Un terrible atentado se perpetró la noche del pasado 15 de septiembre en Morelia, Michoacán, durante la celebración de la tradicional ceremonia de "El Grito" que se efectuaba en la plaza pública de esa ciudad, donde se concentraban miles de familias.
Ocho personas resultaron muertas y más de 100 heridas, muchas de ellas de gravedad. La perversidad del atentado, hasta donde sabemos, no tiene precedente en México. Como es de suponerse, el grave hecho conmocionó a todo el País. ¿Se trata de un acto de terrorismo?
Sin duda alguna, pues el propósito no puede ser otro que sembrar el pánico entre toda la población de nuestro País.
Sin embargo, habrá que esperar para conocer el móvil, que puede provenir de los grupos disidentes de orientación política de izquierda; de algún cártel del narcotráfico.
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O también de los talamontes que están destruyendo los bosques michoacanos impunemente desde hace ya demasiadas décadas, sin que, en su momento, ninguno de los Lázaros haya hecho nada al respecto.
El presidente Felipe Calderón apostrofó como traidores a la patria a quienes llevaron a cabo este incalificable atentado.
El gobernador de Michoacán, Leonel Godoy Rangel —quien se encontraba en el lugar cuando ocurrieron las letales explosiones—, se ha comprometido a capturar a los culpables, como también lo prometió el presidente de la República.
La noticia ocupó grandes espacios en todos los diarios y los medios electrónicos de todos los rincones del País.
La preocupación se extendió rápidamente por toda la nación y, sin duda alguna, la horrenda experiencia será una herida que no cicatrizará fácilmente ni a corto plazo.
Como sucede en todas las ocasiones que se le presentan, la diputada Petra Sánchez Ortiz (PRD) emitió enjundiosas opiniones en su habitual estilo chocarrero y montaraz.
Dijo que el presidente de la República "abrió la caja de Pandora y ahora no puede cerrarla". Agregó que "Felipe Calderón anda jugando al soldadito", y que "lo que más preocupa es que quien está pagando es la gente inocente."
De lo que declara la "santa señora", debe entenderse que, según ella, es el presidente Calderón el que ha propiciado los desmanes de delincuentes, guerrilleros y políticos.
Se olvida la respetable dama que esta caja de Pandora fue abierta por el priísta Carlos Salinas de Gortari, cuando consintió —por decir lo menos—, los asesinatos políticos que seguramente la mayoría de nosotros no ha olvidado.
Es cómodo, como siempre echarle la culpa al recién llegado, como acostumbra repetirlo incansablemente Doña Petra.
Por lo que respecta a los terroristas, indiscutiblemente resultan ser una derivación, directa o indirecta, del movimiento que encabezó el teatral comandante Marcos, también en tiempos del nefasto Carlos Salinas.
Así mismo, si Felipe Calderón ha tenido que enfrentar grotescas críticas sobre la forma en que está combatiendo el narcotráfico, la respetable dama tiene que aceptar que, hasta donde es posible verlo, no hay otra manera de combatir este mal, como no sea con la utilización del ejército.
Por fortuna para Doña Petrita, en México cualquier ciudadano puede decir lo que le venga en gana, si tiene la suficiente saliva para hacerlo, y cualquier periódico o televisora puede ser caja de resonancia festiva de este champurro verbal sin pies ni cabeza que, a fin de cuentas y nos guste o no, tiene bastantes adeptos.
Como decía aquel filósofo de banqueta: Cada quien hace de su "deste" un papalote…
Amén.

