Al pasar la entrada de la Biblioteca de Ciencias e Ingeniería de University of Arizona, entre el gimnasio Bear Down y el edificio Koffler, en el césped central hay una exposición de una porción crítica de la historia de Arizona.
Los tres estantes de vidrio contienen libros, documentos y fotografías de la historia minera de nuestro estado.
Aunque la exhibición "Company Town: Arizona's Copper Mining Communities During 100 Years of Statehood" es pequeña, su historia es inmensa ahora que celebramos el centenario de Arizona el pasado 14 de Febrero.
Los arizonenses no podemos hablar sobre la historia de nuestro estado sin hablar sobre la historia de la minería. La minería dominó al territorio durante la primera mitad de estadidad. Arizona era el estado del cobre, el ganado, los cítricos y el algodón.
La influencia de la industria minera sobre el estado ya no es lo que era antes, pero continúa siendo una potente fuerza económica y política.
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La primera mina de cobre de Arizona fue la de Ajo en 1854, el año en que Estados Unidos absorbió el Sur de Arizona.
Mulas de carga llevaban el mineral de cobre al Río Colorado, de donde se enviaba a Wales para su fundición, de acuerdo a la exhibición curada por Robert Díaz, bibliotecario asociado de Colecciones Especiales en University of Arizona. El padre de Díaz fue minero en San Manuel.
Aunque la mina después fracasó, subsecuentes minas de cobre brotaron a través del estado en Jerome, Clifton-Morenci, Safford, Tucsón, Bisbee, San Manuel, Globe-Miami, Ray-Sonora y otros campamentos que han sido olvidados.
El cobre y el dinero empezaron a fluir en Arizona como el Río Colorado.
Sin embargo, al hablar de la historia minera encontramos la historia colateral de los mineros, sus familias y los sindicatos y sus esfuerzos por asegurar mejores condiciones de trabajo y de pago.
Anna Ochoa O'Leary se acuerda. Ella se crió en Clifton siendo hija y hermana de mineros.
Cuando se habla sobre la historia del estado, muchas veces se olvida hablar sobre lo que era la comunidad, comenta O'Leary, quien es profesora en el Departamento de Estudios Mexicoamericanos y de la Raza de U of A. "Nosotros también somos parte de esa historia".
La historia incluye segregación, huelgas y éxito, dijo O'Leary, quien hará una presentación el próximo mes en la universidad.
Las familias mineras eran segregadas. Los mexicanos, quienes conformaban la mayor parte de la fuerza laboral, vivían aparte de los que no eran mexicanos. Y los ingenieros y gerentes vivían en enclaves.
Los trabajos de minería, con contratos de sindicatos, les brindaban un mejor nivel de vida a las familias mineras. Los padres que trabajaban debajo o arriba de la tierra podían mandar a sus hijos a la universidad.
Pero el progreso tuvo un alto costo durante las disputas laborales periódicas con las compañías mineras.
En 1915 los mineros hicieron huelga en las minas de Clifton-Morenci. En 1916 el alguacil del Condado Pima, A.W. Forbes, prohibió que los manifestantes marcharan y piquetearan en Ajo.
En 1917, los mineros fueron removidos del estado, a la fuerza, durante la infame deportación de Bisbee.
Durante esta historia, las familias mineras se adaptaron a las huelgas y al cierre de minas.
La historia llega a su ápice con la huelga de Phelps-Dodge (P-D) en 1983. Duró tres años y afectó a familias y comunidades en Ajo, Bisbee, Safford, Douglas, Clifton-Morenci y El Paso, Texas.
Fue una huelga amarga. Dañó pueblos y dividió familias.
La familia de O'Leary no fue la excepción. Uno de sus hermanos hacía huelga mientras que otro optaba por trabajar.
Su esposo, Jorge O'Leary, era médico en la compañía. P-D lo echó por tratar a familias del sindicato.
Él, con un amplio apoyo, abrió una clínica gratuita en un almacén vacío de comida para animales.
Había violencia, ya que mineros huelguistas trataban de prevenir que esquiroles entraran a las minas. Se convirtió en notica nacional.
O'Leary era presidenta en Clifton del Morenci Miners Women's Auxiliary, que se describe en el escrito de 1997 "Holding the Line: Women in the Great Arizona Mine Strike of 1983" por Barbara Kingsolver, una antigua tucsonense.
El gobernador demócrata Bruce Babbitt reprimió las huelgas cuando ordenó que vinieran cientos de tropas de la Guardia Nacional y policías estatales. Entraron a Clifton-Miami con tanques y helicópteros el 19 de Agosto de 1986.
"Todo estaba vibrando", dijo O'Leary al recordar esa mañana. "Nosotros sentimos que el suelo temblaba".
La historia de las minas y los mineros cambió para siempre.
Ernesto "Neto" Portillo Jr. es editor de La Estrella de Tucsón. Contáctalo al (520) 573-4187 o en netopjr@azstarnet.com

