Fotos y textos Rigo H. Valencia
Especial Para La Estrella de Tucsón
Al encontrase en su camino una Flor Silvestre, el “Charro de México”, Antonio Aguilar, quedó cautivado y entregado a ella por el resto de su vida.
El resultado de esta bella unión amorosa y artística fue el inicio de la dinastía Aguilar.
A los 3 años debutó como cantante Pepe Aguilar, cuando su papá se presentó en un concierto en el Madison Square Garden en la ciudad de Nueva York.
En su adolescencia, Aguilar fue fanático de la música rock, con influencias musicales de Pink Floyd y The Who. Tenía su banda llamada “Equs”, que no duró mucho, pero lo llevó a grabar su primer disco.
Sin embargo, los años por venir lo convirtieron a ranchero, mezclando el estilo tradicional con sus influencias de pop moderno, convirtiéndose en una fuerte identidad en la escena latina.
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El 26 de julio de 2012, Aguilar recibió la estrella número 2,474 del Paseo de la Fama de Hollywood, que se colocó junto a la estrella de su padre, José Pascual Antonio Aguilar Márquez Barraza.
La noche del sábado 2 de abril, la comunidad de Tucsón fue invitada a pasar una noche impresionante e inolvidable con un talento que siempre es bien recibido y querido por estos rumbos, aunque en esta ocasión la Arena del TCC lució a medio vacía.
Pepe Aguilar compartió sus tradiciones demostrando el artista mexicano profesional que es.
Igual nos dio a conocer los frutos de su jardín biológico, que brota en una nueva generación de talentos asombrosos contribuyendo a la leyenda artística de la familia de Aguilar.
Compartió el escenario con su hijo Leonardo, de 16 años, y su hija Ángela, de 12. Los hermanos Aguilar sorprendieron a su público con sus maravillosas voces. Cantaron solos, por separado, y junto con su papá.
Sin duda, será interesante seguir sus carreras y apoyar esta bella tradición musical.
Felicidades y mucho éxito a la “La Dinastía Aguilar”.

