México.- Manuel Capetillo Villaseñor nació en 15 de abril de 1926 en Ixtlahuacán de los Membrillos, Jalisco, y fue considerado como la última gran figura del toreo del estado de Jalisco, y formó parte de los célebres "mosqueteros" del toreo mexicano junto con Paquito Ortiz, Rafael Rodríguez "El Volcán de Aguascalientes" y Jesús Córdoba.
El patriarca de la dinastía Capetillo falleció el martes pasado a los 83 años de edad en Chacala, Nayarit, considerado uno de los mejores toreros que ha tenido México en toda su historia.
Este espigado matador de un metro con 90 centímetros de estatura hizo su debut en la fiesta brava el 9 de noviembre de 1947, cuando con una actuación como sobresaliente alternó con Luis Solano y Fernando López "El Torero de la Canela", con novillos de la ganadería de Lucas González Rubio.
Capetillo Villaseñor tomó la alternativa como matador de toros el 25 de diciembre de 1948 en la plaza de toros Colón de la ciudad de Querétaro, siendo su padrino Luis Procuna y el testigo Rafael Rodríguez, "Juchiteco", de la ganadería de La Punta, fue el astado de su alternativa.
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El diestro jalisciense confirmó su alternativa en la Plaza de Toros México el 23 de enero de 1949, con el legendario Luis Castro "El Soldado" y como testigo a Antonio Velásquez, el burel de su alternativa fue "Muñeco", de la dehesa de San Mateo y al sexto de la tarde, "Avellano", Capetillo le cortó las orejas y el rabo.
Su confirmación en ruedos hispanos se produjo el 15 de mayo de 1952 en la Plaza Monumental de las Ventas de Madrid, llevando como padrino a Paquito Muñoz y como testigo a Antonio Ordóñez y el toro de su confirmación hispana fue "Brillante", de la ganadería de Don Antonio Pérez.
A decir de los expertos taurinos, Capetillo era un torero de "poder", pero sobre todo se le considera uno de los mejores muleteros en la historia de la fiesta brava, pues acostumbrada a no darse por vencido con ningún astado y por más difícil que fuera el animal lograba sacarle tandas de pases de gran calidad.
La última ocasión en la que el "Maestro" Capetillo estuvo en un ruedo fue el 5 de noviembre del año 2000, en un festival taurino donde alternó con Curro Rivera, Mariano Ramos, Guillermo Capetillo, Miguel Espinosa "Armillita" y Pepe López Hurtado, donde fue el gran triunfador al cortar dos orejas.
3/4 Luis Aguilar, Miguel Aceves Mejía y Antonio Aguilar eran los "gallos" más peleados del cine ranchero de los sesentas, pero Manuel Capetillo siempre dio la batalla y, al igual que ellos, se lució con su talento actoral, musical y, de paso, el de matador que presumió en sus inicios (Dos Novias para un Torero).
3/4 Junto a Demetrio González, Gastón Santos y Fernando Casanova formó una pléyade de vaqueros bien armados que se enfrentaron a cuatreros, asesinos o bravucones de cantina con los que armó peleas que sazonaron por más de una década las pantallas nacionales.
3/4 Capetillo lo mismo cantó, peleó, dio de guitarrazos (un cliché en estas tramas de aventuras) y enamoró a mujeres de la talla de Lola Flores, pero alternó con muchas más, como Kitty de Hoyos, María Duval, Irma Serrano, Lorena Velázquez, Irma Dorantes, Olivia Michel y Bárbara Gil, pero fue, sin duda, Flor Silvestre con quien en más ocasiones compartió créditos.
3/4 El actor se mantuvo activo hasta hace unas semanas, pues, de verlo en los cincuentas y sesentas en amoríos con mujeres de su edad, pasó a ser el maduro requerido en algunas producciones de televisión, en donde tuvo pocas intervenciones, siendo la última una muy particular en la que dio vida al enamorado de antaño de Rufi (Magda Guzmán), en el melodrama En Nombre del Amor.
3/4 Pero su huella quedó en el cine de pistoleros, aderezado por canciones "llegadoras"...
3/4 Los títulos hablan por sí solos: Revólver en Guardia, Mi Guitarra y Mi Caballo, La Gitana y el Charro, El Revólver Sangriento, Entre Bala y Bala, Alma Llanera, Las Bravuconas, Duelo de Pistoleros, El As de Oros, La Conquista de El Dorado, La Ley de las Pistolas, Vuelve el Ojo de Vidrio, Rutilo el Forastero, Las Cuatro Milpas y Viva Jalisco que Es Mi Tierra.
3/4 No negaba la cruz de su parroquia. Las armas, el campo, los corridos y los caballos fueron el pan y la sal de la mayoría de sus tramas de esos sesentas, en donde abundaron los héroes a galope.
3/4 Ya en los setentas se dio el lujo de apadrinar en el cine a Guillermo Capetillo, uno de sus tres hijos actores (además de Manuel y Eduardo), en el filme La Sotana del Reo, pero también dio el espaldarazo al que lleva su nombre, con el que participó en Fiera Solitaria y Relámpago, en las que su primogénito era el héroe.
3/4 Siempre presumió su amor por las tradiciones mexicanas, por eso hasta el final de sus días se dejó ver con el traje charro, que portaba con orgullo.
3/4 Era también el eterno enamorado que, sin importar la edad, con sus versos hizo ruborizar a Magda Guzmán en la telenovela que significó su retorno a las pantallas y, tristemente, su despedida de las mismas.
Agencia Reforma México

