Por Kayla Samoy
Para La Estrella de Tucsón
Cuando los niños en las escuelas en la década de los cincuentas se escondían bajo los mesabancos durante los simulacros llamados “agáchate y cúbrete” (“duck and cover”), era porque los preparaban para una bomba nuclear.
Ahora, los estudiantes cierran con llave la puerta de sus aulas, apagan las luces y se sientan calladitos en el piso. El propósito de los simulacros modernos: enseñar a los niños qué hacer si una persona armada ataca su escuela.
Aunque los encierros, llamados lockdowns, pueden darse por numerosas razones, la más traumática es la presencia de un tirador en el campus. El aumento en los casos de tiroteos en las escuelas ha llevado la seguridad a un nuevo nivel.
John Nocoletti, un policía sicólogo radicado en Colorado, dijo que es complicado describir por completo cómo un lockdown o sus simulacros afectan sicológicamente a los niños.
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Mucho de ello depende de la preparación de los distritos escolares, así como de cuánto apoyo reciban de la gente de la comunidad.
Nicoletti pone como ejemplo el Distrito Escolar del Condado Jefferson. Ese condado ha sufrido un par de tiroteos, incluido el de la preparatoria Columbine en 1999. Por eso, la comunidad entiende muy bien la necesidad de realizar simulacros para estar preparados.
“Ellos realizan lockdowns y simulacros de tiroteos regularmente”, dijo.
Dijo que muchas escuelas de Colorado utilizan un protocolo de respuesta: cerraduras, luces, no dar señales. Niños de todas las edades, desde kínder a preparatoria, practican estos simulacros.
“Se adaptan a esto”, dijo Nicoletti. “Se vuelve como en un simulacro de incendio para ellos”.
Lo contrasta con el reciente simulacro de tiroteo en Florida, donde la comunidad estuvo contrariada por la falta de aviso y de preparación previos.
“Desde mi perspectiva, realmente depende de qué tanto prepara la escuela a los padres y a los niños”, dijo Nicoletti.
Dijo que es un tema muy difícil de tratar de forma adecuada, porque aunque no quieres asustar a los niños, necesitas que estén preparados en caso de un tiroteo real.
“No puedes tener un encierro o lockdown efectivo si no realizas simulacros”, dijo. “Hay una línea muy delgada entre asustar ala gente y prepararla”.
Conforme los tiroteos se han incrementado en los últimos años, la actitud hacia los simulacros ha cambiado.
“No creo que la estrategia detrás de los simulacros se haya modificado”, dijo Nicoletti. “Me parece que lo que ha cambiado es su importancia. Es como, ‘realmente necesitamos este tipo de cosas’. Sí, son aterradores de algún modo, pero aun así los necesitamos”.
Jeff Coleman, director de seguridad del Distrito Escolar Unificado de Tucsón, dijo que antes del tiroteo de Sandy Hook, la policía del distrito solamente recomendaba que cada escuela realizara dos simulacros de respuesta de emergencia por año. Después de que el tirador de Sandy Hook matara a 26 personas en Newtown, Connecticut, a finales del 2012, la directiva decidió cambiar la política para hacer que los dos simulacros fuesen obligatorios.
“Obviamente, tiene sentido que también practiquemos un simulacro de emergencia dos veces al año, así como tenemos un simulacro de incendio cada mes”, dijo Coleman.
Un “lockdown” típico
El Plan de Respuesta de Emergencia de las Escuelas de Arizona recomienda a los distritos y sus escuelas que no den datos específicos de su plan de respuesta ante emergencias, con excepción de los empleados del distrito y el personal de seguridad pública. Pero ofrece un plan de orientación con siete pasos básicos que las escuelas deben considerar cuando crean sus propios planes de emergencia.
La mayoría de las prácticas de encierro involucran cerrar con llave las puertas, apagar las luces y no estar a la vista. Sin embargo, las escuelas podrían requerir modificar su procedimiento básico. Por ejemplo, si una escuela no tiene sistema de altavoz, tiene que encontrar una vía alternativa para notificar a todos del “lockdown”, lo que podría implicar tener a alguien como mensajero.
Aunque la terminología podría variar de un distrito a otro, hay diferentes tipos de lockdowns. Uno ligero puede darse cuando hay actividad policial en el barrio alrededor de la escuela. En ese caso, las escuelas cierran sus puertas hacia el exterior y mantienen a los alumnos dentro del campus, pero las clases continúan.
“Idealmente, eso debiera hacerse sin que se note”, dijo Coleman. “Debemos poder hacer un lockdown y que ellos ni siquiera lo noten. Que sepan que se está realizando pero que no vean nada diferente”.
Un lockdown fuerte los involucra mucho más y se realiza en situaciones más serias y peligrosas.
“Estás cerrando persianas, apagando luces, sentándote en el piso y en silencio”, dijo Coleman. “Es difícil para un niño hacer eso por cinco minutos. Pero, tú sabes, es lo único que podemos hacer”.
Planes de simulacros
Jean Ajamie, director de seguridad y prevención del Departamento de Educación de Arizona, dijo que es importante para los oficiales escolares trabajar con otras agencias mientras crean su plan.
“Los simulacros de encierros, o cualquier otro simulacro de respuesta a una emergencia, cuando están bien hechos reducen la ansiedad de los alumnos y de los empleados”, dijo Ajamie. “Pero la advertencia es que deben estar bien hechos”.
Algunos estudios han demostrado que un simulacro puede ser casi tan aterrador para los niños como un tiroteo real, de modo que los oficiales del TUSD les remarcan a los administradores que deben mantener los simulacros tan en calma y centrados en los hechos como sea posible, dijo el director de seguridad del distrito, Coleman.
Sin embargo, Coleman dijo que la alternativa no es ideal.
“No creo que ese sea un riesgo que puedas darte el lujo de correr. Considero que debes saber cómo hacer bien el lockdown, y lo tienes que practicar”.
Coleman dijo que es importante estar preparados para un posible acto grave de violencia, pero también es importante recordar que cada distrito escolar aún tendrá que enfrentar reisgos del día a día, como fugas de gas o de químicos, amenazas de bomba o hasta un animal salvaje en el campus.
“Sabemos que tendremos que lidiar con estas cosas”, dijo Coleman, “por lo que es importante que nos preparemos”.
Kayla Samoy es estudiante de periodismo de la Universidad de Arizona y aprendiz en el Arizona Daily Star. Contáctala en starapprentice@tucson.com.

