara cerca de 20 mil comidas a la semana para sus clientes quienes disfrutan del buffet del casino, la Parrilla Diamond, la Taquería Diamond y la cafetería.
Estas comidas no incluyen las que se preparan todos los días para los más de 700 empleados. Delgado, quien es oriundo de Hermosillo, Sonora, está planeando para la apertura en septiembre, de un hotel en el Desert Diamond ubicado en el Nogales Highway, el cual contará con cinco restaurantes.
"Mi trabajo está lleno de retos y el enseñar mi cocina y mis técnicas es muy importante para mi", indicó Delgado quien elabora los menús y se reúne con su personal para sacar ideas. "Me encanta ver a la gente disfrutar de su comida. Siento una gran pasión por mi trabajo", dijo.

