Pepe Aguilar era un niño cuando sus papás venían a Tucsón.
Antonio Aguilar y Flor Silvestre, cantantes y estrellas de cine, venían seguido, generalmente en la misma época del año, junto con su hermano mayor, Antonio. El más joven de los Aguilar, quien nació en Texas y es ciudadano americano, tiene algunos recuerdos de esas visitas.
Recuerda que su hermano celebró su cumpleaños en Tucsón mientras la familia se hospedaba en el viejo hotel Desert Inn, que estaba en la esquina noroeste de Congress Street y la carretera Interestatal 10. Se acuerda del trampolín en la alberca. Para un niño, todo esto era bueno.
“Me encanta Tucsón”, dijo Aguilar.
Y a Tucsón le encanta Pepe Aguilar y la familia Aguilar. Miles de fans se daban cita cada vez que venían Antonio Aguilar y Flor Silvestre, sin duda el dueto-matrimonio más popular en México, quienes se metieron en los corazones de su adorado público. La familia Aguilar traía su Festival Internacional de Rodeo Mexicano al Tucson Community Center, como se le conocía al recinto del centro de la ciudad cuando abrió a principios de los setentas.
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Eso era entonces. Ahora es Pepe Aguilar quien viene a Tucsón a cantarle a su legión de fans y crear nuevos recuerdos. El cantante de pop y ranchero se presenta en la Arena del TCC el sábado 2 de abril.
La última vez que Pepe Aguilar estuvo en Tucsón fue en noviembre de 2011, cuando encabezó la inauguración del hotel de 100 millones de dólares Casino del Sol Resort, junto con Alejandra Guzmán.
Desde que Pepe Aguilar inició como cantante a finales de los ochentas, ha grabado más de 20 álbumes y vendido unos 13 millones de discos, entre ellos el MTV Unplugged (2014), Lástima Que Sean Ajenas (2013), Más de un camino (2012) y 100% Mexicano (2007).
Como uno de los intérpretes más galardonados de Latinoamérica, Pepe Aguilar ha ganado 15 primeros lugares en Billboard en Estados Unidos, 13 Premios Lo Nuestro y nueve Grammys y Latin Grammys.
Además es un empresario exitoso como dueño de su propia casa disquera, cuya cuenta de Twitter tiene más de un millón de seguidores.
“Estoy enfocado en mi trabajo”, dijo el cantante desde su casa en Los Ángeles, lugar de residencia que alterna con Zacatecas, donde sus padres tenían su rancho. “Se trata de perfeccionar tus habilidades”.
Aunque creció dentro del mundo musical y el nombre de su familia le garantiza la entrada casi a cualquier lugar, Pepe Aguilar dice que él no da por garantizada su vida profesional.
“Sé que es un cliché, pero no se trata de ser famoso”, dijo Aguilar, quien fácilmente cambia del español al inglés. “Se trata de algo más”.
Ese algo más es ser el mejor intérprete que puede ser y dejar satisfechos a sus seguidores. Además de cantar, es un reconocido compositor y un productor consumado.
Y lo ha logrado no simplemente cantando la clásica y nueva música ranchera sino metiéndose de lleno al pop. También es fan del rock y algunas de sus canciones incluyen rap, como su versión en banda de “Juan Colorado/Chaparrita”, con la cantante de cumbia Amandititita en el MTV Unplugged. La grabación incluye su dueto con una constelación de artistas como Miguel Bosé, Saúl Hernández, Meme Del Real de Café Tacvba y Natalia Lafourcade.
Le encanta compartir el escenario con algunos de sus artistas favoritos.
La semana pasada, en Los Ángeles, Pepe Aguilar acompañó en el escenario a La Santa Cecilia, un grupo chicano originario de esa ciudad que mezcla cumbia, ranchera, rocnrol y otros ritmos en su música.
“Me encanta como canta La Marisoul,” dijo Pepe Aguilar sobre la vocalista del grupo.
Él está abierto a nuevas ideas musicales y sugerencias, pero en la raíz de su persona, su identidad musical es, por supuesto, la música ranchera. No hay duda. Es parte del legado que sus padres le dejaron. Su papá, El Charro de México, murió en el 2007 a los 88 años y su mamá aún vive.
“No porque haya sido mi padre, pero era un gran showman”, dijo Pepe Aguilar, de 47 años. “Por su ejemplo yo aprendí qué hacer y cómo hacerlo. De mi madre saqué el sentimiento puro”.
Esas herramientas y esos ejemplos están siendo transmitidos a la tercera generación de cantantes Aguilar. Sus hijos, Ángela, de 12 años, y Leonardo, de 16, han grabado con su papá y seguido suben con él al escenario.
Algún día, cuando sus hijos regresen solos a cantar a Tucsón, hablarán de sus recuerdos con su papá.
“Eso me emocionaría mucho”, dijo el orgulloso papá.

