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Los niños en el "ojo del huracán" por la nueva propagación de COVID-19 en Tucsón

Los niños en el "ojo del huracán" por la nueva propagación de COVID-19 en Tucsón

También hay un aumento en las infecciones respiratorias en menores

Ashley Fletcher le pasa a su hija Nova Cristofori ropa, libros y artículos diversos mientras se mudan temporalmente a la casa de una amistad en Tucsón después de que el hijastro de Fletcher contrajera COVID-19.

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Un número creciente de casos nuevos de COVID-19 en el Condado Pima y en todo el país corresponde a niños menores de 16 años.

Este aumento se produce en un momento en el que las escuelas reabren en Arizona –un estado que ha prohibido el uso obligatorio de cubrebocas en las aulas– y en el que los menores de 12 años, más de 100,000 residentes en este condado, no son elegibles para la vacuna.

“Estamos viendo la tormenta perfecta de otro brote”, afirmó la Dra. Helene Felman, jefa de pediatría general del Banner Health en Tucson.

La doctora mencionó una combinación de causas, como las restricciones de edad para acceder a la vacuna, la propagación de la variante delta que es mucho más contagiosa, el hecho de que menos personas están usando cubrebocas –aunque algunos distritos escolares están desafiando al estado y los están exigiendo–, y una disminución en el distanciamiento social.

“Los niños y los jóvenes serán los grupos demográficos más afectados”, enfatizó.

Desde el 20 de julio, cuando las primeras escuelas del condado abrieron, se han reportado 212 casos escolares de COVID-19 en el condado de Pima y 14 brotes. Se considera brote cuando se presentan en la misma escuela al menos dos casos de personas que no son miembros de la misma familia.

Más del 18% de los casos nuevos en el Condado Pima desde el 1 de julio corresponden a personas de 16 años o menores.

En total, alrededor de 370,000 residentes del condado – incluyendo los más de 100,000 niños – no han sido inmunizados contra un virus que ha cobrado la vida de más de 18,000 arizonenses.

Durante el pico de la pandemia, alrededor del 14% de los casos en todo el país fueron pediátricos. Pero a finales de julio, según muestran los datos de la Academia Estadounidense de Pediatría, ese porcentaje se elevó a más del 19%.

Hace una semana, el hijo de 6 años de Cosme y Marisol Guerrero se enfermó de COVID-19. Aunque el niño no contrajo el virus en la escuela sino posiblemente de un pariente que había sido hospitalizado, los padres se sorprendieron al ver cómo el virus lo “dejó inconsciente”.

“No conocíamos a nadie que tuviera hijos con COVID”, dijo Cosme Guerrero. “Siempre eran adultos”.

Como expresó su madre, tanto ella como su esposo vigilaban constantemente al niño pues su comportamiento era muy inusual. Por supuesto que lo habían visto enfermo antes, dijo, pero no así.

“Se despertaba muy desorientado y con pesadillas, como si caminara sonámbulo”, dijo Marisol Guerrero. “Nunca lo había visto así, durmiendo durante el día y diciendo cosas sin sentido”.

Hacia el final de la semana pasada, no estaban aún disponibles los datos más recientes sobre niños y adolescentes hospitalizados actualmente con COVID-19, ni en el condado ni el Departamento de Servicios de Salud del Estado.

Desde que comenzó la pandemia, 34 residentes de Arizona menores de 20 años han muerto de COVID-19 y más de 158,000 en ese grupo de edad han contraído el virus.

Aumento de infecciones respiratorias

Con este aumento en el COVID-19 en los niños, también ha habido un aumento inusual en los casos de virus respiratorio sincitial (RSV, por sus siglas en inglés), tanto en Arizona como en el resto del país.

Este virus, común durante los meses de invierno pero no en el verano, puede ser mortal para los bebés y crítico en niños con problemas respiratorios, afirmó la doctora Felman, profesora asociada de pediatría en la Universidad de Arizona.

La semana pasada se registraron 88 casos de RSV en el Condado Maricopa, en comparación con cuatro casos registrados en Pima, sin embargo, la doctora Felman dice que el condado de Maricopa es, “casi siempre, el referente del Condado Pima”, o donde se origina lo que después desemboca aquí.

Desde junio pasado, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) han reportado un número cada vez mayor de RSV en todo el país, particularmente en los estados que experimentan aumentos repentinos de COVID-19 debido a las bajas tasas de vacunación y a las altas tasas de la variante delta.

“Estamos viendo un aumento de las pruebas de RSV, creemos que como resultado de las pruebas de infecciones respiratorias”, afirmó la Dra. Theresa Cullen, directora de salud pública del Condado Pima. “Definitivamente estamos viendo un aumento en los números, pero esta puede ser una observación sesgada frente a las pruebas. Tendremos que ver si esto se traduce en un aumento de las hospitalizaciones”.

El consejo de las doctoras Cullen y Felman es el mismo que se ha extendido durante la pandemia: si eres es elegible: vacúnate. Usa cubrebocas cuando estés en interiores, independientemente de si estás vacunado o no, y hazte la prueba si te sientes enfermo.

De las personas actualmente hospitalizadas por COVID-19, el 95% no se han vacunado, expresó la doctora Felman.

Para Cosme y Marisol Guerrero, estas dos últimas semanas han sido un frenesí de pruebas, de espera y, sobre todo, de preocupación.

Su hijo estaba vomitando y “no lograba retener nada”, dijo Cosme Guerrero. “Era como un zombi”.

Además del malestar estomacal, su hijo dormía constantemente, tenía fiebre alta y dolor de garganta.

Marisol Guerrero comentó que ella también contrajo el virus, pero que ella está vacunada y sus síntomas fueron bastante leves.

“No hay buenas opciones”

Para Ashley Fletcher, una madre de Tucsón, la variante delta de COVID-19 implica tener que esperar a que un niño o un joven se enferme y tenerlo aislado de los demás miembros de la familia hasta que se recupere.

Fletcher y su esposo, William Glancy, tienen una familia mixta de siete hijos. El hijo biológico de Glancy, de 11 años, está enfermo con el virus en este momento. Ella y sus hijos biológicos están temporalmente en la casa de una amiga, de modo que los demás niños no se han expuesto al virus que contrajo su hermanastro; el resultado de la prueba de ella fue negativo antes de irse a la otra casa.

“Mi hijo tiene asma grave y síndrome de Ehlers-Danlos, así que tuve que mantenerlo alejado de la exposición directa”, dijo, y añadió que el niño aún no tiene la edad suficiente para vacunarse contra el COVID-19.

Fletcher afirmó que, de alguna manera, este año se siente más estresante que el año pasado: “Tenemos algunos niños que pueden recibir la vacuna y otros que no”, dijo. “Y ya no podemos quedarnos en casa, por su salud mental y por la nuestra. No hay buenas opciones”.

Además, agregó: “El año pasado los niños no se enfermaron; y este año sí”.

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