Por Lisa M. Button
Especial para la Estrella de Tucsón
Mientras que Varo termina de cocinar las carnitas y los frijoles, Lila hace la salsa en la licuadora. Ya preparadas están las rebanadas de cebolla marinadas en limón, que se pondrán sobre la torta al final para complementar los sabores de las carnitas, los frijoles y el chile, que hacen parte de este jugoso platillo. Como dice Varo con una sonrisa, “es un plato que tienes que comer con muchas servilletas a mano”.
Lila Sideras y Evaristo “Varo” Ramírez Barajas han ganado la primera Beca de Innovación y Patrimonio Culinario otorgada por el festival más grande que se monta en Tucsón: Tucson Meet Yourself (Tucsón, Conócete a Ti Mismo). Están perfeccionando este platillo de Guadalajara, uno de tres que venderán en el festival.
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La pareja se conoció en Tucsón en un “potluck” hace 14 años, y ahora están casados y tienen dos hijos, Efraín, de 6 años, y Sol, de 4. Aunque Varo viene de Guadalajara y Lila de Vancouver, Canadá, ambos tienen memorias de una niñez llena de ricos sabores y gente reunida alrededor de una comida preparada con amor.
Han hecho más de 20 viajes a Guadalajara para visitar a la familia de Varo, y así fue como Lila empezó a conocer los sabores y tradiciones de la niñez de su esposo. Aprendió a cocinar las recetas familiares con los padres de él, “para hacer más amistad con ellos”, y también porque siempre le ha gustado cocinar.
En su viaje más reciente a Guadalajara, se enamoró del Mercado Atemajac, dónde familias que se especializan en hacer panes, leches, carnitas y otros ingredientes esenciales venden sus productos de calidad artesanal. Se dio cuenta de que ahí, dónde se ubicaba la Guadalajara prehispánica, es dónde empieza la cocina tradicional más rica.
Fue esta atención a detalles, a la comida y a la cultura lo que motivó al comité a seleccionar a Lila y Varo para la beca.
“Parte de la idea de todo esto, de esta onda culinaria que Tucson Meet Yourself ha hecho por ya 41 años, siempre ha sido un mensaje de que hay arte en las cocinas cotidianas, que hay artistas escondidas detrás de una olla, detrás de un caldero. Y ellos representaban muy acertadamente ese espíritu del festival”, dice Maribel Álvarez, directora ejecutiva de programas del festival.
Por medio de la beca, la pareja recibe apoyo técnico de capacitación, publicidad y un descuento en el costo del puesto de comida.
El festival, que en los últimos cinco años ha aumentado a 100 mil visitantes, se llevará a cabo del 10 al 12 de octubre en el centro de Tucsón. Álvarez promete que aquellos que asistan por primera vez se sorprenderán con la diversidad cultural que existe en Tucsón, igual que en ciudades como Nueva York y Chicago.
“Ojalá que te tome nada más 15 minutos el poder darte cuenta que esto no es nada más una fiesta, sino que es un evento diseñado para educar, para exponerte a algo que tú no has visto, que no conoces, de tus vecinos”, dice ella.
Habrá demostraciones de la cocina de varios países y clubs culturales que venderán comida y mostrarán el baile, música y arte popular de su patrimonio cultural.
“Nosotros tenemos un ideal de que el festival manifieste esa creencia, esa fe que tenemos, en que la cultura y la democracia cultural valen algo en este país”, dice Álvarez.
En su puesto, Lila y Varo y sus amigos venderán tortas ahogadas, carne en su jugo y tunas verdes con sal y limón a más o menos tres mil personas.
“Mi papá siempre ha dicho, mientras hay frijoles en la casa tenemos comida, y si hay queso, ya estamos en la gloria”, dice Varo.
Lisa M. Button es una periodista independiente radicada en Tucsón.

