Por si usted se había quedado con ganas de ver más secuelas o precuelas de algún éxito en años pasados, se estrena en cartelera, siete años después, la segunda parte de las aventuras del popular espadachín mexicano (¿Antonio Banderas de paisano?… ¡sí, cómo no!) que, enfundado en su antifaz negro, su espada, su caballo y su látigo (que hace: cu-chu-cuá, cu-chu-cuá!, el látigo, no el caballo), defiende a los desprotegidos habitantes de California, cuando el famoso estado apenas estaba en pañales y, por lo que se ve en la cinta, todavía se hacía popó.
Lo primero que hay que decir de The Legend of Zorro (Martin Campbell, 2005) es que, aunque la primera no era así que usted dijera ¡Ah, qué peliculón!", por lo menos los espadazos, la pre-sencia de Anthony Hopkins y el romance medio humorístico de Banderas y la Catherine Zeta-Jones, sí satisfizo a la gran ma-yoría del público. Yo dudo que ésta también lo consiga, pues el Zorro se la pasa de espía casi en toda la película, así como escondiéndose, tratando de descubrir secretos y cosas así, en lugar de enfrentarse a los enemigos como los meros machos.
People are also reading…
Otra razón que le baja de intensidad podría ser que probablemente los productores pensaron más en aspectos de taquilla (¡qué raro!, ¿edá?) que en otra cosa pues, buscando una clasificación PG, se incluyeron un montón de chistes dirigidos al público infantil y un tono de combates bastante ino-cente, que sí ponen algo de distancia entre ésta y su predecesora, por ejemplo… ¿recuerda los enfrentamientos entre el Zorro y el villano súper maldito con ape-llido Love de la primera parte? Eran más o menos serios y enérgicos, pero en la secuela, aunque también los hay, abundan los espadazos en el trasero que les propinan a los malos, obvio recurso al humor que funciona muy bien con los chiquitines. Como que al señor Martin Campbell (quien dirigió también la uno) se le olvidó que las espadas pueden herir, sacar sangrita y hasta matar cristianos.
La cinta en sí trata sobre el conflicto de identidad de Don Alejandro de la Vega (Banderas), a quien su esposa Elena (Zeta-Jones) manda a volar por no querer dejar en paz su papel de Batman mexicano; y es que la pareja ya tiene un hijo bien vivaracho en quién preocuparse, detalle que lamentablemente absorbe gran parte de la trama, pues el par de protagonistas se la pasan debatiendo sobre si eso es bueno pal' chavito, o que si los desvalidos son más importantes que su querido retoño, y bla, bla, bla, bla, bla... y si no fuera porque el perso-naje del niño tiene su carisma, la verdad saldría sobrando.
Total que luego de algunos meses de separación ma-rital, provocados porque el protagonista había decidido seguir siendo el Zorro, éste decide regresar, sólo para encontrarse con la novedad de que su querida esposita ya está bien acompañada por un francés mañoso, que amenaza no sólo con bajarle a la cónyuge, sino con convertirse el padrastro de su hijo.
La historia resultará entretenida para aquéllos que lleguen al cine con ganas de pasar un rato sin mortificaciones. Además de que se podrá cargar con la familia completita sin pendiente, pues aunque el Zorro y sus enemigos saquen las espadas y se tiren con todo, no faltará el comentario humorístico entre empujones y pujidos que le quitarán toda carga violenta.
En fin, no será ésta una cinta donde los combatientes reciban heridas de consideración, es más hasta le va a desesperar, como a mí, el hecho de que el enmascarado mantenga su espada bien enfundada y utilice cualquier otro medio para vencer a sus contrincantes, porque, a ver: ¿para qué aventar pedradas, rodear enemigos pa' tumbarlos y ha-cerles bolita fea, si trae con qué quererlos?... ¿Pos qué no es un excelente espadachín, pues?
En fin, tampoco le voy a decir que le va a aburrir, al contrario, mal que bien al Banderas lo salva el carisma, a la Zeta-Jones, su belleza, y a la cinta algunas secuencias de acción bastante bien logradas.
Palomeando recomienda: no se vaya a perder el estreno en DVD de Star Wars: Episode III-The Revenge of the Sith (George Lucas, 2005), porque sería un pecado, así que ya sabe: lo espero con su disfraz de Darth Vader afuerita del videoclub, yo llego como desde las 4 a.m., digo pa' esperar a que abran, así que sea puntua-lito, porque luego vuelan las copias y sólo encuentra los repisas pelonas.

