Zoroastro o Zaratustra fue un sabio religioso que vivió en Persia más o menos 500 años antes de Cristo. Fue el fundador o tal vez el último sacerdote de la que podría ser la primera religión monoteísta; es decir que creía en un solo Dios. Algunos estudiosos suponen que este concepto religioso fue heredado por los Judíos, los Cristianos y los Mahometanos, tres de las principales religiones de la humanidad.
Sin embargo, el libro "Así Habló Zaratustra", escrito en el Siglo XIX por Friedrich Nietzsche, nada tiene que ver con ninguna de las religiones mencionadas aquí, salvo los conceptos de que "Dios ha muerto" y el "Hombre Superior" (no el "superhombre"), a los que Zoroastro había llegado en las postrimerías de su vida, probablemente decepcionado de su propia religión.
Nietzsche murió en 1900, víctima de una locura progresiva causada por una enfermedad venérea cuyo tratamiento no se había descubierto entonces: la sífilis. En ningún libro o artículo hemos encontrado opinión alguna en el sentido de que su locura habría afectado sus obras filosóficas y, sin embargo, nuestra percepción personal es que así fue.
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El título de esta obra —"Así Habló Zaratustra"— hace suponer a mucha personas que las ideas que Nietzsche expresa en ésta fueron efectivamente tomadas del pensamiento religioso del mítico sacerdote persa. Pese a ello, en nuestra modesta opinión, el escritor manipula el pensamiento zoroastrista de una manera harto evidente. Para el filósofo alemán, las sociedades humanas se resuelven en dos tipos de personas: las que forman parte de una elite destinada a convertirse en hombres superiores y, por lo tanto, ser dirigentes de las masas idiotizadas por las religiones, las formas sociales y por el bien mismo. Éstas, las masas, son el otro segmento de la humanidad, destinados a ser manejados por los hombres superiores. El hombre superior de Nietzsche es el guerrero sin escrúpulos, que no duda en aplicar la fuerza y la decisión para manejar a las masas a su arbitrio irrestricto. Para él no hay bien ni mal, sino únicamente poder. En sus escritos erráticos y confusos, el filósofo sumerge al lector en una serie de laberintos que conducen a la contradicción innumerables veces. Queda claro, sin embargo, que al referirse a este hombre superior, el autor no incluye a la mujer en el concepto; la superioridad está reservada única y exclusivamente a las personas del sexo masculino. Todos los demás son tontos, idiotas o retrasados mentales destinados a la obediencia ciega y absoluta, sin responsabilidad alguna de los dirigentes para con la sociedad o con Dios.
Los Nazis
En la medida en que he recorrido las páginas de "Así Habló Zaratustra", encuentro demasiadas similitudes del hombre superior del filósofo alemán con el Nazismo de Hitler, porque en el pensamiento de Nietzsche, escrito en este libro, la muerte de los tontos se cita constantemente como un remedio para despejar el camino de la evolución hacia el hombre superior, capaz de todas las glorias y maldades, sin remordimiento alguno. El bien y el mal no tienen la menor importancia. En mi interpretación del proceso del nazismo, deduzco que la generación germana de los años 1910 a 1930 pudieron haber estudiado con pasión "Así Habló Zaratustra", de manera que dicha generación hizo suya la búsqueda del "hombre superior" a costa de lo que fuera. Ello explicaría el indiscutible paralelismo de enfoque y objetivos entre el pensamiento de Friedrich Nietzsche y el de Adolfo Hitler. Para el filósofo, todos los que no fueran hombres superiores podrían suprimirse en cualquier forma, sin escrúpulo alguno. Para Hitler, los arios germánicos eran los únicos hombres superiores. ¿No es demasiado obvia la similitud de ambos pensamientos?
Ahora, la gran pregunta es: ¿Hay en pleno Siglo XXI seguidores de la filosofía de Nietzsche?
Piénsalo…

