Todos escuchamos al candidato presidencial Donald Trump vanaglorearse de abusar de las mujeres en un video filtrado al periódico Washington Post. Innumerables publicaciones han dado cobertura a sus comentarios, pero muy pocos se han ocupado de sus acciones en el video.
Trump defendió sus dichos diciendo que eran sólo “bromas de vestidores”.
Ese argumento de “así son los hombres” no sólo perpetúa la cultura de la violación, sino que sus comentarios innegablemente se referían al abuso sexual tal y como lo define el Departamento de Justicia. Si besas o tocas los genitales de alguien sin su consentimiento, eso es abuso sexual.
Quienes lo apoyan han defendido sus palabras diciendo que les importa más lo que ha hecho Hillary Clinton que lo que ha dicho Donald Trump.
Así es que, revisemos qué es lo que él ha hecho —o por lo menos qué es lo que él y Billy Bush hacen por unos 30 segundos luego de que reducen a la actriz Arianne Zucker a un par de piernas y Trump tiene un par de tácticas sólo por si acaso él empieza a besarla a ella.
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Bush y Trump se bajan del autobús, se encuentran con Zucker, y Trump indica que está listo para que lo hagan estrella de telenovelas.
Entonces interviene Bush: “Y qué tal un abracito para Donald? Se va bajando del camión”.
Zucker accede y Trump sonríe diciendo: “Melania (su esposa) dijo que estaba bien”.
Bush interviene de nuevo: “Y qué tal un abracito para el Bushy”. Me voy bajando del camión.
Zucker acepta de nuevo.
Para mí, esta fue la parte más odiosa del video.
Después de que Trump y Bush bromearan sobre las piernas de Zucker y la posibilidad de besarla, Bush encontró una forma aparentemente inocente de que ambos tuvieran contacto físico con ella.
En este caso, el trabajo de Zucker es dar la bienvenida a los invitados. No está precisamente en la posición de negarles un abrazo a los dos hombres, especialmente tras la forma en que Bush se los pidió.
Dos hombres adultos hablan sobre una mujer con términos lujuriosos, y cuando la tienen enfrente uno de ellos actúa como una especie de intermediario para que su amigo pueda abrazarla. Y luego se las arregla para él también abrazarla.
Un abrazo parece algo inocente. Contacto del bueno. Ni Bush ni Trump se sobrepasan con Zucker al abrazarla.
Pero aun así me parece nefasto.
Un abrazo es uno de los primeros pasos que toma un admirador no deseado cuando está tras una mujer. Un abrazo es el movimiento clave —no se llega a la intimidad e un beso ni es tan formal como un apretón de manos, es perfecto.
Algunos hombres esperan un abrazo, sienten que lo merecen después de conocer a una mujer e intentan alargarlo.
Yo he recibido ayuda en aspectos técnicos de hombres que, cuando no respondí a su intención de abrazo, retiraron la oferta.
He pasado tiempo estudiando con algún chico que no paraba de poner sus brazos sobre mí.
Me han acompañado en la caminata de la escuela a mi casa muchachos que esperan abrazos después de su acto de caballerosidad.
Él abre sus brazos, esperando un abrazo. Si no se lo das, se siente avergonzado, como si lo dejaras con la mano estirada.
Y a pesar de que tus amigos dirían que fue sólo un abrazo, la parte de tu cerebro que te pone en alerta te dirá que sabes cómo reacciona un hombre cuando es rechazado, cuando se les niega lo que creen que les debes.
Hay mujeres que han muerto por rechazar a un hombre.
Pero tendríamos que decirles cómo se siente cuando abrazas a un hombre al que en realidad no quisieras estar tocando. Su boca junto a tu oreja. Tus senos oprimidos contra su pecho. Podría acercarte demasiado, rodearte por los hombros y espalda con sus brazos y poner tu pelvis frente a la de él.
Te sientes vulnerable. Sientes que tienes que bañarte.
La sociedad nos dice que un abrazo no es gran cosa.
Y puedo garantizar que los lectores de esta columna me dirán lo mismo.
Pero nadie debería sentirse con derecho al contacto físico que intimide al otro, sea con un abrazo, un beso o sexo.
El consentimiento es placentero. En realidad no es tan difícil preguntar a alguien si siente la misma conexión que tú.
Trump no preguntaría. Él dice bastante en el video para dejarlo claro. Se siente con derecho sobre el cuerpo de las mujeres –a tocarlo, a degradarlo.
A Billy Bush lo despidieron de su empleo en NBC. Si este comportamiento es inaceptable para un presentador de televisión, ¿en qué mundo sería aceptable para un presidente?
Elizabeth Eaton es estudiante de periodismo de la Universidad de Arizona y aprendiz en el Arizona Daily Star.

