En estos tiempos en donde abundan los personajes con súper poderes, ya sea encapuchados, enmascarados o disfrazados coloridamente, parecería que no habría lugar para uno que suele actuar sin máscara, que incluso suele andar semidesnudo y cuyo atributo principal consiste en lanzar un desaforado grito de ataque (larguísimo), columpiarse en lianas y comunicarse de manera efectiva con algunos animales de la selva.
Nacido en la mente del norteamericano Edgar Rice Burroughs, John Clayton, mejor conocido como Tarzán (que en un dialecto africano quiere decir “piel blanca”), vio la luz por primera vez en forma de revista en 1912, aunque sus aventuras inmediatamente fueran reunidas en una novela llamada Tarzan of the Apes, la cual tuvo 23 secuelas y de las que surgió un sinnúmero de adaptaciones a historietas, radio, series televisivas y cine.
Las apariciones en la pantalla (chica y grande) del famoso Rey de los Monos suman un total de 86 (entre trabajos de animación y acción viva) y ha sido interpretado por más de una decena de famosos, de entre los que destacan Elmo Lincoln (el primero de todos), Johnny Weissmüller (nadador y medallista olímpico) y Christopher Lambert en quizá la adaptación cinematográfica más respetada y que Hugh Hudson (Charriots of fire) realizara en 1984.
People are also reading…
Todas las versiones, eso sí, retoman su curioso origen, en donde una pareja de nobles muere en la selva y deja huérfano y solo a su pequeño hijo, quien es adoptado por monos. Eso recuerda, sin duda, a las historias de Rómulo y Remo (míticos fundadores de Roma) y a la del Mowgli de Kipling, quienes fueron amamantados o criados por lobos.
The Legend of Tarzan (David Yates, 2016), la versión más reciente y la cual nos ocupa esta semana, no podía dejar de tocar este conocido episodio, aunque se centra más en el proceso de adaptación que John Clayton (Alexander Skarsgård) vive en el hogar de sus padres ya instalado en Inglaterra y al lado de su esposa Jane (Margot Robbie).
Con todo y los conflictos propios de su situación, la pareja experimenta cierta armonía, misma que interrumpe el rey belga Leopoldo, quien invita a John a regresar a la selva para que pueda constatar por él mismo lo que está haciendo por África.
Convencido por un activista de color llamado George Washington (Samuel L. Jackson), quien sospecha que todo es una farsa para ocultar los deseos de colonización e intenciones esclavistas del gobernante, ambos se embarcan junto con Jane a África, en donde sufrirán un ataque y posterior captura a manos de un tal Rom (Christoph Waltz) quien, a las órdenes del ambicioso Leopoldo, intentará eliminar todo peligro a cualquier precio.
Será entonces que las cualidades de Tarzán deberán aparecer nuevamente en un John domado por las comodidades de la civilización si es que quiere proteger a los suyos (civilizados y salvajes) y terminar con el peligro que representa el poderoso colonizador.
Es ya posible adelantar que la cinta no será el éxito del verano ni la mejor adaptación de la obra de Burroughs; también es verdad que los gráficos, aunque son bastante buenos, distan de estar en gran nivel, sin embargo hay un par de secuencias de acción y variantes de la historia original que la hacen algo interesante.
También se puede decir ya que esta versión de Yates (quien dirigió las últimas tres cintas sobre Harry Potter) cumplirá con los fans del personaje y que la mancuerna de protagonistas (Skarsgård/Robbie) y la de secundarios (Waltz/Jackson) no desentonan en ningún momento. Véala en 3D si tiene oportunidad.
Hasta la próxima.

