LOS ANGELES.- Leonardo DiCaprio está en una posición privilegiada en lo que se refiere a la temporada de premios.
El actor de 32 años participó en dos películas y en una salió nominado al Oscar como Mejor Actor.
El primer proyecto es la multipremiada cinta "The Departed" (Los Infiltrados), que reúne al protagonista de Titanic con Martin Scorsese, con quien ya trabajó en "Gangs of New York" (Pandillas de New York) y aspiró al Oscar por "The Aviator" (El Aviador).
El segundo, y en donde está nominado, es el drama "Bood Diamond" (Diamante de Sangre), donde DiCaprio interpreta al mercenario Danny Archer, un hombre que traicionaría a cualquiera para poder salir de África.
Sus nuevos personajes muestran a un DiCaprio más maduro, que ha cambiado desde la última vez que lo entrevistamos para promover una cinta.
People are also reading…
Hace dos años, cuando presentaba "The Aviator", el actor parecía agotado, su olor a cigarro era muy notorio y su apariencia era un poco desaliñada.
Ahora, con un nuevo físico trabajado para las cintas, luce impecable vestido de color oscuro, con el pelo bien arreglado y una gran sonrisa en el rostro.
Éste es su año definitivamente, dejando atrás las dudas de que se ha convertido en un actor serio, lejos de los papeles de jovencito en filmes fallidos como "The Beach" (La Playa).
Pero no hay que confundirse, la pasión de DiCaprio por la actuación viene desde que era adolescente.
"La verdad es que siempre he tenido una actitud consistente en lo que se refiere a la actuación en la industria del cine, desde el momento en que hice El Enemigo (This Boy's Life, 1993) a los 16 años. Veía en ese momento trabajar a Robert DeNiro y yo venía del mundo de la televisión. La intensidad que le proyectaba al personaje me volaba los sesos, me afectó por el resto de mi vida. Siempre tengo la misma actitud en lo que se refiere a la actuación, a las películas que hago y a los compromisos que adquiero", asegura en el Hotel Regent Beverly Wilshire de Beverly Hills.
La diferencia entre el DiCaprio de antes y el de ahora es la experiencia adquirida tras trabajar con cineastas reconocidos como Scorsese, Steven Spielberg, Baz Luhrmann y Woody Allen.
"Quizá al hacerme más viejo he desarrollado más herramientas para hacerlo, pero la pasión siempre ha estado ahí", agrega emocionado.
Otro factor determinante en la construcción del DiCaprio como actor serio es el haber protagonizado la cinta más exitosa de la historia del cine, Titanic (1997).
"Nunca me arrepentiré de esa película. No es que sea sólo un gran filme, sino que me ha dado tantas oportunidades en tantos niveles diferentes. Me puso como actor en el asiento del conductor para poder elegir proyectos que considero importantes, y lograr que muchas películas logren obtener financiamiento, lo cual es muy difícil", expresa.
Una de esas cintas es "Blood Diamond", ya que el realizador Edward Zwick asegura que sin el nombre de DiCaprio involucrado, la cinta sobre el tráfico sangriento de diamantes en África, jamás hubiera llegado a la pantalla de esta forma.
El filme es una aventura de acción con mensaje y tintes políticos, muy al estilo del cine de denuncia de los años 70.
DiCaprio ha sido reconocido por la crítica por lograr un acento sudafricano impecable para su personaje.
"Para mí era muy importante llegar a África con tiempo, ya que es un acento muy extranjero para mí, pues nunca había compartido mi tiempo con mercenarios sudafricanos. Era necesario encontrar a esta gente y escuchar sus historias, y por supuesto compartir tiempo con ellos, invitarles bebidas y emborracharlos", recuerda.
El actor se rodeó de personas que le pudieran explicar lo que un personaje como Danny Archer necesitaría para sobrevivir.
"Un ex mercenario de Sudáfrica me enseñó sobre rastreo militar, lo que necesitas saber al estar escondido en los matorrales y la actitud mental que se debe tener. Todos los sentimientos encontrados sobre ser un hombre africano y querer al continente, pero ser decepcionado constantemente con la situación política. Me sirvió escuchar las historias de primera mano sobre las atrocidades y las zonas de guerra. Era intentar extraer estas experiencias personales para adecuarlas al personaje", explica.
Para DiCaprio, constantemente comprometido con labor ecológica, fue impactante estar en el continente africano.
"Lo que más me impresionó son las atrocidades que suceden en África. La pena que debe enfrentar la gente y la pobreza. Rodamos en Mozambique, donde se estima que cuatro de cada 10 personas tienen sida o son seropositivos. ¿Cómo no puede afectarte esto como persona?
"Pero lo más impresionante es la actitud que tienen ante la vida, literalmente podías manejar y ver a la gente bailando en las calles. Felices de estar vivos, con una actitud positiva ante la vida. Y luego regresas a Estados Unidos, donde somos más afortunados de lo que pensamos, y te hace no querer escuchar los problemas de nadie. Es responsabilidad de los países y la gente que tiene el dar algo para ayudar. En un lugar así te das cuenta de lo afortunado que eres", expresa seriamente.
El actor se involucró con niños huérfanos de Sudáfrica que participaron como extras durante el rodaje del filme, y con la SOS Childrens Village de Maputo.
"Hubo una pequeña niña en Mozambique que me conmovió. Era una de las pequeñas que trabajaba de extra en la película y sus padres habían muerto a consecuencia del sida. Ella vivía en el orfanato, ¿cómo no puedes meterte a ayudar en una situación de este tipo?
"Predominantemente he estado involucrado en la lucha de asuntos de ecología, que obviamente también tienen nexos con África, pero fue particular esto de visitar un orfanato y estar con niños que perdieron todo", recuerda. "Mucha gente ha donado para ayudar a los niños y ahora estoy comprometido a hacerlo también".
Así, DiCaprio se une a celebridades como Madonna, Brad Pitt y Angelina Jolie que han puesto la lupa en las injusticias que suceden en el continente africano.
El actor ha conseguido la tercera nominación de su carrera, y con esto una validación de su entrega a la actuación por casi dos décadas.
Afortunado hundimiento
Hace una década, Leonardo DiCaprio se convirtió en el rostro masculino más popular del cine a nivel mundial gracias a Titanic.
La película, estrenada en noviembre de 1997, es la número uno en ganancias con la impresionante cifra de mil 845 millones de dólares recaudados, sumando taquilla de los cinco continentes. Ganó 11 premios Oscar, entre ellos Mejor Película y Mejor Director (James Cameron), pero DiCaprio ni siquiera figuró entre los nominados.
Sin embargo, la proyección que le dio al actor, de entonces 23 años de edad, fue impresionante porque los directores de mayor prestigio lo tomaron en cuenta para sus proyectos.
Trabajó con Woody Allen (El Precio del Éxito, 1998), Steven Spielberg (Atrápame Si Puedes, 2002) y tres veces con Martin Scorsese (Pandillas de New York, 2002; El Aviador, 2004; y Los Infiltrados, 2006).

