Hablando del cine de terror (u horror, como se prefiera), hay una gran diferencia entre aquel que sólo se propone asustar y el que de verdad intenta generar miedo. Es cierto que la equilibrada combinación de ambos recursos da muy buenos resultados, pero sin duda lo que más ha abundado últimamente es aquel que sólo quiere cubrir el perfil sorprendiendo con violinazos o pianazos estridentes a cada momento, apoyados de una edición videoclipera al más puro estilo de MTV.
Es por eso que cuando surgen cintas del género que tratan de balancear lo mejor posible ambas herramientas, o incluso que deciden apostarle más a la atmósfera para fabricar a partir de ahí el tan buscado sentimiento de miedo, hay que darles el valor que se merecen, se trate de una producción que tiene la posibilidad de utilizar todos los recursos disponibles (dinero, escenarios, elenco) o de una de origen independiente que, como ha de suponerse, carece de todo lo anterior.
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"The Woman in Black" (James Watkins, 2012), cinta que ya reseñamos la semana pasada, pertenece al primer grupo, es decir, tiene un director ya probado, un protagonista famoso mundialmente (Radcliffe) y una producción que no escatimó ni en escenarios ni en trabajo de postproducción.
Es por eso que esta semana hablaremos de "The Innkeepers" (Ti West, 2011), y no por el parecido de sus historias sino por el respeto que ambas le tuvieron al espectador al intentar combinar en su trama los recursos antes mencionados, independientemente del dinero del que dispusieron para su elaboración.
Si en la producción inglesa ("The Woman…") hay una súper estrella en el papel estelar, en "The Innkeepers" es una casi desconocida Sara Paxton quien ostenta el protagónico, aunque a la larga este aspecto resulta muy conveniente para que el espectador se involucre con lo que está viviendo esta chica común y corriente encargada de cuidar, en su último día antes de cerrar definitivamente, un hotel del que se rumoran extrañas apariciones.
La trama no pudo ser más sencilla: una joven llamada Claire (Paxton) y Luke (Pat Healy), un treintón inmaduro que quiere hacer fortuna con su website sobre fantasmas, viven su última noche de trabajo en el Yankee Pedlar Inn, un antiguo hotel a punto de cerrar que alguna vez vivió el asesinato de algunos de sus huéspedes.
Hasta el momento todo parece anunciar que será una noche tranquila, pues los únicos clientes registrados son una mujer que ha decidido pasar la noche ahí para castigar a su irresponsable marido y una célebre actriz que al parecer dará una charla en la pequeña ciudad.
Poco a poco y según va avanzando la noche, comienzan a ocurrir sucesos extraños que enrarecen el entorno.
Por ejemplo, el que la veterana actriz no esté ahí por su trabajo actoral sino por otra faceta suya: su habilidad para contactarse con los muertos; el que Luke insista en invocar a los fantasmas del lugar para grabar todo lo que ocurra y después subirlo a su sitio de Internet y, por último, el arribo de un extraño anciano que insiste en hospedarse precisamente en un cuarto (el del asesinato), a pesar de que esté ubicado en un área que ya no está en servicio.
Por cierto, Ti West (el director), a pesar de no conquistar todavía a las grandes audiencias, tiene por lo menos un mérito hasta ahora: la cinta "The House of the Devil" (2009), trabajo muy recomendable en donde revive la estética del cine de terror ochentero de atmósfera envolvente que se mantuvo alejado del llamado "Slasher", es decir, el de los Jason, los Freddie y los Michael enfundados con machetes, uñas metálicas gigantes o cuchillos, mismos que aparecían en la pantalla en el momento menos esperado para matar uno por uno a todos los integrantes del elenco.
Hasta la próxima semana.

